3 de agosto 2026
¡Que alguien me explique!
Captura del “R1” complace a EU
La captura de Ramón Álvarez Ayala “R1” viene a dar un enorme respiro al gobierno de la presidenta Sheinbaum, en momentos en que desde EEUU se mantiene la acusación del “narcoestado” mexicano y la amenaza de intervención
Por Ramón Alberto Garza
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En los momentos más tensos en las relaciones entre México y los Estados Unidos, la agencia norteamericana DEA emitió un mensaje de felicitación al gobierno de la Cuarta Transformación y, en especial, al secretario de Seguridad, Omar García Harfuch.
En sus redes sociales de X, su director Terrance Cole posteó: “Felicidades por el exitoso operativo y arresto del ‘R1’ por la Secretaría de Seguridad Pública Ciudadana y las Fuerzas Especiales de la Armada en México”.
Y no era para menos. El personaje capturado era Ramón Álvarez Ayala, mejor conocido como “El R1”, señalado por ser el autor intelectual del asesinato de Carlos Manzo, el alcalde de Uruapan, y uno de los operadores centrales del Cártel Jalisco Nueva Generación.
El “R1” era la pieza clave, el eslabón perdido de aquella trama sangrienta que, desde Michoacán, conmocionó a todo México el primero de noviembre de 2025. Desde entonces, 31 integrantes del crimen organizado ya fueron capturados y relacionados con el crimen del político michoacano. Entre los más relevantes Jorge Armando “N”, alias “El Licenciado”; Jaciel Antonio “N”; Gerardo Rodríguez “N”, alias “Congo” o “King Kong”; Alejandro Baruk “N”, alias “K-Oz” y Ulises Ibáñez “N”, alias “M2”.
El legendario “R1” logró escapar durante 8 meses gracias a sus excelentes vinculaciones con el Cártel Jalisco Nueva Generación, a quien le suministraba armas, municiones y drogas. El rastreo de sus teléfonos celulares, sus transferencias bancarias y testimoniales ministeriales acabaron por hundirlo. Después de la entrega de Ismael “El Mayo” Zambada y la presunta captura y muerte de Nemesio “El Mencho” Oseguera Cervantes, la captura de Ramón Álvarez Ayala, alias “R1”, es el golpe más significativo al crimen organizado en nuestro país.
Su captura no fue obra de la casualidad. Fueron meses de un detallado rastreo de inteligencia e investigación en el que participaron las áreas de inteligencia -tanto militar como naval- así como el Centro Nacional de Inteligencia, la Unidad de Inteligencia Financiera y la Fiscalía General de la República. Juntos desplegaron un vasto operativo en Atotonilco el Alto, en Jalisco, en el que intervinieron la Secretaría de Seguridad, el Ejército y la Marina.
Estos trabajos permitieron desplegar un operativo en municipios de Michoacán como Apatzingán, Uruapan, Morelia, Álvaro Obregón, Huandacareo, Tacámbaro y Tzitzio, así como en la zona metropolitana de Guadalajara, Valle de Juárez y otras regiones del estado de Jalisco.
En Michoacán, esta organización mantenía redes locales de apoyo con el uso de armamento de alto poder para disputar corredores carreteros, controlar rutas logísticas para actividades delictivas y ampliar su influencia territorial. Sus principales fuentes de financiamiento eran el tráfico de drogas, la extorsión y el cobro de piso a productores de limón y aguacate, así como a ganaderos, comerciantes, transportistas y otros sectores económicos, además de intimidaciones directas a empresas de servicios, establecimientos comerciales y a casinos.
El despliegue de su fuerza quedó en evidencia cuando, en 2022, “R1” desquició violentamente la zona metropolitana de Guadalajara y Colima, en donde incendiaron autobuses de transporte público y de carga como protesta por la detención de Érick Valencia Salazar, alias “El 85” -uno de los peligrosos Cuinis- cofundador del Cártel Jalisco, y ya declarado culpable en Estados Unidos.
Entre los escandalosos casos de violencia del “R1” se incluye el feminicidio de Valeria Márquez, ocurrido en Zapopan, Jalisco, en mayo de 2025. Fue una petición que su hijo, Francisco “N”, le solicitó a su papá, “R1”, para asesinar a su pareja.
Pero, sin duda, el caso de mayor impacto en el que participó “R1” fue el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, una ejecución que fue gestada, operada y financiada por él. Manzo fue ejecutado en la plaza pública de ese municipio, ante cientos de personas que ahí se congregaban. Buscaban silenciarlo porque no sólo desafió al cártel jalisciense, sino porque ya se perfilaba como un opositor muy serio para contender por la gubernatura de Michoacán, un estado dominado por Morena.
Por eso, a la par del reconocimiento del director de la DEA vino la declaración de Grecia Quiroz, la viuda del alcalde asesinado en la que elogió la captura del autor intelectual de la muerte de su esposo. La hoy alcaldesa de Uruapan y abanderada del legado de su victimado esposo dijo: “Reconozco el trabajo realizado por las fuerzas federales; a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana encabezada por el secretario Omar García Harfuch y a las fuerzas especiales del Ejército Mexicano, en conjunto con el Centro Nacional de Inteligencia”.
Sea como fuere, la captura de Ramón Álvarez Ayala “R1” viene a dar un enorme respiro al gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, en los momentos en que desde Estados Unidos se mantiene la acusación del “narcoestado” mexicano y la amenaza de intervenir con fuerzas extranjeras para capturar a los líderes clave del crimen organizado.
Y para las Fuerzas Armadas, militares y marinos -coordinados esos esfuerzos por Omar García Harfuch- son una prueba de que, cuando hay decisión y voluntad, se pueden desmantelar importantes células delictivas que sacuden hoy a la sociedad mexicana. ¿Habría cooperación con los centros de Inteligencia norteamericanos? Eso ya lo sabremos.
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