11 de mayo 2026
¡Que alguien me explique!
El Contralmirante rompe el silencio | Huachicol Fiscal: operación de Estado
“Somos chivos expiatorios”: confiesa tajantemente el Contralmirante Fernando Farías Laguna desde el interior de un centro de detención en Buenos Aires, hasta donde acudió Código Magenta para conocer de viva voz su historia, el otro lado de la moneda
Por Ramón Alberto Garza
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Desde Buenos Aires, Argentina.- Desde que en diciembre de 2025 huyó de México porque temía por su vida, el Contralmirante Fernando Farías Laguna -acusado con su hermano Manuel de operar desde la Secretaría de Marina una vasta red de huachicol- venía guardando prudente silencio, esperando que la conclusión de las investigaciones le dieran la razón.
“Somos chivos expiatorios”, confiesa tajantemente desde el interior de un centro de detención en Buenos Aires, hasta donde acudió Código Magenta para conocer de viva voz su historia, el otro lado de la moneda. Fernando Farías Laguna está confinado en ese centro desde que fue detenido al intentar ingresar a Argentina con un pasaporte falso, bajo el alias de “Luis Lemus”. No se permite la entrada de cámaras ni de teléfonos celulares. Pero accedemos al lugar para sostener una amplia conversación.
El Contralmirante rompe el silencio con esta entrevista y advierte que dos marinos -como él y su hermano, detenido en México y recluido hoy en el penal del Altiplano- no tienen relación alguna con el huachicol, y menos la capacidad de crear las redes criminales que lo operan desde el sexenio pasado. Y, advierte, que el tráfico ilegal de combustibles es una operación de Estado en la que estarían involucradas distintas secretarías y dependencias gubernamentales.
Desde junio de 2024, los apellidos Farías Laguna inundan los espacios mediáticos bajo la acusación de que los dos marinos de alto rango facilitaban -a cambio de sobornos millonarios- una de las redes más complejas que permitían la entrada a México de buques con millones de litros de combustible de contrabando, para ser descargados en puertos como Ensenada y Tampico.
El caso estalló todavía más, porque el Contralmirante Fernando y el Vicealmirante Manuel Farías Laguna son sobrinos del Almirante Rafael Ojeda Durán, quien fuera Secretario de Marina en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador. Fernando Farías Laguna rechaza cualquier acusación de nepotismo. Dice que él y su hermano Manuel son -desde su abuelo- tercera generación de marinos militares, que el mar lo navegan en su ADN. Precisa que, en vida, su papá -el Almirante Manuel Roberto Farías Gutiérrez- invitó de jóvenes a comer a su casa a su entonces amigo y colega marino Rafael Ojeda. Ahí conoció a Sandra Laguna, la hermana de su mamá, con quien contrajo matrimonio. De ahí, el parentesco. La madre de Fernando Farías Laguna y la esposa del Almirante Rafael Ojeda son hermanas.
Y para deslindarse del posible favoritismo, demanda que se revisen sus expedientes de sus estudios en la escuela de Marina, en la que ambos hermanos acabaron con las mejores calificaciones de su generación, lo que les abrió las puertas al ascenso en esa Secretaría.
Fernando Farías Laguna descarta estar enterado -más allá de los comentarios que circulaban entre pasillos- de la presunta protección que la Marina daba a las redes de huachicoleros. Dice que él se enteró de esos ilícitos por el Contralmirante Fernando Rubén Guerrero Alcántar, quien lo buscó para informarle que existía una red de marinos que protegían el contrabando de combustibles y que estaban utilizando los nombres de ellos -como sobrinos del Secretario de Marina- para que se facilitara el tráfico de permisos. De las carpetas de investigación en curso, lo único que conoce es que en ellas se involucra, en el epicentro de esa red, al Capitán de Corbeta, Miguel Ángel Solano. A ese personaje -mejor conocido como “Rey Sol” o “Capitán Sol”- se le acusa también en esos expedientes, sujetos a investigación, de traficar incluso con fentanilo y de lavar millones de pesos de sobornos a través de casinos.
