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12 de mayo 2026

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¡Que alguien me explique!

Dos hermanos, dos destinos, una consigna

Fernando y Manuel Farías Laguna son los dos hermanos, los dos almirantes que son señalados como protectores de una red de huachicol desde la Secretaría de Marina… Pero, en medio de las acusaciones de las que ambos aseguran ser inocentes, existen dos visiones distintas

Por Ramón Alberto Garza

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Fernando y Manuel Farías Laguna son los dos hermanos, los dos almirantes que son señalados como protectores de una red de huachicol desde la Secretaría de Marina.

Pero, en medio de las acusaciones de las que ambos aseguran ser inocentes, existen dos visiones distintas.

Fernando está convencido de que son “chivos expiatorios” para encubrir a los auténticos huachicoleros, a los políticos, empresarios y funcionarios que se enriquecieron ilícitamente y que son protegidos del gobierno de la Cuarta Transformación.

Por eso, el asesinato del contralmirante Fernando Rubén Guerrero Alcántar. Porque se atrevió a denunciar el gran saqueo. Sabía demasiado. Por eso, Fernando Farías Laguna decidió huir de México, esconderse en distintos países europeos y acabar detenido el pasado 23 de abril en Argentina, donde hoy solicita asilo político. Porque él fue el nexo que acercó al contralmirante que lo sabía todo con su tío, el Secretario de Marina. Y Fernando Farías Laguna temía correr la misma suerte que el denunciante. Es decir, acabar bajo tierra.

Su hermano Manuel, en cambio, adoptó la postura de “el que nada debe, nada teme” y no sólo rechazó la propuesta de huir de México, sino que se presentó a rendir su primera declaración. Y en medio de esa ingenuidad política, de que encontraría la justicia, ahí mismo fue aprehendido y enviado a un penal de alta seguridad, el del Altiplano.

Sobre los hermanos pesan severas acusaciones de las que ambos buscan probar que son falsas para demostrar su inocencia. Pero les tienen negados a sus abogados todos los expedientes de la presunta investigación y los accesos a los  informes, tanto de la Fiscalía General de la República, como de la Secretaría de Marina.

Les dicen, desde las entrañas judiciales ligadas al gobierno de la Cuarta Transformación, que lo que piden para defenderse es un “asunto de Seguridad Nacional” y que no se las pueden dar. Está “reservada por Ley”. No tendrán acceso a esos documentos que les permitan probar su inocencia, al menos por los próximos cinco años. Curiosamente, el tiempo que le resta a la presidenta Claudia Sheinbaum en Palacio Nacional. El mensaje es claro. “No hagan olas y acabando el sexenio será otra historia”.

Por eso, Fernando Farías Laguna busca hoy desde su sitio de detención preventiva, en Buenos Aires, el asilo político en Argentina y en Estado Unidos. No quiere volver a México porque sabe que lo van a silenciar. Por “la buena” o por “la mala”.

Por eso, su hermano Manuel Farías Laguna está hoy recluido en el penal del Altiplano, esperando que sus abogados tengan acceso a esas informaciones que -por lo menos mientras esté Claudia Sheinbaum en el poder- ya le dijeron que no podrán acceder para apuntalar su defensa.

Y aquí la pregunta es obligada. ¿Cuál es la oscura realidad de esta trama entre el ilícito y criminal  huachicol y la Marina, para que se fabrique una operación de Estado, que obligue a silenciar, por al menos cinco años, a un Contralmirante y a un Vicealmirante que están dispuestos voluntariamente a testificar?

¿A quién o a quiénes impacta esa verdad del multimillonario huachicol y la Marina para que se dieran, en octubre y noviembre de 2024, dos asesinatos en Colima? Son dos homicidios de personajes relacionados con este caso. Uno, el de una investigadora de la Fiscalía General de la República. El segundo, el del Contralmirante que denunció ante sus superiores el tráfico de combustibles en los puertos custodiados por la Marina.

Curiosamente, otros dos personajes relacionados directa o indirectamente con el caso, también están “muertos”, políticamente hablando.

Uno es Adán Augusto López, el ex Secretario de Gobernación de Andrés Manuel López Obrador que fue enviado como líder de Morena al Senado y que fue renunciado de esa posición cuando se vio involucrado con el cártel tabasqueño de “La Barredora”, una organización criminal con enormes vínculos al huachicol, al lavado de dinero y al tráfico de drogas y de armas.

En ese caso de “La Barredora” aparece Hernán Bermúdez Requena, quien curiosamente fue extraditado de Paraguay desde septiembre de 2025 y confinado de inmediato en el penal del Altiplano. Desde entonces, hace ya casi ocho meses, los mexicanos nada sabemos de la investigación de “La Barredora” y menos de los detalles de sus vínculos con su ex jefe, Adán Augusto López. Hernán Bermúdez  Requena está sometido a un pacto de silencio que, de romperse, podría alcanzar a Andrés Manuel López  Beltrán, el también tabasqueño hijo del ex presidente Andrés Mabuel López Obrador.

Pero existe un dato poco conocido. Saúl Vera Ochoa, empresario muy cercano a Adán Augusto López, era quien tenía la concesión federal para operar el muelle fiscal 289, que es el recinto en donde descargaban los buques de huachicol en el puerto de Tampico.

