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9 de septiembre 2026

9 de septiembre 2026

¡Que alguien me explique!

El “huachi-crimen” con la educación

Ningún crimen más artero y más condenable que el de robarle su futuro y su bienestar a toda una generación. Y ese robo sólo es posible si se abandona la educación de la niñez y de la juventud que aspira a la movilidad social

Por Ramón Alberto Garza

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Ningún crimen más artero y más condenable que el de robarle su futuro y su bienestar a toda una generación. Y ese robo sólo es posible si se abandona la educación de la niñez y de la juventud que aspira a la movilidad social.

Jamás, como hoy, México vivió una crisis educativa más dramática, producto del severo retroceso de los indicadores con los que se mide el desempeño del aprendizaje de una Nación. Somos, en el concierto internacional, un país menos que mediocre en el terreno educativo. Y vamos en caída libre.

Para entender el drama, el futuro que le espera a los actuales mexicanos que pasan el día en un aula, intentando aprender, es muy trágico. No existe calidad en el aprendizaje si nos comparamos con aquellos países con los que competimos. Y eso sólo nos condena a un destino: exportar mano de obra barata. La mentefactura que da un aprendizaje de clase mundial no está al alcance inmediato de nuestros hijos y nietos.

Sólo para imaginar el daño infringido al abandono educativo en México baste asomarse a los resultados del Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés) la prueba que califica el desempeño del aprendizaje de estudiantes de 15 años. Y los resultados son desastrosos. Sólo 5 de cada 10 estudiantes mexicanos tienen hoy capacidad para comprender lo que leen. Y sólo 3 de cada 10 estudiantes cumplen con el mínimo que se exige para resolver problemas matemáticos.

Por supuesto que este deterioro educativo no es exclusivo de los gobiernos de la Cuarta Transformación. El declive comenzó en la administración del presidente panista Felipe Calderón, cuando se tenía un puntaje total de 49.2 y se le heredó al próximo sexenio priista en 45.3. Tras seis años de reformas y contrarreformas, el presidente Enrique Peña Nieto lo dejó en 41.7. Es decir, en los dos sexenios anteriores a la 4T, el deterioro fue de 7.5 puntos.

Vino entonces, en 2018, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y el primer año de Claudia Sheinbaum. Y del 41.7 que heredaron los cuatroteístas, ya lo desplomaron al 30 por ciento. Es decir, una caída libre de 11.7 puntos en sólo siete años. Un deterioro al doble de la velocidad que los dos últimos sexenios prianistas juntos.

Y cómo no va a ser ese el drama cuando hoy se tiene al frente de la Secretaría de Educación a un personaje tan oscuro e impresentable como Mario Delgado, quien es no sólo ajeno a los conocimientos pedagógicos que un nuevo rumbo educativo exige, sino un político altamente corrupto que está en esa posición gracias al cobro de un chantaje.

Cuestión de recordar que, Mario Delgado, viene de ser el presidente nacional de Morena en el sexenio de Andrés Manuel López aobrador y que su mérito fue el de dispersar miles de millones de pesos, producto del huachicol fiscal, a los candidatos de Morena en la elección de 2021. Sí, aquella en la que Morena pasó de tener seis gubernaturas a 22.

El gran cómplice de Mario Delgado fue el actual alcalde de Ciudad Madero, Erasmo González, quien entonces era diputado federal morenista. Juntos -Delgado y González- operaron de la mano de Sergio Carmona, el asesinado “Rey del Huachicol”, miles de millones de pesos para que a los candidatos de Morena no les faltaran recursos para amarrar sus triunfos.

Investigado de sobra por el gobierno de los Estados Unidos, Mario Delgado estuvo a nada de pactar en 2024 su entrega como “testigo  protegido”, cuando el presidente Andrés Manuel López Obrador lo marginó de cualquier posición, incluyendo blindarlo con el fuero de un asiento legislativo. Fue entonces que Mario Delgado se rebeló y acabó chantajeando al presidente saliente y a la presidenta entrante.

Y acabó por canjear su silencio exigiendo que le dieran una posición en el nuevo gabinete del 2024. Y fue así como la presidenta  Claudia Sheinbaum debió sacrificar a su candidata a la Secretaría de Educación -Rosaura Ruiz Gutiérrez- para dejarle tan estratégica cartera -donde se manejan también decenas de miles de millones de pesos- al huachicolero Mario Delgado.

Que no nos extrañe, pues, que el desplome de la calidad educativa en México sea doblemente estrepitoso con la Cuarta Transformación, comparada con los últimos gobiernos del PRIAN. Se privilegió darle, a un delincuente, la posición que le debería de garantizar un futuro decoroso a las nuevas generaciones, para comprarle su silencio cómplice de haber financiado con dinero negro -del petróleo- no sólo la elección intermedia de 2021, sino la presidencial de 2024 en la que, además de que Morena ganara la Presidencia, se hicieron de la mayoría calificada que acabó por instalar la autocracia electoral, legislativa y judicial que hoy vivimos.

Es aberrante que en 25 años, con cinco presidentes de todos los colores, con media docena de “reformas educativas” y 12 secretarios de Educación, el tobogán de la mediocridad escolar está en caída libre. Y esa factura la pagaremos muy pronto, cuando estemos marginados del nuevo orden económico que se gesta en un mundo de las sofisticadas tecnologías, de la robótica, de la inteligencia artificial y en el que la mano de obra -que hoy es nuestro “fuerte”- perderá casi por completo su valor como un commodity. Que nadie se extrañe que los jóvenes de hoy, en las clases populares, vean su progreso contratándose como sicarios del crimen organizado. Que a nadie le extrañe que los jóvenes de clases medias y altas tengan su mejor opción, para acumular bienestar, en graduarse como huachicoleros o factureros. Es el camino que la mediocridad educativa nos está heredando. Mario Delgado, el actual secretario de Educación, es el mejor ejemplo de ese futuro educativo negro que nos heredó el huachicol. Ése es un crimen muy negro que pagaremos muy caro.

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