El escándalo de los Farías Laguna se amplificó todavía más, frente a la aparición de audios difundidos por Aristegui Noticias, en los que se revelan conversaciones entre el Contralmirante Fernando Rubén Guerrero Alcántar, quien en junio de 2024 hablaba del tema con el Almirante Secretario Rafael Ojeda Durán.
Cinco meses después de esas denuncias -el 8 de noviembre de 2024- quien más conocía del tráfico de combustibles dentro de la Marina y quien originalmente fue quien lo denunció -el Contralmirante Fernando Rubén Guerrero Alcántar- fue asesinado en el puerto de Manzanillo. El crimen fue cometido apenas 17 días después de que el 21 de octubre fuera asesinada, también en Manzanillo, la funcionaria de la Fiscalía General de la República, Magaly Janet Nava Ramos. A partir de conocer ambos crímenes, Fernando Farías Laguna sabía que su vida peligraba, porque fue él quien llevó al Contralmirante asesinado a sentarse con su tío -el Secretario de Marina- para exponer los ilícitos. A partir de ese suceso, la vida de Fernando Farías Laguna cambió.
Las amenazas de muerte se hicieron presentes, en al menos, dos ocasiones y las exigencias de esconder la información sobre los encuentros entre el denunciante -Guerrero Alcántar- y el Secretario de Marina -Ojeda Durán- en la residencia oficial -el 29 de mayo de 2024- culminaron con un acuerdo. El Almirante Rafael Ojeda Durán se daba por enterado y les pedía que ya no tocaran públicamente el tema. Que él como titular de la Secretaría de Marina se haría cargo de presentar la denuncia ante el entonces Fiscal, Alejandro Gertz Manero. Y así lo hizo.
De hecho, en los audios divulgados por la periodista Carmen Arisregui, se escucha la voz del titular de la Marina diciéndole al Contralmirante Fernando Rubén Guerrero Alcántar: “O destapamos todo esto y me vale madre a mí quién caiga, porque yo no estoy metido en eso, o tratamos de cerrarlo aquí nosotros con el cambio de toda esa bola de cabrones, mandarlos a otros lugares”. Y así fue. Algunos mandos de la Marina fueron removidos, pero inexplicablemente, algunas semanas más tarde, regresaron a sus puestos.
Hoy, curiosamente, los marinos, políticos, gasolineros, contratistas, transportistas, concesionarios de muelles que sí se enriquecieron con el tráfico de huachicol fiscal, a ellos ni se les está intimidando, ni se les está investigando y, mucho menos, tienen una orden de aprehensión en su contra, como ya lo hicieron contra los hermanos Farías Laguna. Desde los altos mandos de la Cuarta Transformación alguien ya eligió quiénes eran los culpables.
Del audio y el video que circulan sobre ese tema, Fernando Farías Laguna dice que él mismo lo promovió, basado en sus mensajes fechados de WhatsApp en los que se deja clara la evidencia que él fue quien denunció el tráfico de combustibles, no quien protegía a la red que lo operaba, utilizado en falso y como pantalla su nombre y el de su hermano Manuel, aprovechando su parentesco con el entonces Secretario de Marina.
El Contralmirante, recluido en una comisaría de Buenos Aires, dice a Código Magenta que huyó de México por temor a su vida y por amenazas directas hacia su familia. Fernando Farías Laguna dice que al momento que conoció del asesinato de su colega, el Contralmirante Fernando Rubén Guerrero Alcántar, su vida se trastocó. Después de todo, fue el hoy occiso quien se había acercado a Fernando Farías Laguna para sentarse a la mesa con su tío, el Almirante Rafael Ojeda Durán, para darle los pormenores de los protectores de los huachicoleros desde esa Secretaría. Hablamos de la dependencia que adquirió una enorme relevancia desde que el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador les entregó el control de las aduanas en todo el país.
