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20 de julio 2026

20 de julio 2026

¡Que alguien me explique!

El caso Ruffo apesta a tufo

La detención y los abusos al caso de Ernesto Ruffo apestan a tufo. Ojalá que en su mañanera de hoy, la presidenta Claudia Sheinbaum -ya de regreso de la Final del Mundial FIFA- haga con el caso lo que tanto exige. Dar “pruebas, pruebas, pruebas”

Por Ramón Alberto Garza

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Conozco a Ernesto Ruffo Appel desde aquella década de los 80s cuando pasó a la historia, cuando su lucha por la democracia, lo coronó como el primer gobernador de oposición en la historia del México moderno. Era el sexenio del presidente Carlos Salinas de Gortari.

Siempre fue un hombre de principios, que dejó huella a su paso en ese peregrinar para darle a los mexicanos acceso a la tan negada democracia. El nombre de Ernesto Ruffo Appel se transformó, con los años, en un ícono nacional, ejemplo de lucha social que culminó en 2000 con la llegada del primer presidente opositor a Los Pinos: Vicente Fox.

Por eso, sorprendió que el pasado jueves fuera detenido en Ensenada, Baja California, acusado  de delincuencia organizada y de ser integrante de una presunta banda de huachicoleros. Acusan que una de sus empresas, sin ganar, está vinculada al tráfico ilegal de combustibles.

Por supuesto que no es tarea nuestra el juzgar si el acusado es culpable o inocente. Eso corresponde a las autoridades. Pero sí estamos obligados a vigilar que se le respete el debido proceso, que le permita a ese inculpado defenderse, algo que a todas luces no se está cumpliendo. La manipulación del proceso es tan evidente que expide un claro olor a tufo. Cuatro hechos lo evidencian.

UNO, se aceleró la detención de Ernesto Ruffo Appel, un opositor al régimen de la Cuarta Transformación, en los momentos en que el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum está bajo el fuego de nuevos y crecientes escándalos de corrupción que involucran no a opositores, sino a prominentes morenistas. Para muestra, dos botones sólo en la última semana. El escándalo de la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila, que evidencia en audios telefónicos que ella busca ser testigo protegido de los Estados Unidos y amenaza con revelar secretos del sistema. Y la renuncia súbita, sin mayores explicaciones, del Fiscal Especial en Investigación de Asuntos Relevantes, Ulises Lara, que investigaba entre otros, el caso de Rubén Rocha Moya.

DOS, el hecho de que para lograr la captura del ex gobernador panista de Baja California debieron reemplazar al juez de carrera Mario Elizondo Martínez, quien había desechado la orden de aprehensión solicitada por la Fiscalía de Ernestina Godoy. Ante semejante “insubordinación” se volvieron a solicitar las órdenes de aprehensión, pero ahora con la jueza electa por acordeón, Alejandra Ramírez de la Vega. Ella, amparada por Morena, se los concedió de inmediato.

TRES, una vez detenido en Baja California, el ex gobernador Ernesto Ruffo Appel fue trasladado a la Ciudad de México y recluido en el penal de Máxima Seguridad del Altiplano, donde debió someterse a un interrogatorio de 30 horas en el que no fue permitido el acceso ni de medios de comunicación ni de familiares del inculpado. Todo a puerta cerrada. La violación al debido proceso fue flagrante.

CUATRO, la detención de Ernesto Ruffo Appel se da la misma semana en que se le autoriza el reconocimiento como partido político a Somos México, una nueva organización política de oposición, en la que figura como miembro de su Consejo el primer gobernador de oposición en México. Los morenistas creen falsamente que, desprestigiando a Ernesto Ruffo Appel, pueden descarrilar sus proyectos políticos. Que recuerden los casos de Nelson Mandela, en Sudáfrica, y de Lech Walesa, en Polonia, dos líderes que vivieron años en prisión antes de ser electo mandatarios de sus oprimidas naciones.

Lo que sí está claro es que, frente a tanta evidencia del gran negocio del “huachicol fiscal” y las presiones que vienen de Estados Unidos, exigiendo no solo frenar, sino entregar políticos relacionados con el ilícito en el que también participan algunos cárteles mexicanos, la urgencia se les fue por el ex gobernador panista.

La pregunta obligada es ¿por qué la llamada “Fiscalía independiente” no da los detalles de las investigaciones que, desde los días del entonces fiscal Alejandro Gertz Manero, se abrieron contra Andy López Beltrán, Audomaro Martínez, Adán Augusto López, Luis Cresencio Sandoval y Mario Delgado, entre otros morenistas que sí son de verdad el epicentro “huachicolero”, calificado ya como el mayor desfalco en la historia del México moderno?

Quizás, los estertores de la detención de Ernesto Ruffo Appel son una consigna que viene desde Palenque para desviar la atención y que nadie se atreva a cuestionar a quien acabará por descubrirse que es, de facto, el “huachicolero mayor”: Andrés Manuel López Obrador.

Por eso, decimos que la detención y los abusos al caso de Ernesto Ruffo apestan a tufo. Ojalá que en su mañanera de hoy, la presidenta Claudia Sheinbaum -ya de regreso de la Final del Mundial FIFA 2026 en Nueva York- haga con el caso Ruffo Appel lo que tanto exige. Dar “pruebas, pruebas, pruebas”.

Por cierto, más allá del futbol ¿de qué hablaron el presidente Donald Trump y la presidenta Claudia Sheinbaum, en el Estadio Nueva York? Pronto lo sabremos.

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