8 de julio 2026
¡Que alguien me explique!
La mejor herencia para la Selección
Son profundamente injustos aquellos pesimistas que critican a la Selección Mexicana 2026, endilgándole otra vez la trillada frase de “jugaron como nunca, perdieron como siempre”
Por Ramón Alberto Garza
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Son profundamente injustos aquellos pesimistas que critican a la Selección Mexicana 2026, endilgándole otra vez la trillada frase de “jugaron como nunca, perdieron como siempre”.
En una sentencia se les desmantela su falsa tragedia. Pase lo que pase, México logró ya el noveno sitio entre las 48 selecciones convocadas al Mundial 2026. Está en el Top 20 de los mejores equipos del mundo. De hecho, fue la mejor selección de entre las que fueron eliminadas en Octavos de Final. ¿Poca cosa? Pues con esa posición estamos por encima de Alemania, de Brasil, de los Países Bajos, y de los otros dos anfitriones: Estados Unidos y Canadá.
Y eso no es obra de la casualidad. Los aztecas ganaron cuatro juegos sin aceptar un solo gol. Y el único juego perdido -ante Inglaterra- se disputó de cara al sol, hasta el último minuto, con apenas un gol de diferencia con quien en 1966 fue Campeón Mundial.
Lo que logró la oncena de Javier “El Vasco” Aguirre fue épico. Pasó con 9 puntos perfectos en los tres partidos de grupo, derrotó 2 a 0 a Ecuador en Dieciseisavos y cayó 3-2 ante Inglaterra en Octavos. Fueron 10 goles anotados por la escuadra tricolor contra tres goles que le anotaron en su último partido. Siete goles a favor.
Detrás de México aparecen Estados Unidos, Brasil y Canadá, todos también con cinco partidos disputados. Con la diferencia de que, si bien Estados Unidos anotó 11 goles, le anidaron en su portería 8 anotaciones, cinco más que a México. Su saldo a favor es de tres goles.
Alemania, la cuatro veces Campeona Mundial FIFA, se fue a las regaderas antes que el Tri, con dos triunfos, una derrota y un empate. No le alcanzó para Octavos. Y su récord de goles fue de 11 anotados y cinco en contra. Saldo de 6 goles a favor.
Y el otro anfitrión, Canadá, también alcanzó a jugar cinco partidos: ganó dos, empató uno y perdió dos. Exhibió 9 goles a favor, uno menos que México, pero recibió seis, tres más que México. Su saldo de goles a favor fue de 6, uno menos que México.
Y del cinco veces Campeón Mundial, Brasil, ni qué decir. Jugó cinco partidos, con tres victorias, un empate y una derrota. Quedó un triunfo detrás de México. Dos puntos menos. Y en goles también anotó 10, como los aztecas, pero le anotaron cuatro, uno más. Su saldo a favor fueron seis goles, contra 7 que tiene México.
Los que tampoco se escaparon de salir por la puerta de atrás fueron los Países Bajos, con Holanda al frente. La selección con tres subcampeonatos mundiales de FIFA, jugó cuatro partidos. Ganó dos, empató dos y acabó eliminada en penales. Anotó 11 goles, uno más que México, y le anotaron cinco, dos más que los aztecas. Su diferencia de goleo fue de 6 goles, uno menos que la Selección Mexicana.
En pocas palabras, si algún pesimista o agua fiestas mexicano quiere condenar “al fracaso” a la Selección Nacional FIFA 2026, tendría que pasar por el mismo sedazo que las selecciones campeonas y subcampeonas que hicieron un menor papel. Pero esa no es la herencia que nos dejará a los mexicanos el Mundial FIFA 2026.
Lo trascendente es que Javier “El Vasco” Aguirre -quien ya anunció su retiro como Director Técnico- está entregando no cuentas ni del pasado ni del presente, sino del futuro. Por donde se le mire, la aparición de media docena de jóvenes revelaciones en la Selección Mexicana colocaron al futbol de nuestro país en la mira del mundo. Los elogios sobran, aún de los peores detractores.
Articular con Raúl Jiménez, con Julián Quiñones, con Gilberto Mora, con Johan Vazquez, con César Montes, Edson Álvarez y Raúl Rangel la nueva alineación de la esperanza e insertar a todos ellos y al resto de sus compañeros en el corazón de México es una despedida de oro para “El Vasco”.
Hoy, esas jóvenes promesas están viviendo la tentación de los grandes contratos multimillonarios con los equipos poderosos de Europa, Asia y Medio Oriente. Y sus nombres reemplazarán a aquellos que, en sus días con individualidades, nos dieron satisfacciones y gloria.
Ojalá que el perfilado como nuevo Director Técnico -Rafa Márquez- entienda la jugada que significa apostar por el talento nuevo, por las piernas y los brazos que en este Mundial anotaron y pararon goles. La mesa está puesta para que en la próxima justa mundialista, que se jugará en 2030 en España, Portugal y Marruecos, México brille como nunca.
La semilla está plantada, el aperitivo lo disfrutamos todos los mexicanos que vivimos juegos que serán históricos, como los de Ecuador e Inglaterra. Apostemos, como nación, a la excelencia en la cancha y hagamos de la herencia 2026 el inicio de una Selección Nacional de gran clase mundial. Como la mejor afición que fuimos hasta hoy. Lo merecemos.
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