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1 de mayo 2026

1 de mayo 2026

Opinión

#LosTaconesDeMarcela | Morena y el “teléfono rojo”

Los Tacones De Marcela

El teléfono rojo entre EEUU y México no ha dejado de sonar. Investigaciones, sospechas, Sinaloa estado fallido… pero Rubén Rocha Moya había sido intocable en México hasta hoy que Washington lo acusa de nexos con el crimen organizado

Por Marcela Garza Barba

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El teléfono rojo entre Estados Unidos y México no ha dejado de sonar.

Al principio eran prórrogas del país vecino a nuestro país sobre seguridad, disfrazadas de posibles acuerdos comerciales.

Unas tantas veces, el teléfono se descomponía entre un país y otro.

Pero seguían las llamadas con largas pausas y dudas de si “fue una llamada amigable”.

Digamos que al estilo Venezuela, cuando Nicolás Maduro dijo “acabo de hablar con Trump”, una llamada muy de amigos…

Acto seguido, lo detuvieron. Ahora, le toca a nuestro México, lindo y herido, hundido en un evidente narcoestado.

Estados Unidos no juega a la soberanía; México, bajo el gobierno de Morena, sí.  

El gobierno de Donald Trump viene con lista en mano.

La punta del iceberg, el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y nueve funcionarios más.

Tal cómo se comenzó a usar el teléfono rojo entre Moscú y Washington, en 1963, que más que teléfono rojo era un sistema seguro para negociar cualquier crisis o guerra en puerta. Hoy Estados Unidos levanta el teléfono rojo y advierte a México.

Comienza la guerra de Estados Unidos en contra de los cárteles terroristas mexicanos, incluidos, claro, los narcopolíticos.

Para el presidente de Estados Unidos es momento de “Make America Great Again” y más en época electoral.

Y en medio… el inevitable “desmorenamiento” de Morena.

Después de todo, no son iguales.

¡Son peores!

Los que me ven y leen cada semana saben que, en estos tiempos revueltos, es imprescindible hablar de Morena, AMLO y la presidente Claudia Sheinbaum.

No es que me enfrasque con Morena, con AMLO o con la presidente Claudia.

No es que pertenezca a algún partido o me incline hacia algún color; mis análisis, investigaciones, entrevistas y opiniones las hago porque creo que hoy nos merecemos… un México mejor.

Un México en el que su gobierno trace una ruta puntual y real, sin maquillaje, para comenzar a erradicar lo que hoy nos carcome como sociedad: el narcoestado.

El gobierno actual, lejos de aceptar la realidad, que somos un país gobernado de facto por el crimen organizado, hace oídos sordos, miradas hacia otro lado, silencios que parecen cómplices… y si hay palabras, son con fines electorales.

Nada de “por el pueblo, para el pueblo”.

Como mexicana, me indigna que jueguen con la tan cantada soberanía, y que Morena y los suyos sigan defendiendo lo indefendible.

¿No bastan pruebas y acusaciones por parte de Estados Unidos?

¿Se extraditan sólo a los de oposición, pero a los de casa se les cobija con el manto de impunidad?

¿No se quiere cooperar, porque caerían todos como efecto dominó?

Ahí está un Rubén Rocha Moya, gobernador actual de Sinaloa.

Hoy, acusado formalmente por nexos con el narcotráfico, no por México, sino por el país vecino, Estados Unidos.

Desde 2020 hasta 2021, año en que Rocha Moya tomó posesión como gobernador de Sinaloa, comenzaron las sospechas entre los mexicanos.

La “votación entre balas” en Sinaloa dejaba mucho qué desear para un estado que necesitaba mano dura contra el crimen organizado, que rápidamente se adueñaba del territorio.

En el proceso electoral 2020-2021, Integralia contabilizó, y cito textual: “239 incidentes de violencia política que dejaron 179 víctimas mortales, incluyendo 36 aspirantes o candidatos a cargos de elección popular. De estos, 64 por ciento aspiraban ocupar presidencias municipales. Morena obtuvo el triunfo en seis de los diez estados con las tasas de homicidio doloso más altas y en 22 de los 50 municipios con las tasas de incidencia delictiva más altas del país”.

