martes 30 mayo 2017
Que alguien me explique

Vómito presidencial

Vicente Fox volvió a la cargada, ahora contra su correligionario de partido y sucesor en la Presidencia, Felipe Calderón

POR Ramón Alberto Garza

Lunes 1 agosto 2016

En una muy lamentable declaración, producto de un cerebro conectado torpemente con su lengua, el exmandatario censuró la precandidatura presidencial de Margarita Zavala de Calderón con una grosera e infame  sentencia.

“Yo vomito cualquiera que mete a la familia en el negocio y por eso Calderón no me cae, lo digo públicamente. Es una equivocación que ahora meta a su señora”.

La desafortunada declaración de Fox lo desnuda de cuerpo entero. Y lo define como un misógino, un cínico y un hipócrita sobrevalorado.

Misógino, porque está convencido de que Felipe Calderón tiene la obligación de someter a su esposa Margarita, como si la voluntad de ella fuera patrimonio del marido.

¿Y cuando Marta Fox le secuestró a su marido la voluntad, gobernando desde la acogedora Cabaña Presidencial, malogrando el prometedor Sexenio del Cambio, por qué Vicente no la sometió? A Margarita nadie la acusó de ser La Jefa.

Cínico, porque deja en claro que para él, la política es un “negocio”. Un negocio de hombres. Por supuesto que eso ya lo sabíamos, pero que el expresidente lo admita, ¡vaya cara dura!

Y cuando uno de los hijos de Marta Fox, de la mano de su controvertida madre, se convirtió en el más importante traficante de influencias del sexenio, operando todo tipo de negocios al amparo de ser el hijastro presidencial, ¿por qué no se vomitó el entonces presidente Fox?

Hipócrita, porque si alguien debió ponerle un hasta aquí a su mujer –la primera dama en funciones– ese debió ser Vicente Fox. Pocas mujeres en la historia reciente de México ejercieron de facto una vicepresidenta en funciones como lo hizo “la señora Marta”, como la llamaba Fox.

Margarita Zavala, por el contrario, fue una primera dama discreta, siempre en la raya, sin entrar en las tormentosas decisiones de su esposo, el Presidente.

Más aún, la ahora precandidata presidencial –sea por el PAN o como independiente– tiene muy bien ganado su derecho a aspirar a la Presidencia porque desde antes de conocer a Calderón ya tenía una vida política propia dentro del PAN.

Margarita es quien es, con, a pesar, o sin, Felipe Calderón a un lado.

No así Marta Fox, quien pasó de ser la esposa de un boticario de Celaya a primera dama de México por el mérito de un controvertido matrimonio con beso clandestino en las afueras del Vaticano.

Por eso Fox haría bien en rectificar sobre quien vomita. No vaya a ser que en una de esas soltadas de su torpe lengua termine broncoaspirado con su propio vómito.

Así de sucia es la política… así de torpes son los que traicionando a su pueblo se dicen iluminados.

Y pensar que fuimos tan ingenuos para elegir a este hombre con evidente reflujo cerebral como Presidente.

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Ramón Alberto Garza

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