23 de junio 2026
¡Que alguien me explique!
Chocan la 4T y la FIFA 2026
El gobierno de la Cuarta Transformación y la Federación Internacional de Futbol Asociación -la FIFA- están jugando al “fuera de lugar”
Por Ramón Alberto Garza
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El gobierno de la Cuarta Transformación y la Federación Internacional de Futbol Asociación -la FIFA- están jugando al “fuera de lugar”. Los desencuentros entre la presidenta Claudia Sheinbaum y el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, se acumulan y el marcador final luce de pronóstico reservado.
El último episodio de este “juego cargado” lo dio este fin de semana el jefe del balompié mundial cuando subió en sus redes un video elaborado por el blogger @Pinche.Bolillo, en el que se reflejan los dos Méxicos bajo lo cuales se celebra el Mundial FIFA 2026. Uno, el de las protestas, la CNTE y las madres buscadoras. El otro, el del México que está recuperando su capacidad de festejar y de volver a ser la alegría de un pueblo futbolero.
Que el presidente de la FIFA difunda entre sus millones de seguidores este video, con poderosas imágenes de un México confrontado y descompuesto, dicen mucho del ánimo que existe entre gobierno y organizadores de la justa mundial.
Por un lado, Gianni Infantino está feliz con México, especialmente con los organizadores de la sede, porque lo dice a voz en cuello, nuestro país es el que mejor vibra con este Mundial, donde se transpira el espíritu que se desborda, lo mismo en la cancha que en las tribunas. Tan contento está el presidente de la FIFA, que es en México donde se está dejando ver más tiempo que en Estados Unidos y Canadá. Lo hizo en el juego inaugural entre México y Sudáfrica. Y volvió al segundo juego entre Colombia y Uzbekistán. Los dos en el renovado Estadio Ciudad de México-Azteca-Banorte.
Pero, por otro lado, a ese jolgorio tan mexicano se le está confrontando una ríspida relación entre la FIFA y el gobierno de la Cuarta Transformación. Da la impresión de que ese justa mundialista entró “con calzador”, incluso a contrapelo de los deseos de la presidenta Claudia Sheinbaum. Tres desencuentros públicos exhiben ese “juego ríspido”, que va acumulando “tarjetas amarillas”.
Uno, el hecho de que la jefa del Estado mexicano haya decidido no acudir al juego inaugural -no de México, sino de todo el Mundial 2026– una descortesía que obligó al presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, a cancelar su viaje a México para presenciar el primer juego de su selección en suelo azteca. El lugar de la presidenta Claudia Sheinbaum, en el Paco de Honor, junto a Gianni Infantino, sería ocupado por una pequeña de escasos recursos a la que la mandataria le cedió su boleto, pero el presidente de la FIFA se decantó por la actriz mexicana Salma Hayek. Eso no le gustó a la inquilina de Palacio Nacional.
Al final del día, la presidenta Claudia Sheinbaum optó por irse a ver el partido inaugural entre México y Sudáfrica a un ambiente controlado por Morena, en la delegación Gustavo A. Madero, junto a la Jefa de Gobierno capitalino, Clara Brugada.
Dos, la presidenta Claudia Sheinbaum acudió “con calzador” a la cena que los organizadores en México del Mundial FIFA 2026 ofrecieron el 10 de junio a los visitantes VIP en el Castillo de Chapultepec. Ya había anunciado que tampoco iría a ese evento, pero se le insistió por el nivel de los 200 líderes empresariales, diplomáticos y deportistas de clase mundial, políticos, entre cuyo elenco se incluían personalidades cercanisimas al círculo del presidente Donald Trump. La inquilina de Palacio Nacional se hizo presente “a regañadientes” y se concretó a leer una simple cuartilla de bienvenida, sin mensaje profundo, sin enjundia. La presidenta Claudia Sheinbaum no se quedó a cenar, lo que fue interpretado como una descortesía. Y cuando en la mañanera se le preguntó el por qué se facilitó el Castillo de Chapultepec a la FIFA, la jefa del Estado mexicano se concretó a decir que porque pagaron un millón de pesos por la renta del histórico monumento.
Tres, en el segundo partido de México -ahora contra contra Corea- la inquilina de Palacio Nacional tampoco fue al Estadio México-Azteca-Banorte, como tampoco se dignó a buscar refugio deportivo entre aficionados de alguna delegación morenista en la Ciudad de México.
Las imágenes difundidas por sus mercadotecnistas políticos se limitaron a exhibirla en un solitario cuarto de Palacio Nacional, con una televisión de mediano tamaño, acompañada solamente por su esposo, Jesús María Tarriba Unger. Si es cierto que aquella foto se tomó en el momento preciso del gol de México -que lo dudamos- la única emocionada alzando los brazos por el gol de la Selección Mexicana fue ella. Su esposo ni parpadeó, ni acusó recibo del gol azteca. Triste imagen de la gran solitaria de Palacio, incapaz de convocar al menos a media docena de sus colaboradores para compartir la alegría del juego y de la victoria.
Por eso, no extrañó que Gianni Infantino se hiciera presente el domingo ante más de 4.5 millones de seguidores de sus redes con el controvertido video producido por @Pinche.Bolillo para decirle al mundo que México tiene dos rostros. El de las protestas y las marchas, por un lado. Y el del gran jolgorio futbolero, el que toma las calles para festejar los triunfos propios y los de los ajenos, por el otro.
El tercer rostro que también se asomó, aunque nunca fue explícito, pero que sí se exhibió entre líneas, es el de una presidenta Claudia Sheinbaum ideologizada, insensible, incapaz de generar empatía con los millones y millones de mexicanos que ven -hasta ahora- las dos victorias del equipo nacional, que junto con Estados Ubidos y Alemania, fueron los tres primeros equipos en clasificar matemáticamente a la próxima ronda.
Esa imagen de la solitaria presidenta Claudia Sheinbaum frente al televisor, da cuenta del gobierno que tiene. Sin un auténtico círculo cercano que le pueda acompañar -ya no paran gobernar- sino para gritar juntos “¡Gooooool!” y festejar a nuestra Selección Nacional.
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