13 de marzo 2026
Opinión
#LosTaconesDeMarcela | NO es la Fiesta de “Mafer”, somos nosotros
Los Tacones De Marcela
El problema no es la fiesta millonaria de “Mafer” en Tabasco, somos nosotros, que permitimos que la corrupción vaya al alza en nuestro país
Por Marcela Garza Barba
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El problema no es la fiesta millonaria de “Mafer” en Tabasco, somos nosotros.
Nosotros que permitimos que la corrupción vaya al alza en nuestro país.
Nosotros, que decidimos voltear hacia otro lado, en lugar de enfrentar al elefante en el cuarto: Morena, el crimen organizado y el narcoestado.
Nosotros, que decidimos callar, en lugar de exigir hasta las últimas consecuencias por el daño causado a nuestro país por el huachicol, por la negligencia de dejar de buscar a los más de 130 mil desaparecidos, por la complicidad de una austeridad republicana que prefiere gastar en lujosos hoteles, en Tokio, que poner escuelas dignas y un sistema de salud funcional.
El problema no es la fiesta de XV años de Mafer, es la educación que hoy reciben nuestros niños y jóvenes.
Una educación, si es que así se le puede llamar, que se basa en aspiraciones materiales más que en otra cosa.
Hoy paga mejor el crimen organizado que una empresa particular, por eso el reclutamiento desmedido de menores de edad.
Y todo para tener el carro, los tenis, el reloj y algún día, una fiesta de XV años como la de Mafer con cantantes como Belinda, Matute, J Balvin, bolsas y pulseras Hermès, un pastel de la Estatua de la Libertad con Sephora y McDonald’s incluidos.
En el México de hoy, el poder adquisitivo vale más que lo capaz e intelectual, la ética y los valores.
Y ese poder adquisitivo no es por arduo trabajo, sino por seguir una falsa austeridad republicana a conveniencia.
AMLO, sus hijos y los suyos pusieron el ejemplo, otros tantos de Morena, siguieron sus pasos.
¡Hoy no hay nadie que los detenga!
SE SABEN INTOCABLES.
¿Dónde está el valor mexicano?
¿Dónde está el trabajar éticamente por el país?
¿Dónde está el ejemplo para nuestros niños y jóvenes?
En algo estamos fallando como mexicanos.
“En México, siempre ha habido corrupción. ¿De qué nos asustamos…?”.
Es una frase que escucho recurrentemente para excusar, social y políticamente, acciones de dudosa procedencia de personajes ligados al partido en el poder: Morena.
Digamos que, ya normalizamos el despilfarro sospechoso de la nueva Mafia del Poder porque “antes también había corrupción”.
Esa Mafia del Poder que tanto criticaba y decía que erradicaría el ex presidente Andrés Manuel López Obrador se volvió el prototipo para la ralea cuatroteísta.
Viajes como el de Andy a Tokio; compras y Casas Grises en Houston de José Ramón López Beltrán; los millones de un Adán Augusto y presuntos financiamientos que barrieron sus campañas; las casas lujosas de Rocío Nahle; el paraíso de los Bartlett y así, la lista de la nueva Mafia del Poder.
De 2019 a la fecha se han destapado un sinfín de corruptelas morenistas, pero ninguno ha pagado por sus fechorías.
Ni juicios, ni detenciones… nada de rendición de cuentas.
Al contrario, la nueva Mafia del Poder va “por la libre” duplicando el emporio huachicolero.
Viajando en primera y haciendo fiesta de millones.
Videos, audios, papeles, fotos, testimonios, pruebas…
¡Y no pasa nada!
Se sigue haciendo negocio con el petróleo de la nación, a diestra y siniestra, no importa si eres pez chico o pez grande.
Las pérdidas estimadas para Pemex, en 2025, fueron de 23 mil 491 millones de pesos.
Se siguen construyendo obras insignia como los trenes ecocidas y con interminable alabastro.
Promoviendo chocolates y Bancos del Bienestar.
Mientras se cierran los ojos a un Segalmex, Birmex y La Barredora…
Gran ejemplo de nación.
La realidad es que, hoy, todos los caminos de presunta corrupción con olor a petróleo mexicano, en México, conducen a Tabasco.
La cuna de la nueva Mafia del Poder.
Donde nace el Cártel de Macuspana.
Desde la controvertida corona de Miss Universo hasta la ahora viral, y no por las buenas razones, fiesta de XV años de “Mafer”.
Fiestas y coronas fachada con presuntos pagos con olor a petróleo mexicano.
Algo huele muy mal…
Cuando lo que importa es mantener la corona y pagar una fiesta de casi 50 millones de pesos, aunque salgan manchados de petróleo.
¿Se saben intocables?
El caso de Miss Universo sigue.
Pero ahí está, una Fátima Bosch, defendiendo lo indefendible.
Bien por la pregunta y faltan las que siguen…
¿Dónde está Raúl Rocha Cantú, ex dueño de Miss Universo y presunto criminal?
¿Por qué Alejandro Gertz Manero está mejor en una embajada en Reino Unido que en México, donde se tiene que destapar, no una cloaca, sino muchas?
Mejor pasar página y que Fátima siga con la corona, al cabo que el universo no se da cuenta.
Pero Omar Harfouch, ex juez de Miss Universo, asegura tener unos audios que ponen en tela de duda la coronación de Fátima.
Veremos.
Y ni qué decir del padre de la niña “Mafer”.
Juan Carlos Guerrero Rojas, vinculado al sector energético y contratista de Pemex.
Según Atzayaelh Torres, columnista de El Financiero, señala a Guerrero Rojas y Marco Torres y cito textual “como un par de empresarios petroleros que manejan un esquema de desfalco en contra de Pemex que les ha permitido ‘ordeñar’ hasta 30 millones de dólares”.
¡Vaya fiesta del siglo!
Vaya escala de valores.
Con una economía a la baja, tirar la casa por la ventana y que venga Belinda a cantarle las mañanitas a tu hija por presuntamente 5 millones de pesos.
J Balvin por presuntamente quince millones de pesos.
Matute por otros tantos.
Y por qué no regalar pulseras Hermès de 25 mil a los invitados, mientras parten un pastel de la Estatua de la Libertad de otros tantos miles de pesos.
Si se trata de predicar con el ejemplo, AMLO y los suyos lo hicieron muy bien.
Hoy, no sólo en Tabasco, sino en otras partes de México, replican los nuevos valores de cuarta.
Sí, siempre ha habido corrupción, pero no así de descarada.
Y peor aún, cuando todos se vuelven cómplices y partícipes de la nueva Mafia del Poder.
Valen más los millones que decir NO a involucrarse.
Seas Fátima, la de la corona.
“Mafer”, la de la fiesta.
Los que apadrinan las felicitaciones millonarias.
Los artistas, maquillistas y chefs que cobran y se hacen los que no saben.
O tú de espectador, en redes sociales, sin exigirle al actual gobierno que actúe con congruencia y predique con el ejemplo.
¿A dónde vamos a parar?