17 de abril 2026
Opinión
#LosTaconesDeMarcela | El “dedo amenazador” de Sheinbaum
Los Tacones De Marcela
El “dedo amenazador” de los líderes de izquierda, en Latinoamérica, apunta contra el “pueblo bueno y sabio”. En el caso de la presidente Claudia Sheinbaum NO es la excepción
Por Marcela Garza Barba
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El “dedo amenazador” de los líderes de izquierda, en Latinoamérica, apunta contra el “pueblo bueno y sabio”.
En el caso de la presidente Claudia Sheinbaum NO es la excepción.
Cada que vez que NO le parece la reacción del pueblo mexicano, levanta el dedo con autoridad y sube de tono…
Pero ni eso ni la revista TIME la salvan de una cruda realidad, aunque ella esté en un mundo al revés.
Fidel Castro y Miguel Díaz-Canel, Cuba.
Nicolás Maduro, Venezuela.
Gustavo Petro, Colombia.
Evo Morales, Bolivia.
Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum, México.
Todos amigos, todos líderes populistas que cuando se les acaba la narrativa maquillada para con el pueblo sacan su “dedo amenazador”.
Fidel Castro utilizó el “dedo amenazador” unas tantas veces para pintar su retórica de antiimperialista.
Diaz-Canel, otras tantas veces… una de ellas, en una entrevista hace un par de semanas con una periodista estadounidense para la cadena NBC, en donde ésta le prengunta: “¿Estaría usted dispuesto a dimitir con tal de salvar a Cuba?”.
Y, mientras tanto, a los cubanos apenas y les alcanza para el pan de cada día.
¿Cuál es la verdadera amenaza?
Nicolás Maduro, en Venezuela.
El entonces “todopoderoso”…
Claro que han “recibido del pueblo todo lo que somos”.
Él, su esposa Cilia Flores y sus hijos, nadando en el dinero de los venezolanos.
En 2024, Estados Unidos incautó el avión utilizado por Nicolás Maduro y los suyos, valorado en 13 millones de dólares.
Con todo y su “dedo amenazador” lleno de “verdades”, Maduro y su esposa se encuentran tras las rejas en Estados Unidos, cantando al unisono de “México también participó”.
En el juicio en Estados Unidos, Maduro menciona a México 25 veces, señala a nuestro país como un factor clave del narcotráfico entre países.
De algo sirvió el “dedo amenazador” de AMLO para defender su estrategia de “abrazos, no balazos”…
¿Quién es la amenaza para México?
Pero el pueblo no bueno, sino agachado y no sabio, sino ignorante a modo morenista, no levanta la mano ni siquiera por el futuro de sus hijos y sus nietos.
Y si llega a levantar la mano, como sucedió esta semana, Sheinbaum levanta el “dedo amenazador”.
El enojo corre por sus venas si el pueblo no le aplaude.
Dedo amenazador.
Inundaciones y damnificados no es igual a empatía, es igual a “dedo amenazador”.
Promesas sobre promesas morenistas en un mundo de las maravillas, donde alcanza para todos y si el precio de la gasolina sube, pues “pueden cargar Magna”.
Y así, con el precio de la tortilla y jitomate.
En un país en el que según datos oficiales, en marzo de 2026, el costo de la canasta básica registró un aumento del 4.2 por ciento llegando a costar dos mil quinientos setenta y un pesos mensuales por persona. El 34.3 por ciento de la población no puede cubrir sus necesidades básicas.
No hay “dedo amenazador” que tape la cruda realidad en nuestro país.
Coincidencia o no, el “dedo amenazador” es una herramienta autoritaria para los líderes de la izquierda latinoamericana, como Lula da Silva, Gustavo Petro, Evo Morales, Miguel Díaz-Canel, Nicolás Maduro, Andrés Manuel López Obrador y, ahora, la presidente Claudia Sheinbaum.
Lula lo utiliza para defender una falsa soberanía.
Petro para explicar lo inexplicable.
Evo, que aunque renunció a la presidencia en 2019 y luego quiso contender de nuevo, años después y quedó fuera, sigue atrincherado en su país utilizando el “dedo amenazador”.
Lo cierto es que, los líderes de la izquierda latinoamericana, se esconden detrás del “dedo amenazador”.
Porque no pueden dar respuestas.
Porque no quieren enfrentar la realidad.
Porque quieren detener la verdad que les grita el pueblo, que exige a gritos, justicia y democracia.
El “dedo amenazador” de Sheinbaum no tiene aquella fuerza con la que Fidel Castro se escudaba.
Al igual que el “dedo amenazador” de Maduro, Petro, Da Silva, Morales y Díaz-Canel, las circunstancias lo comienzan a debilitar.
La fuerza autoritaria del “dedo amenazador” de estos líderes pronto se ve perdida por una realidad que rebasa sus retóricas populistas.
Ni ojeando la revista TIME de este mes, con un dedo, salvará la gobernanza a modo en la que hoy se rige nuestro país.
Porque no me digan que todo está al alcance de unos cuantos pesos.
Que la economía va al alza y que la seguridad se respira en las calles.
Tiempo al tiempo.