20 de octubre 2026
¡Que alguien me explique!
Y el ‘ganso’ ‘se hizo pato’
Sin darle el debido crédito a su autor, la presidenta Claudia Sheinbaum dijo que su gobierno mejoraría el deplorable sistema de salud. Y cerró esa promesa con un “¡Me canso ganso!”. Simpática frase para decir que se hará porque se hará
Por Ramón Alberto Garza
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Sin darle el debido crédito a su autor, la presidenta Claudia Sheinbaum dijo que su gobierno mejoraría el deplorable sistema de salud. Y cerró esa promesa con un “¡Me canso ganso!”. Simpática frase para decir que se hará porque se hará. Porque ella lo ordena. Pero el uso de este popular refrán no es original de la mandataria. Le pertenece a su antecesor, Andrés Manuel López Obrador.
Durante todo el primer sexenio de la Cuarta Transformación, el ahora inquilino de Palenque abusaba una y otra vez del “¡Me canso ganso!”. Lo hacía para insistir que lo que prometía se ejecutaría “por sus pistolas”, les gustara o no. Y después de seis años de fallidas promesas, el presidente Andrés Manuel López Orador se la pasó “haciéndose pato”. O lo que es lo mismo, fingiendo que se hizo lo que no se hizo.
Desde esa metamorfosis del “ganso” que se hizo “pato” podemos entender que el diletante inquilino de Palenque acabara por equiparar el desastroso sistema de salud que colapsó con el de Dinamarca. Un burla, un insulto a la inteligencia de todos los mexicanos.
Es cierto que el sistema de Seguridad Social que heredó el “Monarco de Macuspana” tenía sus fallas y exhibía serias fracturas de corrupción en la compra de medicamentos, un sector dominado por mafias de laboratorios coludidos con políticos, lo mismo del PRI que del PAN. Urgía una intervención mayor para mejorarlo.
Pero lo que se entregó seis años después -desaparición del Seguro Popular de por medio-, fue un fiasco todavía mayor, con más elevados índices de corrupción por la creación de nuevas mafias operadas por los amigos de su júnior, Andy López Beltrán. Pero lo que es todavía peor, el sistema de salud fue desmantelado y hoy es una tragedia nacional que es incapaz de surtirle a los mexicanos sus más básicos medicamentos, ya no se diga hacerle frente a la atención médica y de quirófanos que exige una nación de 130 millones de mexicanos.
O ya se olvidaron de aquel personaje de caricatura llamado Hugo López-Gatell, quien durante los años del mortal COVID le regaló a México la deshonrosa medalla de ser el país con la más elevada tasa de mortalidad -260 muertes por cada 100 mil habitantes- como consecuencia de sus estúpidas decisiones, como la de exhortar a no usar el cubrebocas y no imponer a tiempo el cerco sanitario obligatorio de quedarse en casa. El resultado fueron 335 mil muertes oficiales por la epidemia. Y de acuerdo a la Johns Hopkins University, los excesos de muertes no contabilizadas por el Estado mexicano habrían alcanzado los 700 mil adicionales.
Pero superada la pandemia, se exaltó la figura de Zoé Robledo y el presidente Andrés Manuel López Obrador volvió a prometer -“¡Me canso ganso!”– que se corregirían todas las fallas del Seguro Social para llevar al sistema de salud a ser un ejemplo mundial. Como Dinamarca. Seis años después se padece una elevada sobredosis de politiquería, pésimas estrategias y negligencias operativas, sumadas a la aparición de “cárteles de las medicinas” que hicieron multimillonarios a un puñado de personajes cómplices de la Cuarta Transformación.
Y en el colmo de la improvisación y de las ocurrencias sobre las rodillas, el presidente Andrés Manuel López Obrador celebró la creación de un elefante blanco -la llamada “Megafarmacia”- como si en medio de la crisis de abasto de medicamentos todos los mexicanos pudieran acabar surtiendo su receta en un sólo lugar. Ese sistema nacional que es “hacerse pato”.
Y para depejar cualquier duda de que el sistema nacional de salud está colapsado, en estado de coma, ahí están las manifestaciones de los propios médicos, enfermeras e intendentes que, por miles, están saliendo a las calles a protestar por la negligencia criminal en el manejo de un Seguro Social al que le falta todo. Se declaran impotentes para atender la más elemental consulta del día a día, ya no digamos tener los quirófanos suficientes para para hacerle frente a la demanda de intervenciones quirúrgicas. Patético y criminal -que merece condena aparte- es el manejo de la escasez de medicamentos para tratar el cáncer infantil.
Y en medio de ese drama nacional -que compite en crisis con el de seguridad- a la presidenta Claudia Sheinbaum le venden la idea -y ella que la compra- de decretar la creación del Sistema Nacional de Salud, prometiendo que se le va a dar atención médica a todo mexicano que lo solicite. Presidenta, no nos hagamos “patos”. Primero hay que cumplirle a los derechohabientes que pagan puntualmente sus cuotas -y que hoy esperan meses e incluso años por una operación- y luego pensamos en darle el servicio médico a todos por igual. Los que pagan y los que no.
Si la presidenta Claudia Sheinbaum quiere, de verdad, resolver la crisis del Seguro Social, lo primero que debe de hacer es llamar a cuentas muy claras a Zoé Robledo, quien viene ocupando desde mayo de 2019 la dirección del Seguro Social. Siete años fueron suficientes para demostrar su ineficiencia, que hoy ya tomó la calle con marchas de protesta de su propio personal que reclama los mínimos indispensables para mitigar el dolor de los mexicanos. Aunque ya dijo en la mañanera de ayer que Zoé Robledo no es canjeable.
Como discurso suena ocurrente -aunque nada original- el “¡Me canso ganso!” que dijo ayer domingo la presidenta Claudia Sheinbaum, en la inauguración de un hospital en Campeche. En la realidad, los hechos sólo aciertan a confirmar: ¡Se están “haciendo patos”!
¿Alguien puede explicar la ausencia del director Zoé Robledo en ese acto del Seguro Social, al que todos los altos mandos fueron convocados?
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