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8 de octubre 2026

8 de octubre 2026

¡Que alguien me explique!

La farsa Morena no se a-Clara en NL

Es una aberración, por donde se le vea, postular para la candidatura de un estado como Nuevo León, a una Clara Luz Flores que dinamitó hace seis años lo que ya se veía como una victoria garantizada para Morena en aquel estado

Por Ramón Alberto Garza

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Imagínate que eres postulado como candidato para gobernar a tu estado y los que aparecen en primera fila para cuestionar y protestar por tu designación son tu pareja, tus hijos y tus padres. Nada hay que hacer. Si eres rechazado en tu propia casa, por los tuyos, por “tu sangre”, tu postulación es un suicidio. Si no convences a los de tu estirpe, ¿cómo quieres que de otros rebaños vengan a darte su apoyo y te favorezcan con su voto?

Eso es lo que está viviendo Clara Luz Flores desde el momento en que fue designada la “corcholata” para ser la candidata de Morena a gobernar Nuevo León en 2027. Ninguno de los suyos la apoya. Ni Tatiana Clouthier, ni Waldo Fernández, ni Andrés Mijes, ni Judith Díaz, que son el primer círculo morenista en Nuevo León le dan su respaldo. Por el contrario, están levantados en armas e incluso buscando opciones para enfrentarla a través de otro partido.

Nadie en sus cinco sentidos entiende cómo la presidenta de Morena, Ariadna Montiel, y su secretaria General, Citlalli Hernández, se prestaron a una farsa política que lo único que pone en evidencia es que el “dedazo” que tanto le criticaba la vieja izquierda al PRI es lo que hoy impera en esa secta autocrática secuestrada por Andrés Manuel López Obrador y que lleva el nombre de Morena.

Sólo así puede entenderse que el ahora Partido en el Poder favoreciera a Clara Luz Flores, un personaje que  junto con su esposo Abel Guerra -ambos ex priistas- figuran ya en las páginas más negras de la política en Nuevo León. La manipulación, la simulación, la corrupción, la traición y su adicción por clavar la daga por la espalda, son sus instrumentos de operación política. Por eso muy pocos los quieren. Por eso, ni “los de casa” les tienen un gramo de respeto.

Es una aberración, por donde se le vea, postular para la candidatura de un estado como Nuevo León, a una Clara Luz Flores que dinamitó hace seis años lo que ya se veía como una victoria garantizada para Morena en aquel estado. La ex alcaldesa de Escobedo arrancó la campaña en primer lugar con 20 puntos de ventaja e hizo todo para garantizar su escandalosa derrota. Terminó en tercer lugar, superada por Samuel García -el sorpresivo ganador- y por Adrián de la Garza.

Pero eso no fue gratuito. Clara Luz Flores se ganó a pulso su desplome cuando mintió flagrantemente sobre su relación con el gurú de esa secta sexual llamada NXIVM -Keith Raniere- hoy purgando una sentencia de 120 años en una prisión de Tucson por abuso a mujeres -incluso menores- a las que tatuaba sus iniciales cerca de sus partes íntimas. Más tarde desató una guerra sucia contra su rival  priista Adrián de la Garza, quien respondió también con duros ataques. Se nulificaron ambos -Morena y PRI- y ganó Movimiento Ciudadano.

Hoy, la historia se repite. El mismo script del 2021. Uno de los factores que presumiblemente inclinaría “allá arriba” la balanza en favor de Clara Luz Flores es que ella dice hoy tener pruebas contundentes para descarrilar al que será el candidato prianista Adrián de la Garza, favorito en la contienda. Se ve que Clara Luz Flores no aprendió y que vuelve a tropezar con la misma piedra.

Y mientras, la “corcholata” de Morena en Nuevo León llora en soledad el repudio generalizado de la ciudadanía, Tatiana Clouthier, Waldo Fernández y Andrés Mijes hacen sentir su descontento, fundan movimientos de indignación frente a la decisión y se sientan a la mesa a negociar con otros partidos.

Tatiana Clouthier es la más directa, la más frontal. No sólo no esconde su rechazo a los procedimientos de selección, sino que acaba por comparar a Clara Luz con “un taco que viene con carne podrida”.

Y la convocatoria de quien fuera secretaria de Economía y factor  fundamental en atraer votantes de las clases medias a Morena en 2018, 2021 y 2024 -la Tía Tatis- ya desplegó todo un cuartel de guerra para combatir a Clara Luz Flores. Es abierto, por arriba de la mesa, sin dobles caras, con la dirigencia de Morena advertida.

Ni qué decir de Waldo Fernández y Andrés Mijes, quienes están estratégicamente replegados, preparando sus nuevas rutas para lavar la afrenta. No duden que alguno de ellos salga pronto con la posibilidad de ser postulado por el Partido Verde o por el Partido del Trabajo.

Lo mañoso de la decisión de Clara Luz Flores como candidata de Morena en Nuevo León se pone en evidencia desde que el delegado de ese partido -Alejandro Murat- no sólo no fue consultado por la cúpula de Morena, sino que incluso no fue invitado al acto en el que “se destapó” a la “corcholata”. Pero eso sí, en el estrado del ungimiento de Clara Luz Flores sí estaban los dirigentes verdes Arturo Escobar y Édgar Salvatierra.

Lo que acabó por suceder para que la dirigencia cumpliera el capricho de Palenque y de Bucareli, de repetir a la perdedora de hace seis años como “nueva candidata”, fue hacer una abierta manipulación de las encuestas. Le dieron el mayor índice de reconocimiento, pero ocultaron que Clara Luz Flores tiene el mayor índice de negativos y rechazos. En los números reales queda a deber. La mayoría la conoce, pero también la mayoría la repudia.

Por eso, comienza a sentirse en el ambiente una urgencia de darle marcha atrás -cuidando las formas- al ungimiento de Clara Luz Flores. No vaya a ser que el drama que hace seis años la alcanzó con el “fantasma” de Keith Raniere, en 2026 se le aparezca con los “fantasmas” de Sergio Carmona y de Fernando García Sada.

Por cierto, valdría la pena que en la intimidad morenista -ya muy en confianza- le preguntaran a Mario Delgado -el presidente nacional de Morena en 2021- cuánto le autorizó a Sergio Carmona a dar de fondos huachicoleros a aquella campaña en la que Clara Luz Flores se despeñó por mentir y traicionar. Pero sobre todo, que se explique -cualquiera que haya sido esa cantidad- en dónde terminaron esas aportaciones de Sergio Carmona que presumiblemente eran para fortalecer la campaña de quien hoy vuelve a querer repetir su triste historia.

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