1 de junio 2026
¡Que alguien me explique!
¿Quién la lleva a la guerra?
¿Quién mandó a la guerra a la inquilina de Palacio Nacional? ¿Cuál es el fin de esta declaración bélica para con la nación más poderosa del planeta?
Por Ramón Alberto Garza
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¿A dónde se fue la “cabeza fría”? ¿Quién decidió iniciar la “guerra caliente” contra el poderoso vecino del Norte?
No se recuerda que un presidente de México haya confrontado, con una retórica tan abierta y beligerante, a los Estados Unidos como lo hizo ayer Claudia Sheinbaum, en la celebración de su segundo año de haber sido electa como la primera mujer presidenta de México.
¿Quién mandó a la guerra a la inquilina de Palacio Nacional? ¿Cuál es el fin de esta declaración bélica para con la nación más poderosa del planeta?
Porque salir a denunciar que existe abierta injerencia de los Estados Unidos en las elecciones en México y que lo que se viene es una operación política desde allá, con miras a fortalecer la posición de los republicanos en las próximas elecciones de noviembre, aunque cierto, es temerario saliendo los labios de la inquilina de Palacio Nacional.
Está claro que el discurso presidencial en el Monumento a la Revolución está apoyado en un punto de inflexión: la visita del secretario de Seguridad de los Estados Unidos, Markwayne Mullin, quien entró a Palacio Nacional con un sobre amarillo y salió sin él.
Está claro que, en ese sobre amarillo, venían las “pruebas” que tanto pedía en sus mañaneras la presidenta Claudia Sheinbaum. Pero también se incluía la lista de “los que siguen”. Y la presidenta Claudia Sheinbaum entró en alerta máxima.
Y si el secretario de Seguridad vino el 21 de mayo y Andy López Beltrán renunció súbitamente a la Secretaría de Organización de Morena cuatro días después, el 25 de mayo, es fácil inferir que uno de los nombres incómodos bajo la lupa es el del hijo del ex presidente Andrés Manuel López Obrador.
A partir de ese momento, se desató un abierto debate entre Palacio Nacional y Palenque, que el jueves presagiaba rompimiento entre la presidenta y el ex presidente. Pero algo sucedió el viernes y el sábado.
Alguien realineó las tensas relaciones con el Monarco de Macuspana y vino entonces la “declaración de guerra”, en el discurso de la celebración. Una defensa de Rubén Rocha Moya y secuaces, a costa de lo que vaya a sucederle, no a la presidenta Claudia Sheinbaum, sino a México entero con el coletazo que sin duda vendrá estos días desde la Casa Blanca o desde el Capitolio.
Por eso, la pregunta de ¿quién o quiénes llevaron a esta “guerra” a la inquilina de Palacio Nacional? La respuesta directa es que fue su antecesor y cómplices que lo acompañan, como Audomaro Martínez, Adán Augusto López, Mario Delgado y, por supuesto, Andy López Beltrán, de quien mucho se conocerá en los próximos días. Saben que en la próxima lista alguno o algunos de ellos están incluidos y no quieren que la presidenta Claudia Sheinbaum entregue a Rubén Rocha Moya, porque sentaría un precedente que tendría que continuar con los que Washington vaya solicitando.
Por eso, la estrategia del “masiosare un extraño enemigo” de envolver a la Patria bajo la amenaza de un complot -de los que tanto le gustan a Andrés Manuel López Obrador- para que los perseguidos pasen a ser víctimas intocables.
Pero la Casa Blanca tiene un as bajo la manga. Si la inquilina de Palacio Nacional insiste en proteger y negar la extradición de los políticos morenistas que solicita no tendrá otra salida que declarar al partido Morena, como un todo, como una “organización terrorista”, por sus vínculos con los cárteles como el de Sinaloa, el Jalisco Nueva Generación y el del Noreste, que le financiaron campañas políticas, incluyendo las presidenciales. Así de sencillo.
Ese es el “misil oculto” que tendría que ser detonado por el presidente Donald Trump si Palacio Nacional insiste -como lo hizo ayer- en prestarse a ser el refugio de todos aquellos a los que Estados Unidos requiere para investigación, por sus probados vínculos con el crimen organizado.
El discurso de la celebración de los dos años de la elección de la presidenta Claudia Sheinbaum dejó en claro que, lejos de un quiebre con Palenque, su antecesor ya la tomó como rehén. Y ya se verá cómo desde “La Chingada” se moverán los hilos para que Lula da Silva, desde Brasil; Gustavo Petro, desde Colombia; Miguel Díaz-Canel, desde Cuba; o Pedro Sánchez, desde España, salgan a arropar a la mandataria mexicana.
Desde que se convocó al Escudo de las Américas, esa iniciativa del presidente Donald Trump para combatir el narcotráfico en el continente americano -y en especial, en México- y que a ese cónclave no fue invitada la inquilina de Palacio Nacional, lo advertimos: “Si hay una piñata en la que el centro del festejo eres tú, y no te invitan, ¡es que tú eres la piñata!”.
Pues ayer, la presidenta Claudia Sheinbaum, dijo claramente:
Y desde algún despacho en Washington, con algún palo en la mano, sólo se escuchó un coro de republicanos entonar: “Dale, dale, dale, no pierdas el tino, porque si lo pierdes…”.
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