martes 30 mayo 2017
Que alguien me explique

Santín en un infierno

El caso del SAT fue heredado a Osvaldo Santín, el nuevo jefe de fiscalización nacional, y el Órgano Interno de Control ordenó la suspensión temporal de la reasignación

POR Ramón Alberto Garza

Lunes 26 septiembre 2016

No se tiene que ser un mago para detectar por qué el actual gobierno está tan corto en credibilidad. Las promesas dicen una cosa y los hechos dicen otra.

En las promesas hablan de combate y legislación contra la corrupción; en los hechos cada dependencia, cada funcionario, trafica y lucra obscenamente con el dinero del Erario.

Volvemos a la licitación de los equipos de cómputo del SAT, una operación que supera los 850 millones de pesos, y que fue asignada en junio a una corporación que presentó una propuesta 150 millones de pesos mas barata que el segundo lugar.

Las corporación ganadora, con contrato asignado, solicitó las computadoras que debía instalar en 4 meses, a un costo de 26 millones de dólares.

 

Pero tres meses después, Ulises Moreno, alto funcionario del SAT, revirtió el fallo otorgado a favor de la empresa ganadora para asignárselo al segundo lugar, mas caro.

Ello a pesar de que la empresa originalmente perdedora, presentó información falsa y dolosa sobre sus supuestos centros de servicio, un hecho del que ya tenía precedente y denuncia en la SCT.

La corporación originalmente ganadora por supuesto que se inconformó, pero el caso se mantuvo en el aire unos días ante la súbita salida de Aristóteles Núñez como titular del SAT.

El espinoso caso fue heredado a Osvaldo Santín, el nuevo jefe de fiscalización nacional, y el 15 de septiembre el Órgano Interno de Control del SAT ordenó la suspensión temporal de la reasignación, hasta no evaluarse a detalle el caso.

 

Serían peras o manzanas, el hecho es que el todavía administrador de Recursos y Servicios del SAT, Ulises Moreno, se plantó para defender el interés de la empresa del segundo lugar.

Lo hizo por encima del efecto que tendrá el pagar los 150 millones de pesos mas, y los 26 millones de dólares que deberán cubrirse a la empresa originalmente ganadora, que ya compró y tiene en bodega las computadoras.

De hecho en el área de Sistemas existen funcionarios serios, muy nerviosos, porque sienten que los van a llevar a un infierno que no les pertenece. Algunos amenazan ya con renunciar, antes que ser cómplices.

Se confiaba que con la llegada de Osvaldo Santín se buscaría de verdad la decisión mas operativa, económica y segura para un área tan delicada como el SAT. Nada de eso.

 

Alguien, que evidentemente presume operar con influencias “de muy arriba”, aceleró en cuestión de horas la exigencia de la reasignación al contrato mas caro. Y lo consiguió.

El hecho solo demuestra que aún en asuntos tan delicados, como el funcionamiento del SAT, dominan mas los intereses personales o de un pequeño grupo de beneficiados que el interés público.

Nadie puede decir que Ulises Moreno actúa solo y por la libre. Para hacerlo en una operación de esta magnitud necesita la complicidad de alguien de mas arriba. Y esos, no son ni Aristóteles Nuñez ni su sucesor Osvaldo Santín.

La pregunta de fondo es ¿que tan arriba está ese “arriba”?

CONOCE AL STAFF DE MAGENTA

Ramón Alberto Garza

Comentarios