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18 de mayo 2026

18 de mayo 2026

¡Que alguien me explique!

Morenos acorralados

Se le acabaron los pretextos de “pruebas, “pruebas”, a la presidenta Claudia Sheinbaum cuando salía a defender la petición de extradición de los Estados Unidos, en contra de Rubén Rocha Moya

Por Ramón Alberto Garza

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Se le acabaron los pretextos de “pruebas, “pruebas”, a la presidenta Claudia Sheinbaum cuando salía a defender la petición de extradición de los Estados Unidos, en contra de Rubén Rocha Moya.

Dos de los hombres más cercanos, los del círculo íntimo del gobernador con licencia de Sinaloa, ya se entregaron a las autoridades norteamericanas. Estaban en la lista de “extraditables” y prefirieron cooperar, antes de que vinieran por ellos y los sentenciaran allá, a cadena perpetua.

Saben que si como “testigos protegidos” entregan información que les permita a las autoridades de Estados Unidos capturar a un pez más grande que ellos -y aquí sólo serían el gobernador Rocha Moya, el ex presidente Andrés Manuel López Obrador o su hijo Andy- sus sentencias se reducirían considerablemente.

Uno es Enrique Díaz Vega, quien fuera Secretario de Finanzas del gobierno de Sinaloa, el que manejaba los fondos de las partidas secretas y los desvíos del Erario a cuentas personales y a empresas de la familia Rocha Moya.

Entre esas empresas investigadas y que aparecen vinculadas a los hijos del gobernador con licencia están Construcciones Suaqui; Constructora Chocosa; la Sofom A&R Inyecta Soluciones; A&R Soluciones Estadísticas y Chocosa Ranch. Se presume que ese entramado era la gran “lavandería” de los desvíos de los fondos públicos y las presuntas aportaciones del crimen organizado al círculo cercano a Rocha Moya. De hecho, se presume que el nombre del propio Secretario de Finanzas aparecería en algunas de esas empresas junto a los hijos del cuestionado gobernador. 

El otro que buscó la protección norteamericana es el general en retiro Gerardo Mérida Sánchez, quien fuera Secretario de Seguridad del gobierno de Sinaloa, entre 2023 y 2024. Fue recomendado del general Secretario Luis Cresencio Sandoval -a quien también se le vincula como protector de “Los Chapitos”- para apoyarlos en controlar a las policías estatal y municipales. A Gerardo Mérida Sánchez se le fue el control del Estado en 2024, cuando Ismael “El Mayo” Zambada se entregó a los norteamericanos y con su ausencia se vino la disputa -con carácter de guerra civil- entre “Los Mayitos” y “Los Chapitos”.

Con estas dos entregas en calidad de  “testigos protegidos” de dos de los hombres más cercanos al ex gobernador Rocha Moya, está claro que, pruebas, van a sobrar. Las autoridades de los centros de inteligencia de los Estados Unidos ya evaluaron la calidad de lo que esos personajes pueden aportar y, sin duda, serán factor clave para acabar de inculpar al mandatario sinaloense. La presidenta Claudia Sheinbaum se quedará sin su mantra que repite una y otra vez: “pruebas, que presenten las pruebas”.

Y el ambiente político en Morena se enrarecerá todavía más, en los próximos días, cuando se dé a conocer que otro gobernador morenista seguirá los mismos pasos del ex mandatario de Sinaloa. En cualquier momento se le anunciará que correrá la misma suerte que Rubén Rocha Moya.

A las denuncias contra los gobernadores podría sumarse -en un par de semanas- las vinculaciones criminales de uno de los más cercanos al círculo íntimo del ex presidente Andrés Manuel López Obrador, un personaje que ya estaría sentado en la mesa negociando su estatus de “testigo protegido”.

Por eso, la presidenta Claudia Sheinbaum está obligada a revisar su estrategia para desmarcarse de Rubén Rocha Moya. Sobre todo, cuando desde la Unidad de Inteligencia Financiera ya se rastrean todos los activos de esa familia política sinaloense y los reportes preliminares acusan un enorme enriquecimiento inexplicable.

Por lo pronto, si la presidenta Claudia Sheinbaum quiere meter el termómetro para verificar la caída de su partido que revise el abucheo a Andy López Beltrán a su llegada a la fallida concentración de morenistas, en Chihuahua, para ir a reclamar el desafuero de la gobernadora panista Maru Campos.

Por donde se le vea, está claro que el hartazgo está alcanzando ya niveles de elevado repudio popular. Más aún frente al drama y al dolor que se muestran en los videos que desde Guerrero invaden las redes sociales y en los que se exhibe el desplazamiento de miles de humildes moradores que lo dejaron todo, incluso su hogar y su patrimonio, para salvar sus vidas de los ataques del cártel de “Los Ardillos” y la exhibición de una evidente falta de la autoridad para someter a los delincuentes que ya se adueñaron de aquel estado. ¿Dónde ha quedado aquel lema morenista de “Primero los pobres”?

Por eso, insistimos en que si la inquilina de Palacio Nacional se empeña esta semana en continuar con su discurso de “¡Pruebas, pruebas, pruebas!” va a terminar acorralada por las denuncias en Washington, corriendo la suerte que está en gestación para Morena. Será -como dicen ya algunos analistas norteamericanos- “una presidenta muy efímera”.

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