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17 de junio 2024

13 de abril 2023

Política

Tomás Zerón: Mensajes encriptados | Parte 2: El nuevo caso Ayotzinapa

El mensaje que Zerón envía a la sociedad israelí es claro: el aliado mexicano más importante de la comunidad de inteligencia de Israel está buscando asilo político, una residencia permanente y una nueva vida como empresario gastronómico en Tel Aviv

Por Redacción Magenta

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“¿Qué hizo que el hombre que llevó a la captura de ‘El Chapo’ encontrara refugio en Israel?”, con esta pregunta, el periodista Ronen Bergman abre la entrevista con Tomás Zerón, el ex titular de la Agencia de Investigación Criminal del sexenio de Enrique Peña Nieto que lleva cuatro años exiliado en Tel Aviv, que es objeto de una investigación federal vinculada al caso Ayotzinapa y que ahora, ante el principal periódico de Israel, Yedioth Ahronoth, asegura que es un perseguido político del gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

El mensaje que Zerón envía a la sociedad israelí es claro: el aliado mexicano más importante de la comunidad de inteligencia de Israel está buscando asilo político, una residencia permanente y una nueva vida como empresario gastronómico en Tel Aviv.

Sin embargo, el mensaje que envía a la clase política mexicana y a la administración de Andrés Manuel López Obrador es que Zerón cuenta con evidencia y testimonios que pueden derribar la nueva “verdad histórica” que el gobierno de la Cuarta Transformación construyó para explicar su versión del caso Ayotzinapa.

La parte más importante de la entrevista de Tomás Zerón con Ronen Bergman es la confirmación de que el ex funcionario de inteligencia mexicano se reunió con Alejandro Encinas, actual subsecretario de Gobernación de México, en un restaurante en Tel Aviv en febrero de 2022.

La reunión, que duró tres horas, fue grabada de manera clandestina y Tomás Zerón tiene una copia.

De acuerdo a Zerón, lo que le dijo Encinas en privado es completamente diferente a las posiciones que ahora sostiene el subsecretario de Gobernación en público, posiciones que ahora representan el pilar de la narrativa del gobierno de López Obrador respecto al caso Ayotzinapa.

Encinas le aseguró a Zerón que no creía que fuera culpable de los cargos que ahora le imputa la Fiscalía General de la República al ex titular de la Agencia de Investigación Criminal.

“No te estoy acusando ni te estoy haciendo responsable de algo. No soy un pinche policía. Ayúdame a descifrar esto”. Según Tomás Zerón, estas fueron las palabras de Encinas en febrero de 2022.

Seis meses después, Encinas presentó el informe de la Comisión para la Verdad y Justicia del Caso Ayotzinapa. La versión sin testar de este documento incluye un presunto mensaje de texto  de José Luis Abarca, ex presidente municipal de Iguala, y que ahí se identifica como “A1”, en el que habla sobre una negociación con Tomás Zerón.

El mensaje es del 29 de septiembre de 2014. Sin embargo, la defensa legal de Zerón en México declaró que su cliente jamás habló con Abarca antes de que fuera detenido el 4 de noviembre de 2014.

Esta discrepancia es relevante porque pone en tela de juicio un mensaje sobre el cual descansa la narrativa del gobierno federal, de que Tomás Zerón y Jesús Murillo Karam, ex procurador General de la República, crearon la llamada “verdad histórica”.

El mensaje referido en el documento sin testar de la Comisión dice textualmente: “Mira, el pinche gato de Tomás Zerón, que me cae en los huevos, ya coordinó todo absolutamente. Van a crear una historia muy realista para que ya se calle esa pinche gente”.

El uso de estos mensajes en el informe de la Comisión fue criticado por los padres de los 43 normalistas, por el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes e incluso por el ex fiscal de la Unidad Especial de Investigación y Litigio del Caso Ayotzinapa, Omar Gómez Trejo. Se criticó por la misma razón: no se había hecho público ningún peritaje digital que comprobara la autenticidad de esos mensajes.