Entre ellos, Sinaloa.

Y cito textual: “El Centro Nacional de Inteligencia y la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaria de Hacienda y Crédito Público anunciaron que iniciarían procesos de investigación para detectar la posible participación de organizaciones criminales en el proceso electoral 2020-2021, a través del financiamiento con recursos ilícitos para campañas electorales. Se investigan al menos a seis candidatos entre ellos Rubén Rocha Moya”.

Estamos en 2026 y las investigaciones en México, con puntos suspensivos, apegadas a una soberanía fachada.

No es de extrañar que, después de años de conflictos internos entre grupos del crimen organizado, el Cártel de Sinaloa se consolida una vez Rocha Moya en el poder.

La sospecha de un ganar-ganar entre gobierno y crimen organizado, en Sinaloa, se confirmó a detalle en la reciente acusación de Estados Unidos a Rocha Moya y los nueve acusados, incluyendo a Enrique Inzunza Cázarez, senador de Morena y ex secretario general del Gobierno de Sinaloa; Enrique Díaz Vega, ex secretario de Finanzas de Sinaloa; el alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez Mendívil; Dámaso Castro Saavedra, identificado como vicefiscal en Sinaloa y Juan Valenzuela Millán, ex mando de alto nivel de la Policía Municipal de Culiacán.

En el escrito de la acusación se lee, claramente, que Estados Unidos acusa al gobierno sinaloense como un operador del grupo criminal liderado por “El Chapo” Guzmán y “El Mayo” Zambada, actualmente presos en Estados Unidos.

El control mayoritario de tráfico de drogas, lo obtuvo el Cártel de Sinaloa, mientras Rocha Moya era gobernador.

La DEA asegura que este grupo criminal es hoy uno de los principales proveedores de droga en Estados Unidos, introduciendo cantidades masivas de fentanilo, metanfetaminas y cocaína.

Sinaloa, la cuna de los “Abrazos, No Balazos” del sexenio de Andrés Manuel López Obrador.

A esto hay que añadirle la controversia del homicidio en 2024 de Héctor Melesio Cuén, ex rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa y la guerra sinaloense entre “Los Chapitos” y “Los Mayitos”.

Investigaciones, sospechas, Sinaloa un Estado fallido… pero Rocha Moya, intocable en México, hasta que en 2025 presuntamente Estados Unidos le retira la visa y hoy lo acusa de nexos con el crimen organizado.

La realidad es que, en casa, el voto de confianza hacia Rocha Moya sigue incondicional desde el púlpito del poder, aún cuando Sinaloa es un Estado fallido gracias a su ingobernabilidad; aún cuando Estados Unidos pide la extradición, se le defiende a capa y espada.

Con Genaro García Luna se aplica la extradición; con los guinda, impunidad.

La presidente y los de Morena piden pruebas sobre lo que afirma Estados Unidos, que Rocha Moya colaboró con la facción de “Los Chapitos” para facilitar sus operaciones y distribuir droga hacia el país vecino.

¡Total descaro, Estados Unidos no se lanza así porque sí!

Lo que no logran dimensionar los intocables y los dirigentes sectarios de Morena es que el juego nacional se queda corto a lado del juego al calor electoral trumpista.

Trump necesita victorias urgentes, en un tiempo en el que en territorio estadounidense ya no le creen.

Su única verdad será “Make America Great Again”, bajo la política de la seguridad anti cárteles terroristas.

Y si eso significa tirar como piezas de dominó a los narcopoliticos, que se jactan de intocables en nuestro país, lo hará sin remordimiento alguno.

Sin aviso.

Sin que suene el teléfono rojo.

Después de todo, ya lo hizo con Venezuela con Nicolás Maduro, Cilia Flores y los suyos.

Y ahí está una Delcy Rodríguez.

¿Quién será la “Delcy” mexicana?

¿La presidente Claudia llamará al teléfono rojo trumpista para cooperar?

¿O seguirá llamando al teléfono rojo equivocado… al de Palenque?

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