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27 de abril 2026

24 de abril 2026

Opinión

#LosTaconesDeMarcela | NO queremos Mundial, queremos seguridad

Los Tacones De Marcela

México es hoy una gran fosa común, un país en el que importa más el “juego político” con miras a 2027 y 2030, un Mundial para que digan que somos un gran ejemplo, ¿pero de derechos humanos?… Mejor ni hablar

Por Marcela Garza Barba

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50 homicidios diarios en México.

Más de 10 mujeres asesinadas al día.

40 desapariciones diarias.

NO hay seguridad.

NO hay autoridad.

En tierra de nadie, NO estamos listos para un Mundial.

México es hoy una gran fosa común.

Un país en el que importa más el juego político con miras a 2027 y 2030, un Mundial para que digan que somos un gran ejemplo… ¿pero de derechos humanos?… Mejor ni hablar.

Vivimos en tierra de nadie, gobernados por un crimen organizado.

Con un gobierno oficial que maquilla cifras y defiende lo indefendible, con tal de continuar con un legado morenista / amloísta que, por cierto, se está “desmorenando” a contra reloj.

Por más que quiero cambiar de página y escribir sobre algo que dé esperanza… no lo encuentro.

Me encantaría sentarme a escribir sobre una sociedad que se mueve, que exige a sus gobernantes, que defiende la libertad en COLECTIVO, como en Hungría, pero me duele admitir que no estamos ni cerca de eso.

Al contrario, la división se nota más que nunca, de eso se han encargado los del partido en el poder.

Uno que otro vislumbro de despertares, no es suficiente.

Lo que vemos hoy en las calles, en el campo, en las escuelas, en los hospitales, en casa, en las fiestas, en los centros comerciales, en las pirámides… es el resultado.

En 1968, las circunstancias eran algo parecidas a las que vivimos hoy.

Claro, entiendiendo que el contexto político era otro.

Pero igualmente había represión, pobreza desmedida, autoritarismo, violencia, inseguridad al alza… y una evidente división en la sociedad.

Estaban en puerta las Olimpiadas, como hoy el Mundial.

En un Teotihuacán que recibía, no fuego de un arma, sino fuego olímpico como acto simbólico antes de que comenzaran las Juegos Olímpicos.

En las calles se escuchaba “No queremos Olimpiadas, queremos revolución”.

Frase que se utilizó como protesta ciudadana al autoritarismo gubernamental que quería mantener una fachada impoluta, para que las Olimpiadas se llevaran acabo, aún cuando el país y el gobierno en el poder se caían a pedazos.

¿Les suena familiar?

Digamos que, el estilo de gobernar de un Gustavo Díaz Ordaz, era muy parecido al que ahora utiliza la presidente Claudia Sheinbaum.

Tintes dictatoriales con fachada intachable… al estilo viejo PRI.

Aunque el 2 de octubre de 1968 ocurre la matanza de Tlatelolco, Díaz Ordaz siguió con la prioridad gubernamental: Los Juegos Olímpicos.

Fuentes independientes registraron alrededor de 400 muertos, la cifra oficial dictada por Díaz Ordaz era tan sólo de 20 a 30 fallecidos.

Menos es más para un gobierno que se sostiene de mentiras.

Y así, Díaz Ordaz pasó página y siguió con su narrativa de “aquí no pasó nada” hacia el mundo.

Mientras que en casa se exigía una justicia pronta y expedita por tal represión, Díaz Ordaz inauguraba los Juegos Olímpicos el 12 de octubre, tan solo diez días después de la matanza estudiantil en la Plaza de las Tres Culturas.

“Candil de la calle, oscuridad en su casa”.

Hoy, nuestro país revive una parte de esa historia que duele recordar.

Tal vez no sea un “NO queremos Olimpiadas, queremos revolución”, pues estamos en tiempos en donde la unión hace la fuerza.

Pero sí es un “NO queremos Mundial, queremos seguridad”.

Hundidos en una fosa común, con más de 130 mil desaparecidos, madres buscadoras que mueren en el intento de buscar a sus hijos, hijas y familiares.

Una presidente que NO abre las puertas de un Palacio Nacional, que se reune con altos comisionados de la ONU para calmar las aguas, pero fuera de eso, sin estrategias integrales entre colectivos, madres buscadoras y gobierno.

Cincuenta homicidios diarios y sólo uno de cada diez es esclarecido.

México cerró el primer trimestre de 2026 con un total de 4,574 homicidios dolosos, el arma de fuego fue el principal artefacto con el que se cometieron dichos delitos.

Aún así, nulas estrategias gubernamentales.

En salud mental ni se diga.

El 40 por ciento de los mexicanos sufre ansiedad; la depresión afecta al 20 por ciento de la población y alrededor del 5 por ciento tiene pensamientos suicidas.

Pero el gobierno recorta 90.9 millones de pesos en el presupuesto de salud mental.

¿Y nos preguntamos el por qué de lo sucedido en Teotihuacán?

Los mexicanos, a la deriva… y los extranjeros que visitan, también.

¡Pero que siga el Mundial!

Más de diez mujeres asesinadas al día.

Entre el 50 y el 70 por ciento de esos feminicidios no se esclarecen.

Cuando se trata de temas electorales, rápidamente salen a dar con el presunto culpable.

¿Chivo expiatorio para que Morena no se “desmorene”?

La realidad ya alcanzó al partido en el poder, con o sin Mundial.

Las versiones encontradas de un Estados Unidos y México en el supuesto abatimiento de “El Mencho” y ahora, con la muerte de los agentes de la CIA, en Chihuahua, exponen la fragilidad del gobierno en turno.

Estados Unidos ya está aquí y comenzará a operar quirúrjicamente en pro de la bandera de seguridad para “Make America Great Again”; después de todo, quién quiere a un vecino que no limpia bien las escaleras de su casa… previo a un Mundial y año electoral.

La inversión estimada para esta Copa Mundial de la FIFA es de 3,000 millones de dólares, según la Federación Mexicana de Futbol.

El gobierno federal invierte 1,500 millones de pesos para mejorar infraestructura (que, por cierto, de eso nada, no hay mejoras) a las tres sedes: Ciudad de México, Jalisco y Nuevo León, tres de los estados con mayores índices de inseguridad en el país.

No hay inversión o derrama económica que regrese vidas perdidas.

Vida sólo hay una, pero al gobierno de la presidente Claudia parece no importarle.

Los mexicanos gritan al son de “No queremos Mundial, queremos seguridad”.

Se levanta la tarjeta roja…

Esa debe ser nuestra bandera.

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