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22 de septiembre 2026

22 de septiembre 2026

¡Que alguien me explique!

Operación Huawei: alerta en Washington

Como si las relaciones entre México y EEUU vivieran su mejor momento, y justo a días de que se inicien las negociaciones del T-MEC, el gobierno de la 4T está abriendo un peligroso y muy explosivo frente bilateral: la transformación digital en Aduanas, el SAT, Pemex, la CFE, el IMSS, el ISSSTE y el AICM

Por Ramón Alberto Garza

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Como si las relaciones entre México y Estados Unidos vivieran su mejor momento, y justo a días de que se inicien las negociaciones del T-MEC, el gobierno de la Cuarta Transformación está abriendo un peligroso y muy explosivo frente bilateral: la transformación digital en Aduanas, el SAT, Pemex, la CFE, el IMSS, el ISSSTE y el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM).

El eje del conflicto de grandes proporciones tiene la autoría de José Antonio Peña Merino, el titular de la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones, uno de los consentidos de la presidenta Claudia Sheinbaum dentro de su Gabinete y a quienes todos llaman “Pepe Merino”.

El epicentro del choque entre Palacio Nacional y la Casa Blanca se ubicaría en que se le pretende asignar, a la empresa china Huawei, la renovación casi total de la infraestructura digital de la Cuarta Transformación, lo que significaría -esa sí- una auténtica amenaza a la soberanía nacional, a la seguridad del Estado mexicano, a la sensible información del comercio exterior operado a través del T-MEC y al delicado manejo de las informaciones de libre comercio.

Existen suficientes evidencias de comunicaciones y audios entre altos directivos de Huawei, funcionarios de la Agencia de Transformación Digital y dueños de empresas fachada de tecnología con las que se pretende consumar el asalto chino a la información estratégica, que se maneja en media docena de dependencias que controlan el sistema fiscal nacional, las aduanas, los energéticos, los sistemas públicos de salud e, incluso, el control de aeropuertos estratégicos en todo México.

En esa conspiración para entregarle a China -a espaldas de Washington- todo ese caudal de información y de control de procesos se ubica la “caída del sistema” de aduanas que se dio hace unos días y que colapsó el libre comercio entre México y los Estados Unidos. “Pepe Merino” tiene la urgencia de que se le aprueben los presupuestos para cerrar los acuerdos ya pactados con Huawei.

Pero esto no se inició apenas con ese colapso del sistema aduanal. De hecho, el golpe tiene fecha: el primero de abril pasado, cuando “Pepe Merino” hizo que la presidenta Claudia Sheinbaum designara a su subalterno Héctor Alonso Romero Gutiérrez como titular de la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM). El nuevo responsable de los cruces fronterizos venía de la Agencia de Transformación Digital y era el encargado de atender toda la transformación digital de las aduanas mexicanas. En pocas palabras, el nuevo personaje que sólo era el responsable del sistema digital aduanero pasó a dirigir el Sistema Aduanal, un nodo estratégico económico, fiscal y de elevada sensibilidad bilateral.

Curiosamente, 16 días después, el programa institucional de INFOTEC, coordinado por la Agencia de Transformación Digital, fijó como objetivo el desarrollar tecnología propia dentro del gobierno de la Cuarta Transformación para reducir la dependencia de terceros.

Pero fue hasta el 4 de mayo cuando se dio el golpe jurídico decisivo: el gobierno ordenó que la Ventanilla Única de Comercio Exterior -que hasta ese momento era manejada por el SAT- pasara a manos de “Pepe Merino” y de su Agencia de Transformación Digital.

Por supuesto que eso no explica que el Documento de Operación para Despacho Aduanero (DODA) se hubiese transferido al círculo de los tecnólogos de la 4T. Pero sí demuestra que, desde hace meses -antes de las fallas de la semana pasada con el sistema DODA- ya se estaba implementando la redistribución del control de comercio exterior encabezada bajo el mando de “Pepe Merino”.

Son estas las suspicacias, el fallo de aduanas y la paralización del comercio exterior, las que asoman la urgencia de “Pepe Merino” y de sus colaboradores por acelerar la centralización, bajo el pretexto de que lo que existe está colapsado. Y el gobierno está obligado a soltar el presupuesto porque es impostergable.

Hasta hoy no existe un informe detallado de qué colapsó al sistema nacional de aduanas y la pregunta que flota en el ambiente es ¿quién tiró el DODA?; y lo más importante, ¿qué estaba cambiando dentro de la arquitectura tecnológica de Aduanas cuando comenzaron esas fallas y quién acaparó el control después de que se superó la emergencia?

Y la respuesta podría estar en una negociación oscura que, desde las entrañas de la Agencia de Transformscion Digital, le está entregando el control informático del gobierno a la empresa china Huawei, utilizando para ello a empresas fachada.

El escándalo es superlativo, porque existe la prohibición expresa del gobierno de los Estados Unidos a darle contratos públicos a la china Huawei por razones de seguridad nacional. Ello, debido a que la legislación china obliga a todas sus empresas -como Huawei- a proporcionarle cualquier información que se le requiera, incluyendo datos críticos de telecomunicaciones, escuchas judiciales o información gubernamental almacenada en los servidores chinos de Huawei.

En pocas palabras, es entregarle a China toda la información sensible de lo que pagamos los contribuyentes de impuestos -personas físicas y empresas-, investigaciones y escuchas de seguridad y Fiscalía, detalles de las mercancías que entran y salen por las aduanas mexicanas -que van y vienen de los Estados Unidos y Canadá- demás de regalarles a los chinos, a través de Huawei, toda la información de los cuánto, cómo, cuándo y dónde importamos o exportamos crudo y combustibles.

Y tan pronto el gobierno de los Estados Unidos tenga en su poder los detalles de este “golpe tecnológico”, las consecuencias serán políticas, económicas, comerciales y diplomáticas. Simplemente, no lo van a permitir. Es un asunto de seguridad internacional y jamás permitirán que México -con Huawei escondida tras empresas fachada- sea la puerta trasera por la que China vulnere a las naciones del T-MEC.

MAÑANA.- Huawei: Los pactos y las fachadas.

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