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10 de febrero 2026

10 de febrero 2026

¡Que alguien me explique!

Scherer, Ramírez y el huachicol

Julio Scherer Ibarra está de vuelta en la escena pública con la publicación de un libro en el que el revela los pormenores de su cercanía con AMLO y los momentos críticos de los que fue testigo en los primeros años del gobierno de la 4T

Por Ramón Alberto Garza

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Julio Scherer Ibarra fue un personaje clave, del primerísimo nivel en el sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador. Sin temor a equivocarnos, fue durante sus primeros tres años, el hombre de las mayores confianzas del inquilino de Palacio Nacional. Era el personaje que hizo de la Consejería Jurídica un epicentro de poder de la Cuarta Transformación.

Hasta que una cadena de intrigas de extremistas de izquierda -los llamados “puros”- que lo veían como un peligro para sus ambiciones de control político, acabaron por forzar su retiro del Gabinete. Y el poderoso “consiglieri” lopezobradorista entró en abierta confrontación con personajes como Alejandro Gertz Manero y Jesús Ramírez Cuevas, quienes emprendieron una campaña de desprestigio que fue, quizás, el desencuentro más sonado dentro del sexenio lopezobradorista.

Pues Julio Scherer Ibarra está de vuelta en la escena pública con la publicación de un libro en coautoría con el periodista Jorge Fernández Menéndez. Y bajo el sello de Editorial Planeta acaban de lanzarlo bajo el título “Ni venganza ni perdón, una amistad al filo del poder” en el que el ex Consejero Jurídico de la Presidencia revela los pormenores de su cercanía con el ex presidente Andrés Manuel López Obrador y los momentos críticos de los que fue testigo en los primeros años del gobierno de la Cuarta Transformación.

A lo largo de 324 páginas, Julio Scherer Ibarra aborda lo mismo sus desencuentros pre-morenistas, como el que sostuvo con Francisco Gil Díaz, el secretario de Hacienda de Vicente Fox, tanto por el conflicto azucarero del Grupo Escorpión de Enrique Molina, como por la disputa del consorcio petrolero Oro Negro, en el que se vio involucrado el hijo de Francisco Gil Díaz.

La lista de casos delicados incluye también el de la cooperativa Cruz Azul, los desencuentros con Javier Quijano, quien buscaba aprovechar su amistad con el presidente Andrés Manuel López Obrador para lograr fallos a favor en sus casos planteados ante la Suprema Corte, así como los detalles de la relación de Julio Scherer Ibarra con el presidente de la Corte, Arturo Zaldívar, y los libros bajo consigna escritos por Hernán Gómez, buscando descalificar los casos en los que el presidente le pidió a su Consejero Jurídico intervenir.

Sin embargo, el episodio que podría traer enormes secuelas para este sexenio es el de las intrigas de Jesús Ramírez Cuevas, entonces Jefe de Comunicación Social del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien fue acumulando influencia por su cercanía con la Silla Presidencial. Tanta, que la agenda mañanera se transformó en la agenda del propio Jesús Ramírez Cuevas, quien insertaba en el discurso presidencial los temas que eran de su interés personal y político, para favorecer la agenda del llamado “grupo de los puros”, es decir, los extremistas de izquierda que se adueñaron de posiciones estratégicas y que acabaron por radicalizar al primer gobierno de la Cuarta Transformación.

Entre otros conflictos en los que el ahora Jefe de Asesores de Claudia Sheinbaum involucró al anterior gobierno está el de la fallida disputa sobre el maíz transgénico y que, bajo la amenaza de poner en peligro la firma del T-MEC, obligó a que la Presidencia diera reversa a la propuesta y acabara por publicar una fe de erratas que borrara la pifia jurídica manejada con sesgo ideológico.

También se exhibe el capítulo “Un decreto a la medida… de Jesús”, en el que se explica cómo el coordinador de Comunicación  Social se asumió como el conciliador del régimen con el Sindicato Mexicano de Electricistas, en una maniobra política para favorecer los intereses políticos de Clara Brugada. Una maniobra que, de haberse consumado, le hubiese costado al Erario 27 mil millones de pesos en una larga cadena de pagos que culminarían hasta el año 2086.

Ese pago -hoy congelado- equivaldría a las pensiones de 600 mil mexicanos. Los trabajadores electricistas del SME beneficiados serían apenas poco más de 7 mil.

Pero, sin duda, uno de los escándalos que dará mucho de qué hablar se expresa en la página 252, en la que se detallan las relaciones peligrosas entre el actual Jefe de Asesores de la presidenta Claudia Sheinbaum y Sergio Carmona, el llamado “Rey del Huachicol”, quien fue asesinado en noviembre de 2021 en San Pedro Garza García, luego de crear con el líder nacional de Morena, un complejo esquema para distribuir miles de millones de pesos, producto del contrabando de gasolinas y de diésel para financiar campañas de Morena en 2021.

El caso, documentado por Código Magenta desde abril de 2025 en una entrevista con el periodista tamaulipeco Edy Pintor, “hermano en Cristo” de Sergio Carmona, revela que Jesús Ramírez Cuevas fue la pieza clave para reunir al inquilino de Palacio Nacional con “El Rey del Huachicol”, semanas antes de que fuera victimado.

En su libro, Julio Scherer Ibarra rescata los detalles de este peligroso acercamiento, en el que acusa al entonces Jefe de Comunicación Social de ser el tejedor de una red de influencias y favores políticos “que llegaron hasta las puertas de Palacio Nacional”.

“Informes reservados del Estado Mexicano ubicaban a Jesús Ramírez Cuevas en varios encuentros con Carmona antes de su ejecución”. Y más contundente, Julio Scherer Ibarra advierte que el entonces Jefe de Comunicación Social “abrió las puertas del círculo presidencial a uno de los financistas más polémicos de los últimos años” y que en reuniones estratégicas se habrían facilitado apoyos económicos clave para las campañas morenistas de Tamaulipas, Sinaloa y Sonora.

Julio Scherer Ibarra establece que “mientras las fiscalías estatales en México guardan silencio, en Estados Unidos las pesquisas avanzan. En cortes de Nueva York y Texas, el nombre de Jesús Ramírez Cuevas aparece en documentos anexos a investigaciones por lavado de dinero y financiamiento electoral; aún no hay procesos formales en su contra”, se advierte.

¿Qué dirá hoy de todo esto, la presidenta Claudia Sheinbaum, en los momentos en que se está deshaciendo de lastres políticos como Adán Augusto López?

Julio Scherer Ibarra cierra su libro advirtiendo que es un testimonio, no como defensa personal, sino como confirmación de lealtad. Porque en los tiempos más difíciles, cuando el poder buscó reducirlo, recordó aquella advertencia de Andrés manuel López Obrador y entendió que no había error en el camino recorrido.  Y que aún en la persecución, en la infamia y en el agravio, quedaba la certeza de haber estado al lado de un hombre que, con sus virtudes y sus defectos, quiso cambiar la historia de México. “Y en ese intento, también cambió la mía”, sentencia el autor.

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