domingo 28 mayo 2017
Que alguien me explique

Huachicoleo: ¿por dónde?

El negocio de extraer combustible o huachicol, es una extensa red de complicidad que incluye desde el huachicolero raso, empleados de Pemex, policías, hasta huachicoleros de cuello blanco. ¿cómo detener tan redituable negocio?

POR Ramón Alberto Garza

Martes 16 mayo 2017

Cuando ve uno los reportes de las más de 4 mil tomas clandestinas detectadas en 2016 para sustraer combustible de los ductos de Pemex, existe la certeza que detrás de ese robo está una bien articulada y aceitada red de complicidades.

No se trata únicamente de ladrones de combustible, sino de un bien montado operativo que incluye a muchos cómplices sin los cuales sustraer y venderlo haría imposible la floreciente industria del llamado huachicol.

Va desde quienes en Pemex sustraen los planos para localizar los ductos, pasando por una Policía Federal que protege a las bandas criminales y las policías estatales que acaban como custodio de los huachicoleros.

Incluye a redes de operadores de pipas que desplazan los millones de litros de gasolinas robadas hasta las gasolineras que compran a precio de rajatabla ese combustible robado.

 

Por eso tiene razón el General Salvador Cienfuegos cuando se indigna frente a quienes condenan a los soldados que confrontan a los huachicolerosy terminan acusados de violentar los derechos humanos cuando los abaten al sorprenderlos in fraganti.

El secretario de la Defensa tiene sobrados argumentos para reclamar la inacción de otras autoridades que por omisión o por complicidad, acaban alimentando a esa nueva mafia que es tan poderosa y corruptora como la del narcotráfico.

Comencemos por Pemex, cuestionando quiénes tienen  acceso a los planos que ubican los acueductos o quiénes han bloqueado o aplazado la instalación de sistemas de alta tecnología que ya operan en todo el mundo para detectar ese tipo de robos, pero que en México todavía brillan por su ausencia.

Si le buscan detectarán qué directivos de las mismas refinerías están vendiendo, sin intermediarios, gasolinas que sustraen de sus plantasy que colocan con tasa de descuento entre los gasolineros sin escrúpulos.Son huachicoleros de cuello blanco.

Vamos detectando la existencia de altos miembros del Sindicato Petrolero operando de la mano con esos altos directivos de la paraestatal o de las refinerías, para hacerse de la vista gorda en el gran ilícito.

¿Acaso desde Gobernación no se podía operar con el Cisen un sistema de inteligencia que permitiera detectar qué instalaciones, en qué Estados, son las mas ordeñadas para sobrevigilarlas?

Vamos revisando qué unidades de la llamada Policía Federal están destinadas a custodiar a las mas organizadas bandas de huachicoleros, para proteger sus valiosos cargamentos, a cambio de recibir un porcentaje del botín.

Investiguemos qué gobernadores pusieron a sus policías estatales al servicio de los huachicoleros, para limpiarles el camino y servirles de halcones que alertan oportunamente de las aproximaciones del Ejército en los ductos de sustracción.

Y sobre todo, comencemos por seguir el dinero que se detectaría, si Pemex y el SAT –de la mano- auditan las compras y ventas, para evidenciar en qué gasolineras existe la doble facturación o el tráfico clandestino de combustibles.

Podemos entender que falle un mecanismo de vigilancia, pero la sospecha se dispara cuando está claro que todos los sistemas fallan y nadie detecta nada.

En este mega negocio del huachicol existen sin duda nombres y apellidos, de políticos, líderes, directivos, policías y gasolineros que si existiera voluntad política podrían estar mañana tras las rejas.

Pero alguien muy arriba tienen que decidirse a desmantelar lo que es esta nueva, clandestina y ahora muy sangrienta industria nacional.

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Ramón Alberto Garza

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