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25 de marzo 2026

25 de marzo 2026

¡Que alguien me explique!

Tropecé de nuevo, con la misma piedra

Si no se articula una mejor estrategia política, el famoso Plan B de la presidenta Claudia Sheinbaum para operar la Reforma Electoral acabará por ser otro gran fiasco. Correrá la misma suerte trágica del Plan A

Por Ramón Alberto Garza

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Si no se articula una mejor estrategia política, el famoso Plan B de la presidenta Claudia Sheinbaum para operar la Reforma Electoral acabará por ser otro gran fiasco. Correrá la misma suerte trágica del Plan A.

De nuevo ni sus aliados están dispuestos a aprobar la inclusión del nombre de Claudia Sheinbaum -con su adelantada revocación de mandato- en el mismo ejercicio democrático en el que se votará la elección de la nueva Cámara de Diputados.

La causa de que ni el Plan A ni el Plan B salgan adelante tiene una respuesta:  nunca se diálogo con la Oposición para ver pros y contras de esas reformas electorales propuestas. Con la soberbia que ya caracteriza al autoritarismo de la Cuarta Transformación, los morenistas creen que tienen todo para imponer su voluntad. O mejor dicho, la voluntad que les dicta desde Palenque el Monarco Macuspano.

El epicentro del posible boicot al Plan B no viene de la “derecha” Opositora. Viene de los aliados a Morena, los mismos que descarrilaron el Plan A. Y en este caso muy particular, el bloque opositor viene del Partido del Trabajo que comanda Alberto Anaya. A pesar de ser “aliados”, no les gusta que se mezclen las peladas con las paridas. Es decir,  exigen que se vote en junio la nueva Cámara de Diputados y que en agosto se ponga a consideración la revocación de mandato.

Este resbalón con la resistencia al Plan B sólo deja abierta una de tres posibilidades.

La primera, que la inquilina de Palacio Nacional no tiene capacidad de diálogo y se va por la libre, confiando en que su apellido Sheinbaum derribe cualquier obstáculo. Ya vio que no. Que está volviendo a tropezar con la misma piedra porque ella, al igual que su antecesor, tienen urticaria a sentarse con la Oposición. Vivimos ya siete años de sequía en la que el único diálogo que se da en Palacio Nacional es con Morena y sus aliados. Nada con el PRI. Nada con el PAN, nada con el PRD. Como si no existieran esos partidos que lograron el 43 por ciento de la votación en la elección presidencial. En lugar de sentarlos a la mesa, como correspondería en una democracia abierta, prefieren ignorarlos. Los pisotean.

La segunda, que la presidenta Claudia Sheinbaum no tiene los operadores políticos que le cumplan sus caprichos y que, al más puro estilo de su jefe de asesores, Jesús Ramírez, no saben apretar tuercas para conseguir por la ruta del chantaje lo que por la simple imposición o capricho no se logra. Ya se lo dijo, en llamada telefónica desde La Chingada, el ex presidente Andrés Manuel López Obrador, cuando reclamó el por qué no se utilizaron los expedientes de la Unidad de Inteligencia Financiera en contra de los aliados que se le voltearon.

Curiosamente, Pablo Gómez fue el morenista que brincó de la UIF a dirigir las consultas de la Reforma Electoral. Está claro que el personaje no quiso mancharse y pasar a la historia como un burdo chantajista.

La tercera es que, desde la misma cúpula morenista, la que sí manda y toma las decisiones con el plan de vuelo de Palenque, se le estén fabricando a la presidenta Claudia Sheinbaum derrotas políticas para exhibirla como incompetente, incapaz de sacar adelante ni el Plan A, ni el Plan B, ni el Plan Z.

Les urge que en la revocación de mandato exista un rechazo hacia la primera mujer presidenta de México para que el llamado “Cártel de Tabasco” vuelva a tomar posiciones y control en el Segundo Piso de la Cuarta Transformación. La marginación de Adán, de Andy, de Luisa María, de la primera fila morenista los tiene preocupados. Piensan que la inquilina de Palacio Nacional no los está cuidando y que si desde Washington viene un “Madurazo”, ni las manos va a meter. De ahí que lo mejor es relevarla. Con el pretexto de su salud o por la ruta de la adelantada revocación de mandato. A ver si el tiempo les alcanza.

Por eso, hay que escuchar a la sensata voz del panista Ricardo Anaya, quien dijo con toda claridad sobre el nuevo resbalón del Plan B: “Ya se les hizo bolas el engrudo: hacemos un llamado a que retiren, de manera definitiva, esa barbaridad de iniciativa”.

Olviden ya las posturas opositoras. Después de que no la convidaron a la captura de “El Mencho”; después de que la dejaron fuera del Escudo de las Américas; después de que aliados y extraños le frenaron su Plan A de Refoma Electoral; lo que no se puede hacer es acumular nuevas derrotas políticas.

Por lo pronto, ya patearon la votación para después de Semana Santa. Ojalá que, de aquí a entonces, nadie salga crucificado. Y, mucho menos, que alguien espere que el Plan B se levantase de su tumba para contemplar sus días de resurrección.

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