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13 de julio 2024

8 de mayo 2024

Internacional

Todos los ojos en Rafah

En contra de las advertencias de la comunidad internacional y bajo riesgo de incurrir en crímenes de guerra, Israel ha lanzado una ofensiva militar contra Rafah para asegurar el control de la frontera con Egipto

Por Redacción Magenta

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El martes, tanques del Ejército de Israel ingresaron a Rafah, la ciudad más al sur de Gaza que se ha vuelto el último refugio para alrededor de 1.5 millones de palestinos. En una operación militar que el gobierno de Benjamín Netanyahu describió como “limitada”, las Fuerzas Armadas israelíes tomaron el control de los dos accesos al territorio: la frontera con Egipto y el cruce de Kerem Shalom. Estas son las dos principales vías de entrada de asistencia humanitaria para una población acosada por los bombardeos, la hambruna y la falta de medicamentos.

La operación militar de Israel en Rafah, que ocurre después del rechazo del gobierno de Netanyahu a un cese al fuego negociado en El Cairo con la anuencia de Estados Unidos y Qatar, ha generado una fuerte preocupación en la comunidad internacional. “Estamos ante un momento decisivo para el pueblo de Palestina y para el pueblo de Israel, así como para toda la región”, declaró António Guterres, secretario General de la ONU. “Sería trágico que, después de semanas de intensa actividad diplomática por la paz en Gaza, no se llegue a un cese al fuego, que no se liberen rehenes y que continúe una devastadora ofensiva en Rafah”, agregó.

El drama humanitario que se vive en Gaza puede resumirse en dos cifras que ha proporcionado la UNICEF: Rafah cuenta con un sanitario por cada 850 personas y una regadera por cada 3,500 personas. La operación militar israelí agravaría significativamente la situación. El Ejército de Israel les ha pedido a 110 mil residentes de Rafah que evacúen la zona y que se desplacen a “zonas seguras del norte”. Un portavoz de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU recordó esta semana que el desplazamiento de civiles representa un crimen de guerra y enfatizó que las acciones de Israel en Rafah podrían constituir, precisamente, un crimen de guerra.

Las autoridades de Israel comunicaron que la incursión en Rafah ha derivado en el asesinato de 20 personas, todas ellas militantes de Hamás. Sin embargo, el Doctor Suhaib Hems, director del Hospital Kuwait de Rafah, le dijo a The New York Times que tan sólo esa instancia ha recibido 27 cuerpos y 150 heridos. “La situación es catastrófica en todo el sentido de la palabra”, dijo.

La presión internacional

En un evento en el que se conmemoró a las víctimas del Holocausto, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, recordó que Washington mantiene un “férreo apoyo y compromiso” con la seguridad de Israel. No obstante, la administración de Biden ha enviado mensajes cruzados. John Kirby, vocero de seguridad nacional de la Casa Blanca, declaró ayer que Estados Unidos se opone a “una invasión de escala completa” de Israel en Rafah. En un contexto de fuertes presiones dentro del Partido Demócrata y en medio de protestas multitudinarias pro palestinas en las universidades, el gobierno estadounidense ha expresado al gobierno de Israel que no se tolerará la continuación de una guerra que resulte en el asesinato indiscriminado de decenas de miles de civiles. En su reciente visita a Israel, Antony Blinken, secretario de Estado, habló por primera ocasión de “líneas rojas”. Lloyd Austin, secretario de Defensa, le dijo a un subcomité del Congreso estadounidense que la administración Biden canceló el envío de 3,500 municiones pesadas a Israel que podrían haber sido utilizadas en la operación de Rafah.

La Unión Europea también ha sido crítica de la manera en que Israel ha conducido la guerra. “La ofensiva terrestre contra Rafah ha comenzado de nuevo, pese a todas las peticiones de la comunidad internacional, de Estados Unidos, de la Unión Europea, de todos aquellos que le pidieron a Netanyahu no atacar a Rafah”, declaró en tono crítico Josep Borrell, representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores. “Me temo que esto vaya a causar nuevamente muchas muertes, muertes de civiles”, concluyó.

El gobierno mexicano se unió a la condena internacional contra la ofensiva militar en Rafah. La Secretaría de Relaciones Exteriores hizo un llamado al cese al fuego: “México hace votos para que la ayuda humanitaria llegue sin contratiempos a toda la Franja de Gaza, a fin de que alcance urgentemente al mayor número posible de personas y se evite la agudización de la tragedia humanitaria”, expresó la cancillería en un comunicado.

Los incentivos de Netanyahu

Para Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel, la presión política interna de la coalición de ultra derecha que mantiene el poder ha sido mayor que la presión diplomática de la comunidad internacional. La supervivencia política y judicial de Netanyahu depende de que su coalición permanezca en el gobierno y se evite un llamado a elecciones. Los socios más extremos de su administración, entre ellos Itamar Ben-Gvir y Bezalel Smotrich, controlan 14 asientos en el Knesset (el cuerpo legislativo de Israel), un número suficiente para garantizar la mayoría de Netanyahu en el parlamento. En ese sentido, Ben Gvir y Smotrich han sido claros en que disolverán el gobierno si Netanyahu accede a un cese al fuego en los términos actuales de Hamás o si se abstiene de incursionar militarmente en Rafah. Para el primer ministro, las consecuencias de dejar el poder podrían ser devastadoras, considerando que enfrenta diversas causas judiciales por presuntos actos de corrupción.

El gobierno israelí argumenta que asegurar el control de la frontera de Gaza con Egipto representa un objetivo militar estratégico que podría ser incluso más relevante que la erradicación de los cuatro batallones de combatientes de Hamás en Rafah. Agencias de inteligencia de Israel consideran que este es el punto a través del cual fluye el trasiego de armas y recursos para Hamás.

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