viernes 26 mayo 2017
Que alguien me explique

Osorio deja de ser confiable

Las funciones del ministerio del interior resultaron incompatibles, sobre todo cuando Miguel Ángel Osorio Chong, convirtió sus oficinas en su comité de campaña

POR Ramón Alberto Garza

Lunes 3 abril 2017

Casi no existe un día en que México no amanezca con una ciudad o Estado envuelto en ejecuciones, narcofosas o el repunte de los índices de homicidios y secuestros.

De la mano de esas cifras de terror, se destapan otras historias también de terror que involucran corrupción en gran escala, complicidades entre autoridades estatales y federales con el crimen organizado.

Y desde las más altas esferas, ese caos se combate no con estrategias, no con inteligencia, no con la contundencia que se debiera, sino con repetitivos discursos vanagloriando el inexistente respeto a la ley y rechazando lo que es evidente: que una enorme proporción de México vive en un Estado fallido.

La fusión de la secretarías de Gobernación de Seguridad Pública, decretada en este sexenio, es un fracaso.

 

Las funciones del ministerio del interior con el combate al crimen organizado resultaron incompatibles, sobre todo cuando su titular, Miguel Ángel Osorio Chong, convirtió sus oficinas en su comité de campaña para la candidatura presidencial 2018.

Solo así puede explicarse que cada mañana, al Secretario de Gobernación lo sorprenda la realidad, se llame Ayotzinapa, Tlatlaya, Tanhuato o el repunte de la violencia en el país.

No existe otra manera de asimilar la creciente e impune ola de asesinatos a periodistas que ya obligó a un medio tan tradicional como Norte de Chihuahua a anunciar su cierre por falta de garantías para ejercer la profesión.

¿En dónde están los servicios de inteligencia que comanda el inquilino de Bucareli para alertar al país de los peligros que lo acechan?

 

¿Por qué el ciudadano de la calle conoce mejor los negocios turbios de gobernadores o funcionarios, mucho antes  que las altas esferas del gobierno sean capaces de exhibir y perseguir esas corruptelas?

¿Nadie en el Cisen, con miles de investigadores y miles de millones de pesos de presupuesto, pudo oler siquiera que un fiscal como el nayarita Edgar Veytia era el jefe de una operación de narcotráfico, con producción y exportación de drogas a EU, en donde se le detectaron 250 millones de dólares?

¿Cuánto esperaremos para enterarnos de quién o quiénes, desde adentro del gobierno, están aprovechando el rejuego de los cárteles con la extradición de Joaquín “El Chapo” Guzmán para instalar al cártel de sus preferencias que aparece bajo el nombre de Jalisco Nueva Generación?

 

¿Es casualidad para los servicios de inteligencia nacionales que los Estados que en las pasadas elecciones cambiaron de partido –Veracruz, Tamaulipas, Quintana Roo, Nuevo León y Chihuahua- sean los líderes en el repunte del crimen? ¿Cambio de partido, de dueño o cambio de cártel?

Ninguna pregunta tendrá respuesta mientras la prioridad de quien tiene la responsabilidad de salvaguardar la seguridad nacional, que es Miguel Ángel Osorio Chong, tenga como prioridad cuidar su imagen para aspirar a ser candidato presidencial en el 2018.

Para el presidente Enrique Peña Nieto es momento de las definiciones. Su llamado “segundo de abordo” dejó de ser confiable.

Si lo duda, que pregunte en la embajada de EU por qué su “brazo derecho” fue excluido de aquella cena en la que por obligación protocolaria debió estar. Ahí le podrían dar una pista.

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Ramón Alberto Garza

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