6 de enero 2026
Internacional
Misión Imposible: Reactivar la industria petrolera en Venezuela
Asegurar que EEUU intervino militarmente en Venezuela para tomar control de su industria petrolera se ha vuelto conocimiento común. La realidad sugiere que la reactivación de la producción energética es mucho más difícil de conseguir
Por Redacción Magenta
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Asegurar que Estados Unidos intervino militarmente en Venezuela para tomar control de su industria petrolera se ha vuelto conocimiento común. El propio presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha reiterado en sus intervenciones públicas que la prioridad de su administración es garantizar condiciones suficientes para que las compañías estadounidenses puedan volver a operar en el país que detenta la mayor cantidad de reservas probadas en el mundo.
Sin embargo, la realidad de la industria petrolera venezolana sugiere que la reactivación de la producción energética es mucho más difícil de conseguir que lo que se piensa en la Casa Blanca.
Rystad Energy, una firma de consultoría energética, estima que se requiere una inversión fija bruta de capital de más de 183 mil millones de dólares para que Venezuela se encamine a una meta de producción de 3 millones de barriles diarios. Esto es en un país con una infraestructura destruida por décadas de corrupción y cuyas fuerzas de seguridad aún están en manos de los generales chavistas que comparten acusaciones de “narcoterrorismo” con Nicolás Maduro en la Corte del Distrito Sur de Nueva York.
Dado el deterioro de la red de oleoductos de Venezuela y el alto grado de viscosidad del petróleo extraído en el país, incluso una meta de producción de crudo menos ambiciosa requiere altos niveles de inversión. Jorge León, analista de Rystad Energy, calcula que duplicar la producción a 2 millones de barriles diarios costaría 115 mil millones de dólares. Es decir, tres veces el gasto de capital anual combinado de Exxon Mobil y Chevron en 2025.
Estas condiciones implican, además, que las firmas petroleras requieren de un entorno de altos precios energéticos para que la inversión en Venezuela sea rentable. En el contexto actual, donde el valor del barril de petróleo de referencia internacional ha oscilado alrededor de los 60 dólares, Venezuela no representa una opción atractiva para desplegar un gasto de capital que puede tardar años en alcanzar su etapa de rentabilidad.
“Basado en nuestro análisis y líneas de tiempo de los proyectos esperados, podría tardar hasta 15 años el regreso a un nivel de 3 millones de barriles diarios, de modo que la producción regresaría a los mismos niveles de finales de la década de los noventas hasta el 2040, si es que que el nuevo ciclo de inversión inicia tan pronto como en 2026”, se lee en una nota de Rystad Energy que arroja agua fría a las expectativas más optimistas de la industria petrolera en Venezuela.
Ben Luckock, director global de Petróleo en Trafigura, una de las firmas de operación de ‘commodities’ más importantes en el mundo, comparte esta perspectiva: regresar al nivel de producción petrolera que Venezuela tenía antes del ascenso del chavismo podría tardar décadas y requiere de miles de millones de dólares en inversión.
En ese sentido, Lucklock destaca que Trafigura necesita que exista un “marco legal adecuado” para poder regresar a hacer negocios a Venezuela.
La incompetencia de la clase política chavista colapsó la industria energética de Venezuela. El Lago Maracaibo, una región que por sí misma llegó producir 1.2 millones de barriles diarios en su zenit, hoy se limita a producir 315 mil barriles diarios. Los campos maduros fueron abandonados. No se invirtió en mantenimiento. Otras regiones como Oriental registran caídas de casi el 90 por ciento de su producción, respecto a su máximo histórico.
Venezuela es considerado el país con el mayor número de reservas probadas del mundo. Sin embargo, la cifra de 300 millones de barriles, aupada durante el régimen de Hugo Chávez, es vista con escepticismo por los analistas internacionales de la industria energética.