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29 de marzo 2025

25 de marzo 2025

¡Que alguien me explique!

Teuchitlán: tres hipótesis

Si una crisis amenaza con erosionar al incipiente gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum es el de las fosas, el crematorio y el centro de adiestramiento del crimen organizado, descubierto en el Rancho Izaguirre, en Teuchitlán, Jalisco

Por Ramón Alberto Garza

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Si una crisis amenaza con erosionar al incipiente gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum es la de las fosas, el crematorio y el centro de adiestramiento del crimen organizado, descubierto en el Rancho Izaguirre, en Teuchitlán, Jalisco. Eso lo tiene muy claro la inquilina de Palacio Nacional.

Más allá del conflicto de los aranceles con Estados Unidos, que es crucial y de fondo, el infierno desvelado por las madres buscadoras amenaza con crear un cisma político mayor que el de Ayotzinapa, si no se maneja con inteligencia, con prudencia y con la cabeza fría.

Y en este río revuelto de información y desinformación se asoman tres hipótesis, sobre dónde podría desembocar esta crisis que se viralizó por ser un drama humano que toca las fibras de las 51 mil familias de ese mismo número de desaparecidos en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador.

Tesis Uno: CLAUDIA QUIERE LA VERDAD

La presidenta Claudia Sheinbaum está asumiendo de frente los descubrimientos de esa y otras fosas. Está claro que no quiere -ni puede- tapar el sol con un dedo. Y la mejor prueba es que en su mañanera de ayer lunes fue muy clara al prometer que nada se ocultará, que cualquier evidencia, de cualquier nivel de gobierno, se dará a conocer.

Y para demostrar que, en su discurso no hay retórica falsa, permitió que su hombre de más confianza, Omar García Harfuch, diera la cara para evidenciar la importancia de la captura de José Gregorio “N”, alias “El Lastra”, uno de los líderes del reclutamiento criminal en el Rancho Izaguirre. Un operador de Gonzalo “N”, alias “El Sapo”, líder regional del Cártel Jalisco Nueva Generación.

García Harfuch confirmó que “El Lastra” ya confesó que torturaban y mataban, en ese campo de adiestramiento, a quienes no aceptaban las condiciones y rechazaban ser miembros del Cártel Jalisco Nueva Generación.

A la explicación abierta del Secretario de Seguridad Ciudadana se suman también las explicaciones de la Fiscalía General de la República y sus indagatorias, de las que pronto tendremos noticias, incluidas las pesquisas fallidas de la Fiscalía del gobierno de Jalisco.

En pocas palabras, la presidenta Claudia Sheinbaum no está dispuesta a que el Rancho Izaguirre se le convierta en su “Ayotzinapa”.

Tesis Dos: EL ATRAPADO ES AMLO

La segunda tesis establece que el ex presidente Andrés Manuel López Obrador sería el gran indiciado en el caso Teuchitlán. Las desapariciones y ejecuciones confirmadas por “El Lastra” establecen que se dieron bajo el mando del jefe supremo del gobierno de la Cuarta Transformación. Y ese solo hecho tipifica que, si las víctimas son ciudadanos que no pertenecían al crimen organizado, que eran obligados bajo tortura y amenazas de muerte a enlistarse, estaríamos frente a lo que llaman “delitos de lesa humanidad”.

Bajo esta etiqueta fue como la Corte Penal Internacional acaba de detener y encarcelar, el pasado 11 de marzo, al ex presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte. Un “Lastra” filipino denunció que perteneció a los escuadrones de la muerte, que acabaron desapareciendo seis mil filipinos en la llamada “lucha contra las drogas”. Lo que se hizo contra Duterte se había hecho ya antes contra el dictador chileno, Augusto Pinochet, o contra Alberto Fujimori, el ex presidente de Perú. Ambos también fueron procesados como ex presidentes por delitos de lesa humanidad.

Bajo esta tesis, las fosas como las del Rancho Izaguirre son evidencias claras de que, bajo el régimen de López Obrador, se toleraron estos centros de ajusticiamiento, presuntos crematorios, por lo que no sería el gobierno mexicano, ni tampoco el gobierno norteamericano, sino la Corte Penal Internacional la que estaría preparando iniciar un proceso contra el primer ex presidente de izquierda, morenista, quien registró no 6 mil homicidios como en Filipinas, sino más de 200 mil a lo largo de su sexenio.

Tesis Tres: GOLPE CONTRA CLAUDIA

Dentro de Morena existen dos corrientes sobre cómo abordar el espinoso caso del Rancho Izaguirre. Uno, el que apoya la transparencia prometida por la presidenta Claudia Sheinbaum. La otra, la que busca desviar la atención para que el caso -que ya está adquiriendo tintes internacionales- se enfoque en el sexenio del ex presidente Andrés Manuel López Obrador.

Lo que están buscando Jesús Ramírez y Jenaro Villamil -comunicadores heredados por López Obrador a Sheinbaum- sería desacreditar el caso de Teuchitlán para etiquetarlo como un asunto inventado, sin evidencias, difundido por los enemigos del gobierno de Morena.

Y aquí vale la pregunta: si la presidenta Claudia Sheinbaum busca transparentar lo que sucedió en el Rancho Izaguirre, ¿por qué los “comunicadores de Palacio Nacional” -los dos lopezobradoristas- están empeñados en que el caso del crematorio y del centro de adiestramiento sea cerrado cuanto antes? La respuesta es simple: buscan replicar el caso Ayotzinapa, en el que la negativa del gobierno de Enrique Peña Nieto fue lo que disparó el nivel de indignación y el ocultamiento de la información relevante. Y la nación entera se indignó.

Con esa estrategia, Ramírez y Villamil buscan quitarle los reflectores del Rancho Izaguirre al sexenio de López Obrador y crearle, a la actual inquilina de Palacio Nacional, su Ayotzinapa. Elevarle la presión política a quien ya sienten que no está dispuesta a respetar el libreto de su antecesor y comienza a dar muestras repetidas de que tiene autonomía para asumir decisiones en medio de la crisis. La Estrategia Harfuch-Gertz Manero de transparentar lo que resulte del caso los pone nerviosos. Sobre todo, porque las fechas que aparecen en las investigaciones caen, en su mayoría, en los tiempos del gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Son tres distintas visiones de un solo caso: el drama de Teuchitlán, que retrata en toda su dimensión las complicidades del anterior sexenio con los jefes del crimen organizado. Miles de ciudadanos que no la debían, ni la temían, desaparecieron. Otros fueron ejecutados. Otros más creados. La verdad debe salir a flote. No existe espacio para otro Ayotzinapa.

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