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27 de mayo 2026

27 de mayo 2026

Economía

Certeza, energía y productividad son claves para atraer inversión en América Latina: IIF

América Latina tiene una oportunidad real en el nuevo mapa global, pero no está garantizada. Marcello Estevão advierte en Norte Económico que estabilidad, energía e inversión productiva serán claves para convertir estas ventajas en crecimiento

Por Redacción Magenta

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En un contexto de reconfiguración del comercio global, América Latina enfrenta una oportunidad relevante de crecimiento, cuyo aprovechamiento dependerá de su capacidad para fortalecer estabilidad macro, energía, integración y productividad, afirmó Marcello Estevão, economista en jefe y director general de Investigación del Institute of International Finance (IIF), durante su participación en Norte Económico, el podcast de Grupo Financiero Banorte.

La región parte de una base macroeconómica más sólida en 2026, con crecimiento cercano a su potencial en varios países, inflación contenida y menores brechas de producto. Sin embargo, este punto de partida no garantiza por sí solo la llegada de inversión transformadora ni la consolidación de nuevas capacidades productivas.

En este contexto, la estabilidad macroeconómica se mantiene como condición necesaria. “Sin credibilidad monetaria, fiscal, no llega la inversión que transforma capacidad productiva”, advirtió Estevão, al remarcar que la certidumbre sigue siendo clave en un entorno global más selectivo.

A esto se suma una segunda palanca clave: la energía. En un escenario donde la seguridad energética ha retomado relevancia, América Latina cuenta con activos estratégicos, desde hidrocarburos hasta energías renovables y minerales críticos, que pueden posicionarla como un proveedor relevante en las nuevas cadenas globales.

La integración con América del Norte, particularmente en el caso de México, representa otra ventaja estructural. No obstante, el nearshoring no se limita a la proximidad geográfica. Implica ofrecer condiciones concretas: infraestructura, logística eficiente, certeza regulatoria, talento y capacidad de proveeduría local.

La productividad completa el cuadro. “Sin eso, el capital llega, pero no transforma”, agregó, al enfatizar que el reto es convertir la inversión en mayor valor agregado y en una integración más profunda a las cadenas globales de valor.

En paralelo, el bajo nivel de comercio intrarregional evidencia un amplio margen de oportunidad. Actualmente, el intercambio dentro de América Latina representa apenas 15 por ciento del total, muy por debajo de Asia y Europa, lo que limita el potencial de escalamiento productivo.

Así, el “nearshoring” no debe entenderse como una inercia derivada de tensiones globales, sino como una competencia. La región, y particularmente México, tiene condiciones favorables, pero su capacidad de capitalizar esta coyuntura dependerá de decisiones estratégicas y de política pública.

El desafío de fondo, concluyó, es convertir ventajas naturales en una propuesta productiva concreta, en un mundo cada vez más fragmentado y exigente.

La entrevista completa está disponible en Spotify y Apple Podcast.

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