15 de junio 2026
¡Que alguien me explique!
Samuel: 4 ases bajo la manga
Morena está jugando a tener una división interna para acabar por salvar a Samuel García. La pregunta es ¿por qué? Y es aquí donde aparecen cuatro ases bajo la manga del gobernador de Nuevo León
Por Ramón Alberto Garza
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Nadie entiende el papelón de desprestigio que está jugando Morena en el caso del juicio político al gobernador Samuel García.
Desde hace semanas, las cúpulas nacional y local del Partido en el Poder, vienen cerrando filas con el PRI y con el PAN para dar luz verde al juicio político que desembocaría en el desafuero y la salida del gobernador. Las acusaciones que pesan sobre Samuel García son de corrupción, en particular por la triangulación millonaria de recursos públicos de proveedores del gobierno a los despachos jurídico y fiscal del padre del mandatario enecista, del que también es su socio.
La promesa del acuerdo original entre Morena y el PRIAN era que unirían esfuerzos para esa causa contra la corrupción. Lo que sucedió en la realidad es que dos diputados locales morenistas -Mario Soto y Rodrigo Montemayor-, además de su aliada del Partido Verde, Claudia Chapa, se ausentaron el día de la votación. A pesar de ello salió adelante la iniciativa del juicio político. Pero el hecho es que para proceder luego al posible desafuero y la destitución se requieren los votos de todos los legisladores locales morenistas, quienes junto con los 22 del PRIAN alcancen los 28 que les dé la mayoría requerida.
Sobraron especulaciones sobre el por qué el líder de Morena en el Congreso local se ausentó, pretextando una visita a una escuela para ir a donar su sueldo. En la realidad, se vio claro que fue por un pacto inconfesable o por una orden “de muy arriba” de su mismo partido. Y eso sacudió las entrañas de Morena en Nuevo León.
Los precandidatos morenistas a la gubernatura cuestionaron el desacato del diputado Mario Soto y sus dos colegas promorenistas, y el cisma obligó a Ariadna Montiel a volar a Monterrey para un cónclave de emergencia con los indignados precandidatos del oficialismo. En privado, la líder nacional de Morena acusó de “traidores” a los morenistas que se ausentaron, pero en público no hizo lo mismo. Fue cauta, evitó la censura y dejó el asunto en el aire, sin consecuencias.
La mediocridad en la respuesta obligó a concluir que “hay gato encerrado”, que en el fondo, Morena está jugando a tener una división interna para acabar por salvar a Samuel García. La pregunta es ¿por qué? Y es aquí donde aparecen cuatro ases bajo la manga del gobernador de Nuevo León.
PRIMER AS: Hay Complicidades
En su campaña a la gubernatura, el entonces candidato Samuel García fue sorprendido triangulando fondos de su despacho, que tiene en sociedad con su papá, Samuel García Mascorro, a Movimiento Ciudadano. Esos 17.5 millones de pesos serían repartidos entre el comité nacional de Movimiento Ciudadano y la campaña del candidato Fosfo Fosfo Nuevo León. El ilícito fue evidenciado. Código Magenta hizo la denuncia aportando incluso los cheques y los bancos de donde salieron los dineros. Todo estaba listo para que Samuel García, su esposa y su círculo íntimo familiar fueran sancionados con órdenes de aprehensión y la consecuente cancelación de su candidatura.
Alguien, entonces, le sugirió al presidente Andrés Manuel López Obrador que elevara su apuesta y que aprovechara que tenía a Samuel García, a Dante Delgado y a Movimiento Ciudadano contra la pared, y les canjeara su libertad por su alineación en favor de las causas de Morena, incluyendo jugar de su lado en la elección presidencial de 2024.