Las presuntas declaraciones de Encinas a Tomás Zerón en Tel Aviv en la reunión de febrero de 2022 vuelven a poner bajo tela de juicio esta versión del informe de la Comisión para la Verdad y Justicia del Caso Ayotzinapa.

De acuerdo a lo que se publicó en Yedioth Ahronoth, Encinas le habría prometido a Zerón que no sería procesado si colaboraba con la investigación. Es decir, le hizo una oferta extrajudicial y, además, le reiteró que ni él ni el presidente Andrés Manuel López Obrador creían que era culpable de haber recibido decenas de millones de dólares en sobornos para contratar software de espionaje a compañías de inteligencia de Israel, una versión que ahora es promovida en círculos del aparato judicial de la 4T.

Sin embargo, la declaración más significativa que le habría hecho Encinas a Zerón es aquella que tiene que ver con una queja de que la corrupción, en el círculo cercano al presidente Andrés Manuel López Obrador, representa el principal obstáculo para el avance de la investigación del caso Ayotzinapa.

Este mismo argumento fue hecho en septiembre de 2022 por Omar Gómez Trejo, el fiscal especial del caso Ayotzinapa que renunció por diferencias con la oficina del fiscal General, Alejandro Gertz Manero.

Paradójicamente, Gómez Trejo, considerado un aliado del GIEI y de los padres de los 43 normalistas, fue prácticamente removido del caso por fiscales afines a Gertz Manero cuando viajó Israel para presentar documentación que ayudara al proceso de extradición de Tomás Zerón, en agosto de 2022. Fue en esa ventana de oportunidad cuando la FGR realizó la detención de Jesús Murillo Karam. Días después, el informe de la Comisión para la Verdad lo señaló como el arquitecto de la llamada “verdad histórica”.

La entrevista de Tomás Zerón en Israel pone de relieve que el ex titular de la Agencia de Investigación Criminal podría cambiar el curso de la investigación de la desaparición y asesinato de los 43 normalistas.

Zerón, un operador del aparato de inteligencia que recibió entrenamiento de la DEA en 2008, asegura tener documentos y testimonios inéditos, incluida la grabación del encuentro de tres horas con Encinas, que pondrían bajo escrutinio la versión actual del caso Ayotzinapa.

Personas cercanas al asunto sostienen que las intervenciones que hizo la DEA de teléfonos de criminales, presuntamente involucrados en la desaparición de los normalistas, son precisamente el material que podría cambiar la narrativa de la investigación.

Un reportaje de 2019 de la plataforma Eje Central reveló que, durante la gestión de Murillo Karam y Zerón, la PGR solicitó al FBI un análisis técnico de 27 celulares de los normalistas que seguían operando después de la desaparición del 27 de septiembre de 2014.

El reporte del FBI fue entregado a las autoridades mexicanas el 7 de noviembre de 2014, el día en que Murillo Karam expresó el famoso “ya me cansé”. Sin embargo, las conclusiones del FBI nunca fueron incorporadas al expediente.

Casi nueve años después, sabemos, por un reportaje del periodista que entrevistó a Zerón y que fue publicado la semana pasada en The New York Times, que una agencia de inteligencia de Estados Unidos contrató a un intermediario de NSO Group para desplegar el software Pegasus en dispositivos en México.

No hay certidumbre de que esta agencia de inteligencia sea el FBI, pero la firma que se utilizó como intermediario en este contrato clandestino y violatorio de la política de la administración de Joe Biden es la misma compañía que ha utilizado anteriormente el FBI para adquirir los servicios de NSO Group.

Tomás Zerón ha enviado un mensaje contundente al gobierno de Andrés Manuel López Obrador: que está listo, con evidencia en mano, para litigar en medios y en tribunales el fracaso de la Cuarta Transformación para llevar verdad y justicia a las víctimas del caso Ayotzinapa.

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