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4 de noviembre 2026

4 de noviembre 2026

¡Que alguien me explique!

Sí soy ‘agente’… de la verdad

No te confundas Andy López Beltrán, ni pretendas confundir a los mexicanos. Con tu soberbia y la falsa creencia de que eres intocable, te ganaste a pulso esa fama de ser el júnior tóxico de la mal llamada Cuarta Transformación

Por Ramón Alberto Garza

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Andy López Beltrán, sales de la nada a acusarnos a Ricardo Salinas Pliego, de TV Azteca; a Carlos Loret, de Latinus; y a mí, de Código Magenta, de generar una campaña de difamación en tu contra por la publicación de las abundantes acusaciones de corrupción que existen en contra tuya y la de tus cómplices. Huachicol, medicamentos, balasto, obra pública, comisiones por cobranza… y muchas cosas más.

No te confundas ni pretendas confundir a los mexicanos. Con tu soberbia y la falsa creencia de que eres intocable, te ganaste a pulso esa fama de ser el júnior tóxico de la mal llamada Cuarta Transformación.

No tengo la autoridad para hablar por mis colegas, pero en lo que me corresponde, jamás podrás acusarme de ser un fifí derechista. Durante casi cuatro décadas fui amigo de tu padre, el ex presidente Andrés Manuel López Obrador, a quien siempre le abrimos los espacios periodísticos cuando era un proscrito opositor del sistema dominado por el PRI y el PAN.

Hoy me coloco en la primera fila de quienes -ingenua o estúpidamente- creímos que el cambio era posible bajo esa falacia de “Primero los pobres”. Nunca vi que detrás de ese cliché de campaña se escondía una falsa e hipócrita realidad. “Primero los pobres… que en seis años nos volveremos ricos”. Y lo lograron, con el mayor saqueo al Erario en la historia del México moderno. Mintieron, robaron y traicionaron.

No alcanzo a entender qué te obligó a abandonar tu madriguera de silencios para salir a repartirnos culpas a terceros por tu fracaso como hijo, como político y como ser humano.

Algo debes de saber que está sucediendo más allá del Río Bravo para que te apresures a salir a desmarcarte -a tomar distancia- de tu amigo y cómplice Amílcar Olán, con quien construiste uno de los mayores imperios de enriquecimiento muy explicable, al  amparo de la impunidad que hasta hoy te dan tus famosos apellidos. Ahí están, como muestra, una docena de empresas prósperas operadas a la sombra de tu “no-amigo” Amílcar Olán, como Portacelis Gas and Oil, Energy Offshore, Romedic y Triturados Basálticos del Sur, entre otras.

Se tiene que ser un ser humano muy perverso para atreverte a traicionar, negando tres veces a quien hoy están crucificando -muy justamente- por ser tu cómplice y depositario de sus dineros mal habidos -los de él y los tuyos- en Suiza. Y no trates cobardemente de decir que su amistad viene por “tu esposa”. Cuánta bajeza de endosarle a ella tus culpas, después de escuchar los audios difundidos por Carlos Loret en Latinus y ver las innumerables fotografías con él en fiestas y eventos públicos y privados.

Lo que se asoma en tu súbita denuncia es un enorme rostro de pánico. Sabes que a quien hoy niegas como tu amigo, estaría negociando con las autoridades norteamericanas para salvarse él y su familia. Física y políticamente. Y de sobra sabes que esa puede ser la puntilla que abra el expediente -de por sí ya abultado- con los testimonios de al menos cuatro huachicoleros de gran tamaño que te identifican a ti y a los tuyos, como el jefe de la banda del huachicol fiscal.

¿O acaso vas también a negar tu relación con el otro de tus muy cercanos amigos, Daniel Asaf, quien creó contigo todo el entramado dentro de Pemex para garantizar impunidad a los que traficaban con combustible? Sí, Andy, el mismo Daniel Asaf que te acompañó a tu costoso viaje a Tokio. El mismo Daniel Asaf con quien pactabas en un solitario restaurante de La Condesa, quién sabe qué acuerdos inconfesables, con el dueño de José Cuervo.

La pregunta que todos los mexicanos nos hacemos es ¿por qué hasta hoy reaccionas y acusas a periodistas y comunicadores de tu desgracia política y de tu evidente cleptocracia? ¿O será que acaso sólo estás actuando el script que se te dictó desde Palenque?

Hace ya más de un año -en octubre de 2025- publicamos aquí en Código Magenta los pormenores de más de 22 personajes que tú y Daniel Asaf colocaron en Pemex para garantizar el flujo de los permisos para introducir a México el ilegal huachicol fiscal.  Nada respondiste entonces. No te atreviste a desmentir a ninguno de los 22 hombres y mujeres que salieron de la oficina de tu papá, el entonces presidente, y que los trasplantaron a Pemex. Los publicamos con nombre, apellido y cargo. Guardaste silencio cómplice.

Desde entonces, tu estrella cuatroteísta se eclipsó. Estados Unidos te despojó de la visa. No eres un ciudadano digno ni confiable para entrar a territorio norteamericano. Al mismo nivel que el gobernador sinaloense Rubén Rocha Moya o la morenista gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila.

La presidenta Claudia Sheinbaum ya te despojó de tu Secretaría de Organización de Morena y en su Segundo Informe ya ni te apareciste. Quizás porque ya no te invitaron o te dieron el mensaje de que de lejecitos te veías más bonito. ¿Es ella también una “agente de los norteamericanos”?

Ahora estás refugiado en Tabasco, muy cerca de tu papá,  buscando una diputación que te dé el fuero para que ni en México ni en Estados Unidos te exijan cuentas.

Desde esa, tu zona de confort, te enteras de que los Almirantes Fernando y Manuel Farías Laguna están pidiendo la comparecencia de su tío, el ex Secretario de Marina Rafael Ojeda. ¿O ya te olvidaste de los audios expuestos por Carmen Aristegui? Son los mismos Almirantes que exigen a la Fiscalía que se tome en cuenta la declaración de Miguel Ángel Solano, “El Capitán Sol”, quien cita en medio de la trama del huachicol no sólo tu nombre, sino el de Adán Augusto López, el damnificado de la impune trama de “La Barredora”.

Todo lo expuesto aquí no son sino pruebas, datos duros, informaciones de audios y videos cotejados, confirmados y difundidos por comunicadores libres. Y hoy pretendes disfrazar el trabajo de tres años de investigación de Código Magenta bajo la acusación de que yo, su Director, soy “agente de las agencias norteamericanas”.

Creo que alguien te informó mal. Sí soy agente de la “CIA”, pero soy agente del “Cerro de la CIA”, de mi querido Monterrey, desde donde lanzamos todos los días las denuncias de Código Magenta.

Después de tu denuncia de odio -y de las amistades entre las que te mueves- te hago públicamente responsable de cualquier evento que suceda con mi persona, mi familia o mis compañeros colaboradores. Jamás bajaremos la guardia para denunciar la autocracia cleptocrática en la que México está atrapado. Sí somos “agentes”, pero “agentes de la verdad”.

Curioso que en los días en que México se congratula de destapar la corrupción de Guadalupe Taddei al frente del INE, salgas tú, Andy, a reclamar los reflectores para volver a poner sobre la mesa tu historial de corrupción. ¿Qué sabes? ¿De qué tamaño es tu miedo?

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