Samuel García, quien arrancó en cuarto lugar de las preferencias, ganó en 2021 la gubernatura de Nuevo León. Los favoritos -Clara Luz Flores, de Morena y Adrián de la Garza, del PRI- se neutralizaron con una sucia disputa entre ambos. Pero ya con Nuevo León bajo su poder, ni Samuel García ni Dante Delgado se cruzaron de brazos. Y acabaron concretando una cercanía con el Grupo Tabasco, al que le habrían operado “favores fiscales” desde el despacho del papá del gobernador. Y esa “complicidad” sería la que hoy le permite al denunciado Samuel García poder decir: “Si me destituyen y me mandan a la cárcel, se van conmigo algunos prominentes morenistas del círculo más cercano del ex presidente”. Y eso, en estos momentos de abundantes denuncias desde Estados Unidos, es políticamente mortal.
Por eso, alguien desde Palenque ordenó que Morena guardara distancia y no actuara contra el gobernador. Y la salida fácil fue la de fingir una división que boicotee el juicio político y el desafuero. Por eso, Ariadna Montiel no pudo salir a censurar abiertamente a sus diputados faltistas o “traidores”. Porque alguien más poderoso, desde “La Chingada”, operó para que se fabricara esa división. Los “traidores” eran “aliados”.
SEGUNDO AS: El efecto Mota-Engil
Uno de los “apoyos” pactados con Palacio Nacional, a partir de que Samuel García alcanzó la gubernatura, fue el de abrir el presupuesto federal para construir dos nuevas líneas del Metro. Contento con la sumisión que le dispensara el gobernador de Nuevo León, el presidente Andrés Manuel López Obrador sacó la chequera y apoyó con los recursos. Pero el precio de ese favor presidencial fue atar la construcción de las dos líneas del Metro regio a la constructora Mota-Engil, de José Manuel Bejós, una de las favoritas del gobierno de la Cuarta Transformación que despachó también a su antojo en la construcción del Tren Maya.
Samuel García aceptó la petición del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador y eso generó otra línea más de “complicidades” que -de ser necesario- podrían aflorar si se arrincona al gobernador de Nuevo León con su salida anticipada y su consignación penal.
TERCER AS: Viridiana, la aliada
Una de la históricas aliadas morenistas de Samuel García en la elección intermedia de 2024 fue Viridiana Lorelei Hernández. La entonces delegada de Morena en Nuevo León fue acusada, por los propios morenistas, de coludirse con el gobierno estatal Fosfo Fosfo para designar candidatos débiles e, incluso, dejar de postular a algunos como en Los Herreras e Higueras, para favorecer a los candidatos emecistas. El escándalo fue público, de alcance nivel nacional, por la relación tan cercana que entonces tenían Citlalli Hernández y Viridiana Lorelei. La entonces secretaria general de Morena defendió a la delegada de Morena en Nuevo León, quien incluso fue acusada de “vender” candidaturas. Los “pactos de 2024” y que fraguaron complicidades Fosfo Fosfo están vigentes y fue eso lo que permitió hoy dividir al bloque morenista, al momento de entrar a votar por el juicio político a Samuel García, el “seductor” de Viridiana Lorelei.
CUARTO AS: El Amparo está listo
Cuando se promovió la llamada Reforma Judicial, la presidenta Claudia Sheinbaum y la mayoría de los gobernadores -incluyendo los de la oposición- consumaron un pacto: ellos no interferían en la selección de los jueces y magistrados federales -que los buscaba controlar Palacio Nacional- y a cambio la presidenta Claudia Sheinbaum prometía no interferir en la selección de los jueces locales, que son los que les interesan a los gobernadores para sacar adelante sus causas y sus conflictos.
Bajo este supuesto, si a pesar de la división de los morenistas el juicio político al gobernador de Nuevo León avanza, ya están planchadas las condiciones para que uno de esos jueces locales -de los que fueron apadrinados por Samuel García- le conceda el Amparo contra el juicio politico que impida continuar con su desafuero y destitución.
Sea cual fuere el “as” que se decida jugar Samuel García, está claro que la tibieza mostrada el sábado por Ariadna Montiel no es gratuita. Salvar a Morena de otro descrédito es la prioridad y está claro que, el gobernador tiene fichas suficientes para quebrar a la banca de ese casino de corruptelas y componendas que se llama Nuevo León.
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