El otro “muerto político” es Alejandro Gertz Manero, el Fiscal General de la República, quien fue obligado a renunciar en noviembre de 2025, precisamente, un año después de que fuera asesinada su investigadora Magaly Janet Nava y 17 días después también fuera asesinado Fernando Rubén Guerrero Alcántar, el contralmirante que se atrevió a denunciar ante el Secretario de Marina -a través de Fernando Farías Laguna- la red de corrupción huachicolera en los puertos mexicanos y que fue silenciado a balazos, a quemarropa.

¿Sería que al momento de exigirle su súbita renuncia, Alejandro Gertz Manero se estaba acercando ya, peligrosamente, a cerrar el caso de la Marina y esa verdad acababa por dejar al descubierto el Modus OperAndy del huachicol fiscal, una trama que impactaría no sólo al mismo Adán Augusto López, sino a la familia de su “hermano politico”, el ex presidente Andrés Manuel López Obrador?

¿Sería ese uno de los poderosos motivos por los que, todavía en su calidad de líder de Morena en el Senado, Adán Augusto López tuvo el atrevimiento de ir el 26 de noviembre hasta Palacio Nacional para colocar a la presidenta Claudia Sheinbaum contra la pared, al exigirle que renunciara al fiscal Alejandro Gertz Manero?

¿Fue esa “ejecución política” del Fiscal que se cumplió de inmediato -24 horas después de solicitada- la que acabó por “renunciar” el primero de febrero de este año a Adán Augusto López como jefe de Morena en el Senado?

La trama es clara y cotejar la secuela de las fechas también. Veamos.

2 junio 2024. El Contralmirante Guerrero Alcántar denuncia ante el Secretario de Marina la red de funcionarios que protegen el negocio oscuro del huachicol. La fiscalía inicia investigaciones.

21 octubre 2024. La investigadora de la Fiscalía, Magaly Janet Nava, es asesinada en Colima.

8 noviembre 2024. Asesinan 17 días después, también en Colima, al contralmirante Guerrero Alcántar, el que denunció la red huachicolera.

2 septiembre 2025. Diez meses después, y tras las investigaciones de la Fiscalía General de la República, el vicealmirante Manuel Farías Laguna es detenido y recluido en el penal de alta seguridad del Altiplano.

17 septiembre 2025. Diez días después, Hernán Bermúdez Requena, el líder de “La Barredora” y subalterno de Adán Augusto López, es extraditado de Paraguay y enviado al penal del Altiplano. Ahí está recluido en silencio.

26 noviembre 2025. Adán Augusto López acude a Palacio Nacional para exigirle a la presidenta Claudia Sheinbaum la salida del Fiscal Alejandro Gertz Manero.

27 noviembre 2025. Apenas un día después de exigir su salida, sale de la Fiscalía General de la República, Alejandro Gertz Manero, y entra Ernestina Godoy, quien fuera Fiscal de la Ciudad de México cuando Claudia Sheinbaum era la Jefa de Gobierno de la Ciudad Capital.

1 febrero 2026. Dos meses después de que operó la salida del Fiscal Alejandro Gertz Manero se le retira sorpresivamente a Adán Augusto López la coordinación de la bancada de Morena en el Senado.

Diciembre 2025. El contralmirante Fernando Farías Laguna huye de México ante el temor de ser asesinado, por haber contactado al contralmirante Guerrero Alcántar con su tío el Secretario de Marina y desatar, con ello, una investigación que podría alcanzar no sólo a Adán Augusto López, sino a Andrés Manuel López Beltrán, hijo del ex presidente Andrés Manuel López Obrador.

Abril 2026. Detienen en Buenos Aires -con pasaporte falso de Guatemala a nombre de “Luis Lemus”- al contralmirante Fernando Farías Laguna, quien dice temer por su vida si lo deportan a México. Solicita asilo en Argentina o en Estados Unidos.

11 mayo 2026. Fernando Farías Laguna, en entrevista con Código Magenta y Manuel Farías Laguna, en carta abierta a la ciudadanía, exigen que se abran los expedientes de sus presuntas acusaciones para poder asumir su defensa. Se les dice que las investigaciones están reservadas cinco años por Ley y calificadas como “asunto de Seguridad Nacional”.

11 mayo 2026. El contralmirante Fernando Farías Laguna es trasladado de la comisaría en donde fue recluido desde que fue detenido en Buenos Aires, a un ala especial del Centro Penitenciario Federal. Su traslado obedeció a que el comisariato en donde estaba recibió, súbitamente hace unos días, a 15 nuevos detenidos y se congestionó. Por su seguridad, Fernando Farías Laguna fue enviado a su nuevo pabellón donde esperará -en mejores condiciones- el veredicto de la justicia argentina.

El caso de los Farías Laguna apenas comienza. La lucha por el respeto a sus derechos del debido proceso y del piso parejo en sus juicios dará mucho de qué hablar en el futuro inmediato. Los verdugos de hoy, en México, pueden ser los acusados de mañana.

Por eso, si se busca despejar dudas sobre la existencia de una operación de Estado para silenciar a los hermanos Farías Laguna, el Poder Judicial y el gobierno de la Cuarta Transformación tendrían que otorgar una copia completa de los expedientes y el derecho procesal para obtener las pruebas que les permitan demostrar su inocencia.

Pero si no permiten ni lo uno ni lo otro, entonces, como lo dice Fernando Farías Laguna, estamos frente a una operación de Estado. Y se confirmará que la  Fiscalía, la Secretaría de Marina, la Agencia Nacional de Aduanas y la Presidencia de la República, todos están empeñados en ocultar la verdad. ¿Hasta cuándo?

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