jueves 25 mayo 2017
Que alguien me explique

Pemex, el polvorín

México acaba de romper un nuevo récord. El de convertirse en la nación con más accidentes fatales en instalaciones petroleras en el mundo

POR Ramón Alberto Garza

Viernes 22 abril 2016

Cinco tragedias en solo 28 meses, con un saldo de al menos 52 muertos y cientos de heridos, dejan en claro el pobre mantenimiento y los deficientes protocolos de seguridad de PEMEX. En tierra y en mar.

En enero del 2013 nadie olvida la dramática explosión en el edificio de PEMEX, en la ciudad de México, que dejó un saldo de 40 muertos y mas de un centenar de heridos.

En octubre del 2013 otra explosión sacudió la refinería de Tula, Hidalgo, con dejando un muerto y cinco heridos.

En agosto del 2014, tres trabajadores murieron y decenas resultaron heridos en otra explosión en la refinería de Ciudad Madero, en Tamaulipas.

En abril del 2015 la plataforma petrolera Abkatun Permanente, ancalda en el Golfo de México, dejó cuatro muertos y 16 heridos.

Y ahora, la de esta semana, la explosión en el complejo petroquímico de Pajaritos, en Veracruz, con 13 muertos y por lo menos 136 heridos.

La realidad no se puede ocultar. La ordeña fiscal que el gobierno hace de PEMEX, aunado a la histórica corrupción en el seno de sus operaciones, tiene colapsados el mantenimiento y los sistemas de seguridad de la paraestatal.

Simplemente no se destina el presupuesto suficiente para dar el mantenimiento mínimo indispensable que permita a las refinerías, plantas de petroquímica o plataformas petroleras, operar en condiciones óptimas de producción y mínimas de seguridad.

Para entender el fenómeno de la negligencia, la apatía y la abulia que se vive hacia el interior de Pemex, lo que sucede es comparable a que un taxista explote su autómovil, pero que nunca lo lleve al taller a revisión para su mantenimiento. Que solo cobre y se gaste el ingreso, pero que no le invierta para mantenerlo operable.

Y eso es lo que sucede en Pemex. Alguien tendría qué preguntarse por qué en los años de mayor ingresos, con el petróleo por arriba de los 100 dólares, el mantenimiento se desplomó.

La decadencia de las instalaciones de Pemex es consistente y tras cada accidente sobran los discursos que dicen que van a poner remedio. Y nada. Hasta que viene otra explosión.

¿Por qué Pemex falla en proveer de un esquema de mantenimiento y de seguridad adecuados y coherentes que garanticen la integridad de sus decenas de miles de trabajadores?

La resupuesta es inevitable. Porque el gobierno, algunos enquistados directivos de carrera y los líderes sindicales, solo están interesados en ordeñar a la empresas. En lo fiscal y para su ambición personal.

Las estadísticas no mienten. Pemex es hoy la empresa petrolera mundial con el mas elevado nivel de negligencia en sus operaciones.

Su nuevo director, José Antonio González Anaya, tiene frente a sí una oportunidad de oro.

El tiene la voluntad y la capacidad para crear un marco efectivo inmediato para que el mantenimiento y la seguridad vuelvan a lo que alguna vez fuera orgullo, y hoy es vergüenza mundial.

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Ramón Alberto Garza

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