Fernando Farías Laguna revela que, en dos ocasiones, fue informado de que -al igual que al Contralmirante Fernando Rubén Guerrero Alcántar- lo querían matar. Que, de súbito, los amparos que habían conseguido tanto él como su hermano Manuel fueron revocados y no existía autoridad judicial que los escuchara. Las órdenes de aprehensión eran inminentes. El marino detenido en Buenos Aires no quiere volver a México. Acusa que el Poder Judicial ya está subordinado al poder presidencial.
Fernando Farías Laguna revela que hoy, su esposa y sus hijos, son perseguidos por personajes que no identifica si son delincuentes o personal de alguna de las dependencias ligadas al escandaloso y multimillonario tráfico de huachicol.
Por eso, decidió huir a Argentina. Porque cuando se enteró por un conocido cercano al poder que ya les estaban buscando celdas para él y para su hermano, en el penal de alta seguridad del Altiplano, entendió que sin pruebas suficientes irían por ellos y ya privados de la libertad, su defensa se complicaría. Sobre todo, porque nunca fueron citados a declarar y sin tener el derecho a la defensa se enteraron de la orden de captura, y de que se les aplicaría la prisión preventiva oficiosa. De hecho, su hermano no compartió la idea de salir de México porque decía que nada tenían que esconder. Por eso se presentó a declarar y en esa audiencia -la primera- fue detenido y recluido en el Altiplano. Era claro que frente a las denuncias y a su parentesco con el ex Secretario de Marina, fueron seleccionados como “chivos expiatorios”.
La expedición de la ficha roja de la Interpol, solicitada por la nueva fiscalía de Ernestina Godoy, acabó por ser el banderazo para que Fernando Farías Laguna decidiera huir de México y buscara refugio en otro país, mientras se clarificaban las investigaciones.
Fue así como el Contralmirante se hizo de un pasaporte falso, bajo el alias de “Luis Lemus”. Con ese documento apócrifo logró pasar la estación migratoria en Colombia, en su vuelo con destino final en Argentina. Pero estima que algún reconocimiento facial en la ventanilla migratoria del aeropuerto de Bogotá acabó alertando a las autoridades migratorias argentinas. Y fue así, como el pasado 23 de abril, fue detenido al llegar al aeropuerto de Buenos Aires por autoridades federales y de la Interpol. Lo confinaron desde hace dos semanas a esa comisaría, en donde aguarda el inicio del proceso para deslindar su culpabilidad o inocencia. Ahí conversamos con él por espacio de una hora y media, durante el tiempo de visita que se le permite a algún familiar o allegado sólo una vez a la semana.
Al cuestionarlo sobre su patrimonio, que algunos califican como “inexplicable”, Fernando Farías Laguna dice que son los ahorros de más de 30 años, que tanto él como Manuel, tienen de servicio en la Marina. Esos ahorros incluyen los que acumuló durante dos años como agregado naval en España, donde tenía un sueldo de 18 mil dólares mensuales. El presunto inculpado dice que los supuestos depósitos de 8 millones de pesos recurrentes no son acumulativos, sino es el mismo ahorro renovado cada mes, para buscar los mejores rendimientos. Por eso, para dejar en claro esas dudas, Fernando Farías Laguna solicitó ya un Pericial Financiero Forense, para que se aclare no sólo el monto, sino el origen de esos recursos.
Por ahora, Fernando Farías Laguna espera impaciente el veredicto de la justicia argentina, a la que le solicita asilo político o que, en el peor de los casos, se le extradite a los Estados Unidos para solicitar allá el asilo. Está convencido de que en México no le van a permitir defenderse. Lo saben él y sus abogados, porque la Secretaría de Marina se ha negado a proporcionar cualquier información que han solicitado para su defensa los hermanos Farías Laguna. Para todo les contestan que se trata de información “de seguridad nacional”. Peor aún, esa información que daría con la verdad la han reservado por cinco años. Nadie puede tener acceso a ella. Y eso hace prácticamente imposible que se pueda defender por todo lo que resta del sexenio de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Por eso, el Contralmirante Fernando Farías Laguna busca el asilo en Argentina o en los Estados Unidos. Él sabe que si vuelve a México, sus días de vida podrían estar contados.
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