7 de mayo 2026
¡Que alguien me explique!
Para “cabeza fría” amenaza “caliente”
El presidente Donald Trump no pudo ser ayer más claro: Si los gobernantes de México no hacen su tarea de combatir a los cárteles, lo harán los Estados Unidos
Por Ramón Alberto Garza
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El presidente Donald Trump no pudo ser ayer más claro: Si los gobernantes de México no hacen su tarea de combatir a los cárteles, lo harán los Estados Unidos.
El inquilino de la Casa Blanca salió con esa advertencia, después de recibir los reportes de que en las últimas cinco mañaneras, la presidenta Claudia Sheinbaum se dedicó a decir que Estados Unidos no tiene pruebas para inculpar al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, -hoy con licencia- quien es solicitado por la justicia norteamericana para que responda allá -en la Corte del Distrito Sur de Nueva York- sobre sus presuntos vínculos con el narcotráfico.
Existe, sin embargo, un motivo más de fondo que le exige al presidente Donald Trump salir a retar a México. Estados Unidos está emprendiendo la retirada de Irán. Ya lo dijo el martes, el secretario de Estado, Marco Rubio: la ofensiva militar contra Irán, que se inició el 28 de febrero pasado, terminó. Y el mandatario norteamericano remató anunciando que el Proyecto Libertad para rescatar el Estrecho de Ormuz se suspendía. Es decir, en lenguaje deportivo: “para atrás los filders”. Y aunque el presidente Donald Trump intente disfrazar esa retirada como una victoria, lo único cierto es que prefirió frenar la sangría económica y la crisis de los precios de las gasolinas, que le están desplomando la poca popularidad que le queda a poco más de seis meses de la elección de noviembre.
Por eso, frente a “la derrota de Irán”, los republicanos tiene que abrir un frente en el que le puedan mostrar un gran triunfo. Y ya eligieron dos confrontaciones. Con Cuba y con México. Ambos “rescates” ya estaban en la incubadora para operarse una vez concluido el Mundial FIFA 2026 y en la víspera de la elección para renovar el Congreso norteamericano. La apuesta es que los méxico-americanos y los inmigrantes cubanos sean factor para evitar que pierdan la balanza electoral y dejen de ser el partido en el poder.
Pero, en Palacio Nacional, ni la presidencia Claudia Sheinbaum ni su círculo cercano están leyendo el momento. El pánico tiene paralizada a la élite de la Cuarta Transformación y, por eso, no tienen idea de cómo reaccionar frente a la exigencia de que se les envíe al gobernador y a un senador por Sinaloa, más ocho secuaces más para ser juzgados por sus presuntas vinculaciones con el narcotráfico.
Desde que el 29 de abril estalló el escándalo, el guion de la presidenta Claudia Sheinbaum es “no hay pruebas” y “con nuestra soberanía nadie se entromete”. Con un script elaborado por su antecesor Andrés Manuel López Obrador desde Palenque, la dueña de la mañanera tiene ocho días respondiéndole a la justicia norteamericana que no le entregarán al morenista Rubén Rocha Moya. Olvida que el tratado de extradición obliga a México a entregar a quien le soliciten y que los Estados Unidos tienen 60 días para ejecutar un juicio público que lo declare culpable o inocente. No está en manos de la presidenta Claudia Sheinbaum juzgar si existen o no suficientes pruebas.
Se equivoca rotundamente la presidenta. Lo mismo en exigir pruebas e invocar soberanía. Y de eso ya tomaron nota en la Casa Blanca. Se cansaron de tanta superficialidad, de tanto querer tapar el sol con un dedo, a pesar de tanta evidencia. Y, por eso, el presidente Donald Trump salió a lanzar la advertencia de que ya vienen sobre México.
El inquilino de la Casa Blanca presumió ayer la efectividad de sus ataques por mar -en el Caribe y en el Pacífico- a embarcaciones de los cárteles. Van 199 muertos y el tráfico por esa vía se estima que ya disminuyó 97 por ciento. Ahora toca el combate por tierra. Y esa estrategia sólo apunta a su vecino del sur, a México. Y no estamos frente a ninguna interpretación. El presidente Donald Trump alertó ayer que van a escuchar quejas de mandatarios o representantes de gobiernos. Y sólo especificó el caso de México. Es decir, únicamente apuntó a la presidenta Claudia Sheinbaum.
Si la inquilina de Palacio Nacional insiste en dogmatizar con “pruebas” y con la invocación de la “soberanía” la exigencia norteamericana, más temprano que tarde los militares y los marinos norteamericanos estarán en suelo mexicano, combatiendo a todos aquellos capos que hoy son protegidos por la Cuarta Transformación. “Si no lo hacen ellos, lo haremos nosotros”. Sobre aviso no hay engaño.
Insistimos. Si la administración Trump no se tentó el corazón -y mucho menos la frenó la “soberanía”- para ir el 3 de enero, en la madrugada, hasta Venezuela por un presidente en funciones como Nicolas Maduro, ¿qué le impide venir a recoger no sólo a Rubén Rocha Moya o a cualquier otro de los integrantes del llamado Cártel de Tabasco?
Cuando la Corte del Sur de Nueva York lanza una pesquisa por algún delincuente, las estadísticas hablan por sí mismas. El 98 por ciento de los acusados terminan sentenciados por culpables, en la cárcel. Ese es el pánico real de todos aquellos morenistas que hicieron del fentanilo, del huachicol fiscal y del contrabando de mercancías chinas, su gran hoguera de las ambiciones, como jamás se vivió en México en los peores días del PRI y del PAN.
Frente a la salida no muy airosa de Irán, el presidente Donald Trump necesita una victoria, un trofeo, una nueva cabeza que le adorne las paredes de la Oficina Oval. Y esa cacería será en México, y también en Cuba.
Ni hablar, la estrategia de la “cabeza fría” se topó con una respuesta “caliente”.
Por lo pronto, para distraer la atención y colocar un tema que acapare la conversación, el inquilino de la Casa Blanca ya dijo que soltará los archivos que el gobierno viene acumulando desde hace décadas para demostrar la existencia de OVNIs y de extraterrestres.
En el caso de México está claro. Son “OCBIs”, es decir, “Objetos Corruptos Bien Identificados”. Y todos sus “avistamientos” se reportan desde los cielos de Tabasco.
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