25 de febrero 2024

7 de febrero 2024

¡Que alguien me explique!

¡Le declaramos la guerra a EU!

El presidente López Obrador está perdiendo las fronteras de la razón cuando pretende dictar, desde México, políticas que sólo competen a los ciudadanos norteamericanos y a su gobierno. Eso se llama soberanía

Por Ramón Alberto Garza

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Cual moderno Moisés bajando del Monte Sinaí con la tabla de los 10 Mandamientos… así apareció ayer, en su mañanera, el presidente Andrés Manuel López Obrador para presentar sus 10 condiciones para apoyar o no a Joe Biden, en su reelección como presidente de los Estados Unidos. El pato tirándole a las escopetas.

Al diablo con la Doctrina Estada de no intervención en asuntos que competen exclusivamente a la política soberana de otros países. Si no me cumplen estos 10 mandamientos para atacar la migración, la maldición del rechazo de los mexicanos caerá sobre las urnas norteamericanas en noviembre próximo, porque yo los incitaré a la rebelión en tu contra.

El pliego petitorio incluye garantía de regularizar su status migratorio a los mexicanos con cinco años en Estados Unidos, además de una aportación de 20 mil millones de dólares anuales como apoyo a los países latinoamericanos que más migrantes expulsan.

El presidente López Obrador le exige al gobierno norteamericano suspender sanciones a Venezuela y levantar también el bloqueo a Cuba, dos de las mayores naciones generadoras de migrantes que escapan de sus regímenes socialistas por falta de libertad.

Ah, también pide no atreverse a cerrar la frontera ni a levantar muros, además de mantener el programa de recepción legal de migrantes, y que los norteamericanos diseñen un plan para promover la industria y el comercio de la región en el marco del T-MEC.

Y como cereza del pastel, que se combata el tráfico de drogas y fentanilo, así como el tráfico de armas. Es decir, el Moisés mexicano que se inventó el truco de “abrazos, no balazos”, en el país campeón mundial en la producción del fentanilo, pidiéndole al país donde mueren 100 mil norteamericanos al año por ese opioide que combatan ellos lo que acá se produce y se le “exporta”.

La amenaza es clara: el inquilino de Palacio Nacional dijo que quien no cumpla con el punto uno, el de regularizar a los mexicanos con cinco años en Estados Unidos, pues “no es confiable y no hay que pensar no votar por ellos”. ¿Lo oyeron bien, Biden y Trump?

¿Qué le parecería al Moisés mexicano de los 10 mandamientos que el presidente Biden saliera a dar una conferencia y planteara en respuesta sus 10 mandamientos para el gobierno de la Cuarta Transformación?

Comenzando porque el gobierno de la 4T deje de ser cómplice del crimen organizado, que está adueñado de la mitad del territorio, que el Ejército mexicano deje el block y el cemento para dedicarse a capturar, por lo menos, a cuatro de los principales capos del narcotráfico, que tanto luto generan entre miles de familias norteamericanas.

El presidente Biden también podría pedir que Mexico impusiera mayores controles en el Suchiate para frenar la ola migratoria centroamericana. Si no entraran a México, pues no hay ruta hacia Estados Unidos. ¿O será que alguien desde adentro del gobierno ya está haciendo un enorme negocio, trasladando migrantes de frontera a frontera y vendiéndoles visas para garantizarles su traslado a Nueva York?

Los mandamientos del inquilino de la Casa Blanca incluirían, prioritariamente, el freno al creciente flujo migratorio de mexicanos. Y si no se cumple la reducción de ilegales cruzando por el Río Bravo, vendría como sanción la imposición de impuestos al envío de remesas de Estados Unidos a México, sin las cuales, millones de familias aztecas no sobrevivirían.

Y ya que estamos en peticiones, el presidente Biden podría solicitar que se liberen las inversiones congeladas de energías limpias, que se levante la prohibición al llamado maíz transgénico que se exporta y consume en todo el mundo, y que se levante el bloque al fertilizante glifosato.

Y que el mandatario norteamericano le cerrara su conferencia, amenazando con que si no se cumple el freno al narco y a la producción del fentanilo, se enviaría una iniciativa al Capitolio para cancelar el T-MEC.

¿Verdad que no es lo mismo de aquí para allá, que de allá para acá?

El presidente López Obrador está perdiendo las fronteras de la razón cuando pretende dictar, desde México, políticas que sólo competen a los ciudadanos norteamericanos y a su gobierno. Eso se llama soberanía.

Y que luego no haya quejas de las consecuencias de no medir lo que se dice. El que se lleva, se aguanta.

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