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23 de abril 2026

23 de abril 2026

¡Que alguien me explique!

Se va AMLO y llega AMLO

Se va Luisa María Alcalde -hija política de López Obrador- para que se instale al frente del Partido en el Poder la hasta ahora Secretaria del Bienestar, Ariadna Montiel, otra de las creaciones incondicionales del exiliado en Palenque

Por Ramón Alberto Garza

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“Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie”.

El “gatopardismo” es una estrategia política que consiste en simular cambios superficiales para sacarle la vuelta a los cambios de fondo, a los estructurales, a los que urgen de verdad. Con esa actitud se mantiene el statu quo y los privilegios existentes quedan en las mismas manos.

Y eso es exactamente lo que está pasando hoy con la sacudida de las cúpulas en el partido Morena. Se va de la presidencia Luisa María Alcalde -hija política de Andrés Manuel López Obrador- para que se instale al frente del Partido en el Poder la hasta ahora Secretaria del Bienestar, Ariadna Montiel, otra de las creaciones incondicionales del exiliado en Palenque.

Ya el pasado 16 de abril, Citlalli Hernández había renunciado a la Secretaría de la Mujer para irse como Presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones de Morena. La designación -que la presidenta Claudia Sheinbaum dijo que la tomó por sorpresa-, fue interpretada como una “desconocida” a Andy López Beltrán. Al hijo del ex presidente, que sueña con la candidatura de 2030, se le cuestionan sus pobres resultados como Secretario de Organización de Morena. Está abajo de Luisa María Alcalde, pero arriba de ella en poder, influencia y decisión.

La urgencia de la presidenta Claudia Sheinbaum de cambiar la dirigencia morenista obedeció a dos factores. Uno, que estamos a semanas de que el partido “corcholatice” el proceso de la selección de candidatos a 17 gubernaturas y a la renovación de la Cámara de Diputados en 2027. Se buscaba reducir la influencia de las familias López Obrador-López Beltrán sobre la decisión de esas candidaturas. Y dos, urgía sacudir a Morena, que en los últimos meses viene perdiendo apoyos en por lo menos siete de los 17 estados donde defenderán sus gubernaturas.

Pero la sacudida en Morena no comenzó ayer en la mañanera. El sólo regreso de Citlalli Hernandez a Morena cimbró los cimientos de La Chingada. Y al ver que, a pesar de que Luisa María Alcalde se resistía a dejar la presidencia los cambios venían, Andrés Manuel López Obrador se aprestó a correr el lunes la especie de que buscaría colocar al frente de Morena a su incondicional Adán Augusto López. Sabía que por su pésima imagen sería imposible que el senador que regala jirafas prendiera, pero el ex presidente quería asustar  “con el petate del muerto”: Adán no, pero Ariadna sí.

La influencia y el poder del inquilino de Palenque se dejó sentir ayer mismo, cuando la presidenta Claudia Sheinbaum anunció que le había extendido una invitación a Luisa María Alcalde para que se incorporara al Gabinete para ocupar la Consejería Jurídica de la Presidencia. Y eso nada tendría de extraño. Esa posición es tan técnica o tan política como lo sea quien ocupa la silla. Cuestión de recordar que, en los años de la Presidencia de Andrés Manuel López Obrador, su consejero jurídico, Julio Scherer, despachaba con una cartera de poderoso Secretario de Estado de todas sus confianzas. Y operaba los asuntos delicados, los más espinosos.

Pero el ofrecimiento de la presidenta Claudia Sheinbaum a Luisa María Alcalde se encontró con una sorpresa. No le dio el “sí” de inmediato. “Voy a pensarlo”.  Traducción para quienes todavía no leen entre líneas, “No me convence tu propuesta, presidenta. Además, mi decisión no se toma en Palacio Nacional”.

Cuidado cuando alguien, quien quiera que sea, le dice un “no” a una voluntad del presidente o a la presidenta en turno. Eso significa que no está de acuerdo con la decisión e incluso que tiene que pedir permiso a quien es su verdadero jefe. En el caso de Luisa María Alcalde, ella tendría que esperar la luz verde del ex presidente Andrés Manuel López Obrador. Sobre todo, cuando todavía hasta hace unos días la presidenta de Morena salía en redes sociales a defender que ella no dejaría el partido, como lo pronosticaban “los comentócratas”. Se tuvo que comer sus palabras.

Del que todavía no hay decisión final sobre su destino, en Morena, es de Andy López Beltrán. Él está pidiendo que lo dejen mostrar los resultados de su operación política en Coahuila. Pero eso significa aplazar la decisión hasta el 7 de junio. Pero eso es un evidente “plan con maña”. Andy quiere estirar su dominio en Morena para influir en la designación de los candidatos que como “corcholatas” van a disputar las candidaturas morenistas a las gubernaturas de 2027. Y quiere imponer a los suyos.

Por lo pronto, Luisa María Alcalde acabó por darle el “sí” a la presidenta Claudia Sheinbaum. Y ya se hizo el anuncio de que Ariadna Montiel entraría en su lugar. La Secretaria del Clientelismo de la Cuarta Transformación, la más eficiente para operar las ayudas territoriales en los programas del Bienestar, entra al relevo.

Está claro que, con Luisa María Alcalde, se va Andrés Manuel López Obrador. Pero también está claro que, con la llegada de Ariadna Montiel, llega Andrés Manuel López Obrador. Y con Andy López Beltrán todavía en la cúpula morenista, el “gatopardismo” es puro. Todo está cambiando, para que nada cambie.

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