23 de febrero 2026
Política
El general Trevilla abrió la puerta a una nueva era de cooperación con EU
Con gestos públicos y privados, el general Ricardo Trevilla ha enviado mensajes contundentes de que la política mexicana de Defensa Nacional está alineada con los objetivos de la administración de Donald Trump
Por Redacción Magenta
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Hace un año, el 27 de febrero de 2025, el gabinete de seguridad de México fue convocado a una reunión en Washington con la fiscal General de Estados Unidos, Pam Bondi, y con lo secretarios de Estado de y de Defensa, Marco Rubio y Pete Hegseth.
En un principio, el general Ricardo Trevilla, secretario de la Defensa Nacional, no estaba invitado a la reunión de alto nivel. Existían dudas sobre su confiabilidad, según una persona con conocimiento del encuentro.
No obstante, el secretario de Marina, Raymundo Morales, ofreció garantías de que Trevilla tenía las credenciales para discutir asuntos sensibles sobre la agenda bilateral en materia de seguridad. El general terminó viajando a Washington junto a Morales, al fiscal General Alejandro Gertz Manero y al secretario de Seguridad Ciudadana, Omar García Harfuch.
Desde entonces, Trevilla ha intentado recomponer su imagen ante el aparato de seguridad de Estados Unidos, particularmente en relación al Comando Norte del Ejército norteamericano. Con gestos públicos y privados, el general ha enviado mensajes contundentes de que la política mexicana de Defensa Nacional está alineada con los objetivos de la administración de Donald Trump. Esto es, con el nuevo enfoque dibujado en la Estrategia de Seguridad Nacional y la Estrategia de Defensa Nacional del Pentágono, una política que coloca al Hemisferio Occidental y al combate de los cárteles como una prioridad.
El operativo para abatir a Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, es el ejemplo más significativo de los esfuerzos de Trevilla para empatar con la agenda de Washington. El titular de la Secretaría de la Defensa Nacional confirmó que la cooperación militar y de inteligencia con Estados Unidos se ha ampliado bajo un nuevo esquema operativo aprobado por el gobierno mexicano.
La agencia Reuters reveló que un grupo de trabajo encabezado por el Ejército estadounidense apoyó directamente a México en la búsqueda de Oseguera Cervantes, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, proporcionando análisis, inteligencia y capacidades tecnológicas.
De acuerdo con Reforma, Trevilla ha sostenido encuentros formales con mandos del Comando Norte de EU (NORTHCOM) y ha delineado un modelo de intercambio de información “ordenado, verificable y bajo control mexicano”. La Secretaría de la Defensa Nacional mantiene un discurso de autonomía e independencia, subrayando que esta cooperación se sustenta en principios de “soberanía, corresponsabilidad y estabilidad regional”, en línea con un acuerdo político entre las administraciones de Washington y Ciudad de México.
Sin embargo, en los hechos, el general secretario ha propiciado cambios de fondo en la política de seguridad nacional: el cabildeo en Presidencia y en el Senado a favor de aprobar la entrada de fuerzas especiales de Estados Unidos; cambios en la primera línea de mando del Ejército mexicano; la cooperación para admitir sobrevuelos de aeronaves de reconocimiento de autoridades de inteligencia norteamericanas; y la autorización de elementos militares estadounidenses en centros de comando mexicanos.
Trevilla ha hecho saber que las reuniones recientes entre altos mandos militares de ambos países consolidaron un canal permanente de coordinación que incluye operaciones contra cárteles, vigilancia aérea, análisis de drones y combate al tráfico de armas.
No es un asunto menor. Esto constituye el mayor nivel de colaboración militar bilateral desde la Iniciativa Mérida, pero bajo un diseño institucional distinto, con participación directa del Comando Norte del Ejército de Estados Unidos.
El fortalecimiento del eje Sedena-Pentágono ocurre en un momento de presión diplomática y legislativa desde Estados Unidos para que México adopte posturas más duras contra los cárteles, especialmente bajo la administración Trump.
El grupo de apoyo estadounidense operó en un marco bilateral previamente acordado y no implicó presencia armada en territorio mexicano, sino inteligencia remota, análisis digital y métodos de geolocalización brindados a las fuerzas mexicanas. Según Reuters, este mecanismo se construyó de manera silenciosa durante meses y se activó para casos considerados “de alto valor estratégico”, con protocolos de autorización directa del alto mando mexicano.