2 de marzo 2026
Internacional
Un presidente sin límites
Primero Maduro, después Jamenei. Donald Trump ordenó el asesinato del líder supremo de Irán sin consultar al Congreso
Por Redacción Magenta
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La madrugada del sábado 28 de febrero marcó algo más que el inicio de una nueva campaña militar de la administración de Donald Trump: las hostilidades en Oriente Medio también inauguraron una nueva disputa constitucional en Washington. La operación conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán detonó el mismo dilema que ya había asomado la extracción de Nicolás Maduro, el presidente depuesto de Venezuela: Trump, titular del Poder Ejecutivo, emprendió acciones de guerra sin consultar al Congreso. La Casa Blanca ordenó el asesinato de un jefe de Estado extranjero, el líder supremo de Irán, sin haberlo discutido propiamente con el Poder Legislativo.
La secuencia del fin de semana es reveladora. El domingo 1 de marzo, mientras la operación seguía su curso, los principales congresistas y senadores de oposición ventilaron su inconformidad. “La noticia de que Estados Unidos se unió a Israel para iniciar una ofensiva de guerra contra Irán en medio de una negociación diplomática es trágico”, publicó Tim Kaine, senador demócrata por Virginia, en una pieza de opinión para The Wall Street Journal. Kaine calificó el ataque como inconstitucional y poco sensato dada la experiencia estadounidense en los cambios de régimen fallidos de Iraq y Afganistán.
Entre los demócratas parece existir un consenso de que la decapitación de los líderes del régimen Ayatolá no es una condición suficiente para producir una transición favorable. Chris Coons, senador demócrata por Connecticut, lo pone de esta manera: “No conozco un ejemplo en la historia moderna en la que un cambio de régimen haya ocurrido únicamente a través de ataques aéreos”. La insinuación demócrata es que la intervención de Estados Unidos en Irán corre el riesgo de ser mucho más duradera de lo que considera la administración de Donald Trump.
El politólogo Robert A. Pape lo resumió con brutal realismo en un comentario público: “Las bombas matan a los líderes, pero lo que sigue son las élites religiosas y militares y 90 millones de iraníes. Por sí solo, el poder de fuego aéreo nunca ha ganado una guerra”.
Mark Warner, senador de oposición, etiquetó esta ofensiva como “una guerra por elección”. Kaine y Warner coinciden en que no hay inteligencia que sugiera que Estados Unidos estaba en riesgo inminente de ser atacada por Irán o que justificara un asalto de emergencia contra Teherán. Kaine es miembro de los Comités de Relaciones Exteriores y Servicios Armados; Warner es vicepresidente del Comité de Inteligencia. “El presidente avanzó sin buscar la autorización del Congreso, La Constitución es clara: la decisión de llevar a esta nación a una guerra recae en el Congreso”.
En la Cámara de Representantes, una iniciativa bipartidista promovida por el demócrata Ro Khanna y por el republicano Thomas Massie pretende limitar los poderes de guerra del Poder Ejecutivo y obligar a La Casa Blanca a consultar cualquier ataque militar con el Congreso. Se trata de una legislación similar a la que el Senado votó en enero, cuando Maduro fue depuesto por fuerzas especiales del Ejército de Estados Unidos.