lunes 24 abril 2017
Que alguien me explique

Krauze: La democracia del desánimo

En su mas reciente número, Enrique Krauze nos entrega otro de sus ensayos para obligar a la reflexión: Desaliento de México

POR Ramón Alberto Garza

Lunes 16 mayo 2016

Enrique Krauze es el intelectual, el autor y el escritor político del quehacer nacional mas importante y prolífico en la generación de la transición.

En la década de los 80s su ensayo Por una Democracia sin Adjetivos se convirtió en el mantra de una vida política nacional cansada de los abusos del impenetrable e imperturbable PRI-Gobierno.

Sus líneas de pensamiento fueron esenciales para nutrir lo mismo la desobediencia civil en la Chihuahua de Luis H. Alvarez y Francisco Barrio, que en la Baja California de Ernesto Ruffo o en el Nuevo León de Fernando Canales Clariond.

Crecido entre los laberintos cada vez menos solitarios de la escuela de Octavio Paz, fue pieza clave en el despertar de Vuelta que en la transición forjó su propia estirpe en Letras Libres.

En su mas reciente número, el del mes de mayo, Krauze nos entrega otro de sus ensayos para obligar a la reflexión: Desaliento de México.

La portada habla por sí misma. Un acercamiento al Ángel de la Independencia cabizbajo, sin sus alas desplegadas, mas bien aplacadas y sin el olivo en la sienes. La nación frente al desánimo.

Y en un repaso detallado de la transición que no termina de transitar, la que expulsó al PRI de Los Pinos, la que frustraron dos gobierno panistas torpes e incapaces, la que desterró el presidencialismo para instalar los virreinatos estatales, Krauze intenta tender un puente entre los sentimientos de la rebelde generación de 68 con los millenials, que hacen de las redes sociales su mejor campo de batalla.

Advierte el escritor: “Pero los jóvenes de hoy han elegido otros carriles de protesta: las redes sociales, el internet. Marcada por el humor, la energía, la imaginación (también por la fugacidad y la ligereza) su protesta está mas que justificada”.

“Les heredamos una casa (la de la democracia) con paredes, techo y piso, pero poco mas. No es realmente una casa, sino un espacio turbio, isneguro, violento, con zonas de enorme pobreza y desigualdad”, dice Krauze.
Y remata: “De ahí su enojo. Pero se trata de un enojo democrático. No revolucionario, ni radical, pese a su virulencia”.

“La mayoría no quiere destruir la casa. Quieren que sea tan transparente y funcional como las de países políticamente mas avanzados, cuyas noticias y costumbres conocen”.

Pero al final de su ensayo, el politólogo lanza su advertencia: “Decía Hannah Arendt que el totalitarismo aparece en sociedades desencantadas con la democracia. Susceptibles de dejarse fascinar por el carisma del hombre fuerte. En México no existe el riesgo de totalitarismo, pero si el de un caudillo mesiánico”.

No deja en claro algún nombre y apellido de los potenciales caudillos. Si pertenecen a algún partido, si cabalgan con  banderas de independientes o si serán engendros disfrazados de ciudadanos, hijos del gran desencanto nacional.

Krauze transitó pues de aquella Democracia Sin Adejtivos a una nueva estación: la de la Democracia del Desánimo.

Sea para estar de acuerdo, para debatirla o para rechazala, hay que leer Letras Libres de mayo.

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Ramón Alberto Garza

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