domingo 28 mayo 2017
Que alguien me explique

Peña, Elba y Edomex

La Maestra está resentida con el gobierno y el presidente, que siente que la usó para instalarse en Los Pinos y ahora opera la estrategia de contención

POR Ramón Alberto Garza

Jueves 18 mayo 2017

Corría el año de 2011 y el relevo del gobierno del Estado de México estaba en puerta. El gobernador Enrique Peña Nieto tenía frente a sí el reto de su destino: ganar una elección que le garantizara dos posiciones estratégicas de futuro.

La primera, una victoria de su candidato y su partido que le diera la certeza de que su administración tendría las espaldas cubiertas.

La segunda, que el triunfo de su partido en su estado le garantizara, sin regateos, el boleto para jugar la candidatura presidencial por el PRI.

La preocupación del gobernador Peña Nieto era entonces una: cómo lograr que Elba Esther Gordillo –marginada entonces del PRI, volcada a favor del PAN y refugiada en su Panal- operara a favor de su causa y la de su candidato tricolor.

Un conversación de Peña Nieto con el ex presidente Carlos Salinas de Gortari acabó por delinear la estrategia de acercamiento con la poderosa líder del magisterio.

Y con un influyente comunicador como enlace, Peña Nieto y la maestra Gordillo se reunieron en California y en Valle de Bravo para pactar.

El regreso de Elba Esther estaría condicionado a que se le entregara el control del PRI, con lo que ella garantizaría la victoria del candidato de Peña Nieto. El pacto se selló.

A las pocas semanas otro profesor, Humberto Moreira, entonces gobernador de Coahuila, se instalaba como presidente nacional del PRI.

Pero una vez instalados y analizadas las posibilidades, Alfredo del Mazo Jr. fue objetado por la Maestra. Decía  que no garantizaba el triunfo. La propuesta alternativa fue Eruviel Ávila. Con él, decía Elba Esther, sí aseguraban la victoria.

El gobernador Peña Nieto cedió bajo el supuesto de que lo importante era ganar el Estado de México. Sin ese triunfo tenía destino en Los Pinos.

La Maestra y Moreira sacaron adelante a Eruviel y eso pavimentó la aplastante victoria del PRI en las elecciones presidenciales y estatales del 2012.

Seis años después se vuelve al juego cero. La llamada “traición presidencial” puso a Elba Esther tras las rejas y a Moreira fuera de la jugada. De poco sirvieron sus buenas cuentas al frente del PRI.

A diferencia de hace seis años, Alfredo del Mazo Jr. es el candidato a gobernador. Y desde la poderosa soledad de su aislamiento, la Maestra opera la estrategia de contención.

Está resentida con el gobierno y el presidente, que siente que la usó para instalarse en Los Pinos, pero que acabó encarcelándola para irse a jugar golf con sus adversarios todos los fines de semana.

Y lo que es todavía peor, que le frustran el derecho al arresto domiciliario al que por edad y condición de salud tiene derecho.

Por eso, igual que en el 2011, el Factor Gordillo vuelve a instalarse en el epicentro del poder en el Estado de México. De nuevo en contra de Alfredo del Mazo Jr.

Solo así puede entenderse que el Panal, con Juan Díaz y Luis Castro, mantengan su fidelidad al PRI y a su candidato, mientras que Rafael Ochoa y Fernando Gonzálezoperen para la morenista Delfina Gómez.

El pacto desde el retiro de silencio tendrá su prueba de fuego el próximo 5 de junio. Ahí se demostrará donde están los poderes de facto, los que cuentan para ganar una gubernatura o una presidencia.

Y si la Maestra acaba por aventajar en esta partida, la ruta a Los Pinos 2018 puede encontrar otros atajos, nuevos caminos.

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Ramón Alberto Garza

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