27 de febrero 2026
Opinión
#LosTaconesDeMarcela | ¿Por qué de blanco, SEÑORA PRESIDENTE?
Los Tacones De Marcela
El abatimiento de “El Mencho” aún sigue en el ambiente, causando un caos esquizofrénico en la sociedad y visiones encontradas entre EEUU y México. ¿Por qué se viste de blanco, Señora Presidente? ¿En son de paz para quién?
Por Marcela Garza Barba
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México no está para mañaneras teñidas de blanco con olor electoral.
El olor a pólvora quemada aún sigue en el ambiente.
El abatimiento del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, “El Mencho”, aún se mantiene en las primeras planas, causando un caos esquizofrénico en la sociedad y visiones encontradas entre Estados Unidos y México.
Veinticinco soldados caídos, pero a dos días del operativo, la señora presidente prefiere vestirse de blanco y seguir con el show mañanero para transmitir una falsa calma y hablar de la Reforma Electoral, mientras baraja la posibilidad de demandar a un Elon Musk por decir… presuntas verdades.
Esa falsa calma se le acabó a la Señora Presidente después de que, el mismo día de la mañanera blanca, se reportara un ataque a balazos hacia la alcaldesa de Bacanora, Sonora, Nora Biebrich, en el que su hijo perdió la vida.
Y si nos vamos días atrás… la falsa calma se acabó desde que fue notificada, a destiempo, sobre el abatimiento del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación.
Pero desde las paredes de Palacio Nacional todo se ve con otra óptica, ¿no?
¿Por qué se viste de blanco, Señora Presidente?
México a la deriva; el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con otros datos sobre la baja de “El Mencho”; su equipo comunicándole algo crucial un tanto tarde y usted, proclamando paz y rindiendo honores a la bandera con una fachada de transformación y soberanía.
Lo que se ve no se pregunta.
Usted dijo que Trump le preguntó, en una llamada de ocho minutos, “¿cómo está México?”.
México no está en calma.
Usted tampoco.
Aunque se vista de blanco, cambie de página a la Reforma Electoral y se ría en la mañanera de las maravillas.
La caída de “El Mencho” no es una telenovela.
El operativo y sus asegunes tampoco.
Pero a los mexicanos nos gusta el espectáculo y el gobierno nos lo da.
Que si la guarida del líder criminal, en el pueblo mágico de Tapalpa, Jalisco, tenía acabados arquitectónicos modernos.
Que si Nemesio Oseguera Cervantes alias “El Mencho” le rezaba a la Virgen de Guadalupe, tenía un salmo favorito y guardaba medicinas al por mayor.
Que si su pareja sentimental fue el eslabón que llevó a su captura.
Eso debería ser lo de menos.
Pero al pueblo, más pan y más circo… como de costumbre.
Trivializar las fechorías del narcoestado mexicano ya es un deporte diario, como también decir que México está en condiciones para un Mundial de futbol.
Apaguemos la novela y vayamos al México real.
A ese México carcomido por un narcoestado, gracias a años de ceguera a conveniencia gubernamental.
Apenas dos años de Enrique Peña Nieto como presidente de México y “El Mencho” ya figuraba en la lista negra del Departamento del Tesoro de Estados Unidos.
Con unos tantos cárteles mexicanos debilitados, el Cártel Jalisco Nueva Generación se comenzó a apoderar de territorio.
Jalisco, Michoacán, Zacatecas, Colima y otros estados.
En 2015 hubo un intento de captura, por parte del Ejército Mexicano, pero el Cártel Jalisco Nueva Generación contraatacó con armamento ruso… desde ahí, su poder creció.
Se presume que gran parte de las empresas de este cártel fueron creadas durante el mandato de Enrique Peña Nieto.
Y de ahí, el ex presidente Andrés Manuel López Obrador.
Con su estrategia de “Abrazos, No Balazos”.
Dicha estrategia de inseguridad, más que de seguridad, permitió que “El Mencho” y su cártel crecieran y se convirtieran, como dijo el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en su State of the Union “en uno de los cabecillas de los cárteles más siniestros de todos”.
El Cártel Jalisco Nueva Generación en 40 países y en 32 estados de la República.
No por nada, la mayoría de asesinatos cometidos por el crimen organizado, en México, se le atribuyen al cártel de “El Mencho”.
En el libro de Chris Dalby, titulado ‘CJNG, El Cártel Más Peligroso de México’, el autor asegura que el 80 por ciento de los homicidios por el crimen organizado, en nuestro país, involucran a dicho cártel.
Según datos de la Universidad de Uppsala, Suecia entre 2017 y 2023, el crimen organizado cometió 94 mil 021 homicidios dolosos… 72 mil 639 fueron presuntamente prepetrados por el cártel de “El Mencho”.
He aquí una serie de preguntas.
¿Por qué el operativo de “El Mencho” se realizó hasta ahora?
¿Por qué hasta que surge la presión extranjera se hace algo al respecto?
¿Por qué no antes?
¿Por negligencia?
¿Por complicidad de los criminales de cuello blanco?
No se trata de aventar la bolita, se trata de asumir responsabilidades en lo que corresponde al gobierno actual, y sí, claro, si otras administraciones salen manchadas que también paguen las consecuencias.
La realidad es que “El Mencho” y el Cártel Jalisco Nueva Generación duplicaron su poderío gracias a los “Abrazos, No Balazos” del ex presidente Andrés Manuel López Obrador y siguió creciendo, una vez, la presidente Sheinbaum en el poder.
El periodista estadounidense, Steve Fisher, asegura en un artículo de investigación que México actuó por temor a que Estados Unidos sacara al líder del Cártel Jalisco Nueva Generación unilateralmente.
Según la pieza de investigación de Fisher, fuerzas de Estados Unidos entrenaron a equipos de élite de México para dicho operativo, mientras que la CIA y el FBI aportaron la ubicación exacta de “El Mencho”.
Además, detalla cómo el presidente municipal de Uruapan, Carlos Manzo, fue asesinado por dicho cártel.
Cosa que aquí en México aún no se esclarece, bajo el gobierno de la presidente Sheinbaum.
El abatimiento de “El Mencho” fue el domingo; para el martes, la señora presidente ya estaba vestida de blanco y rindiendo honores a la bandera en lugar de rendirle honores a los veinticinco militares.
En modo estrategia Reforma Electoral, no vaya a ser que se siga “desmorenando” Morena, mejor carro completo con fachada de democracia, que rendirle rápidamente tributo a los héroes caídos en dicho operativo.
Y no, no se vale que se tarden días en rendir homenaje a los militares que perdieron la vida.
La vida es primero, después la Reforma Electoral.
Falsa calma, falsa soberanía.
Dos narrativas opuestas.
Estados Unidos y México.
Alerta y calma.
Abatimiento y desconocimiento.
De nada vale llorar, si no se ataca el problema de fondo.
Unos tantos narcopolíticos, presuntamente, están dentro de Morena.
¿Por qué se viste de blanco, Señora Presidente?
¿En son de paz para quién?