9 de junio 2026
¡Que alguien me explique!
Los 3 mitos en Coahuila
En lo que fue el primer “partido político” rumbo al Mundial Electoral 2027, en Coahuila el conteo lo dice todo: PRIAN 16, Morena 0. Una goliza en uno de los dos estados en los que el PRI todavía controla. El otro es Durango
Por Ramón Alberto Garza
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En lo que fue el primer “partido político” rumbo al Mundial Electoral 2027, en Coahuila el conteo lo dice todo: PRIAN 16, Morena 0. Una goliza en uno de los dos estados en los que el PRI todavía controla. El otro es Durango.
Con este resultado se echan abajo tres mitos morenistas que obligarán a replantear la estrategia del partido en el poder, con miras a las elecciones legislativas y de 17 gubernaturas el año próximo y, por supuesto, la definición del rumbo de la oposición hacia el 2030.
Uno, nada de que Morena es invencible. Mejor aún para la oposición, el hartazgo se asoma ya en las urnas para un partido como Morena que -sin los abundantes recursos del huachicol y los abrazos financieros del crimen organizado- no sabe dar resultados. Y ese ejemplo, el del “Sí se pudo” en Coahuila, será contagioso para otras entidades, cuyas gubernaturas estarán en juego en 2027 y, sobre todo, para todos los ciudadanos cansados del robo, las mentiras y las traiciones de los políticos lopezobradoristas. Creían que no existía destino político sin el partido fundado por Andrés Manuel López Obrador y Coahuila les puso el ejemplo.
Una gran victoria para Manolo Jiménez, quien se perfila para ser incluido ya como precandidato presidencial para 2030. El de Coahuila es el único gobernador -desde la oposición- que puede presumir de un control político absoluto en su estado.
Y, sin duda, una victoria también para el líder tricolor Alejandro “Alito” Moreno, quien luchando cuesta arriba viene a probar que, con o sin alianza con el PAN, el PRI tiene todavía con qué dar la batalla.
El segundo mito que rodó el domingo, tras los resultados de Coahuila, es que Andy López Beltrán era el que traía todo el control electoral de Morena en los estados y que sería él quien calibraría las candidaturas del 2027. Falso. Se le cayó su teatrito. La debacle coahuilense sólo viene a sumarse a las que Andy López Beltrán tuvo en Durango y Veracruz, para confirmar que el junior morenista es un político sin estrategia, incompetente, que sólo explota el nombre de su cada día más cuestionado padre. Quizás ahí está otro de los motivos por el que lo renunciaron a la Secretaría de Organización de Morena. Eran más sus paseos por Tokio, que su trabajo duro, “extenuante”, para concretar victorias. ¿Merecerá Andy otra foto con papi allá en Palenque?
Y esa amarga derrota en Coahuila también es endosable a Luisa María Alcalde, porque como presidenta de Morena jamás hizo sonar públicamente las sirenas de alerta de lo que se veía venir, como una completa debacle en una entidad en la que se fueron en ceros. Prefirió callar, antes que mandarlo a La Chingada, el exilio de Palenque.
También, de poco o nada, sirvió la dupla de supuesto poder que pactaron desde su noviazgo la senadora Cecilia Guadiana Mandujano, hija del desaparecido empresario morenista Armando Guadiana, y su ahora esposo, el morenista Américo Villarreal Santiago, hijo del gobernador de Tamaulipas y delegado del Bienestar en Coahuila. Los barrieron y los trapearon hasta desparecerlos del mapa. Otros dos juniors morenistas que se quedaron nada más mirando.
El tercer mito que cae en Coahuila es aquel que advierte que el PAN no necesita del PRI ni en 2027 ni en el 2030 para derrotar a Morena. Cuánta soberbia en Jorge Romero, el líder nacional del PAN que viene confirmando una mediocridad tripulada por quienes de verdad hacen sus negocios con las derrotas de Acción Nacional: Santiago Creel y Roberto Gil Zuarth.
Lo que sucedió el domingo pasado, en Coahuila, dejó en claro que los albiazules están más que a la baja en una entidad en la que solían ser muy competitivos. Cuestión de recordar que el PAN logró tener en su poder ciudades como Saltillo, Torreón, Monclova, Piedras Negras y Acuña. De ahí, emergieron en sus mejores días personajes destacados como Isidro López, Guillermo Anaya y Jorge Zermeño, por citar algunos.
El conflicto radicó en que con la imposición de Elisa Maldonado como dirigente estatal azul, manipulada por el ex alcalde de Monclova, Mario Dávila, el PAN de Coahuila se echó a dormir en un sarape en los últimos tres años. En 2023 fueron en alianza con el priista Manolo Jiménez, al que le aportaron el 10.1 de la votación estatal y ganaron. Pero, el entonces presidente del PAN, Markito Cortés, jamás se dignó a sentarse a negociar las posiciones acordadas con el PRI y dejó a los panistas a su suerte. Ahí está la pesadilla.
El fin de semana -solos- los panistas apenas alcanzaron el 2.1 por ciento de los sufragios. Y lo que es más vergonzoso, perdieron el registro en una entidad en la que en otros tiempos se acarició que, algún día, podría teñirse de azul. El sueño se esfumó. El PAN ya no existe en Coahuila. ¿Insistirá Jorge Romero en que, con el PAN en las elecciones de 2027, con el PRI ni a la esquina?
Lo que pasó en Coahuila vendrá a replantear todas las estrategias de los partidos, desde Morena, pasando por el PRI, el PAN y el también inexistente Movimiento Ciudadano. La gran lección de la tierra de Francisco I. Madero y de Venustiano Carranza es que “sí se puede” derrotar a quien hoy parece invencible. Y recetándole un humillante cero.
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