16 de agosto 2024
Opinión
#LosTaconesDeMarcela | Mexicanos Contra La Corrupción
Los Tacones De Marcela
Es irónico que ahora, AMLO y los suyos, salgan a exponer a la organización no gubernamental Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, cuando a los que deberían de exponer son a los criminales y a los corruptos de su sexenio
Por Marcela Garza Barba
COMPARTE ESTA HISTORIA
Es una lástima ver como la narrativa circense cuatroteísta se ha adueñado de nuestro querido México.
Ahora resulta que los que destapan las fechorías del aún presidente de México, Andrés Manuel López Obrador y los suyos, -con pruebas en mano- son los malos del cuento, mientras que las primeras planas no sólo de los medios nacionales, sino internacionales se inundan con la verdadera cara de la maldad y corrupción en nuestro país: el narcoestado.
En lugar de celebrar que su sucesora, impuesta por dedazo, Claudia Sheinbaum, ya es presidenta electa, AMLO se concentra en tumbar a uno de sus enemigos número uno.
Y no, no es un criminal, sino la organización no gubernamental Mexicanos Contra la Corrupción.
Me pregunto.
¿De qué lado está el presidente?
¿De la violencia, delincuencia y corrupción o de la ética política que transforma (esa que tanto presume como el sello de su gobierno)?
La respuesta se las dejo a ustedes.
Lo que sí es que el hartazgo social ante una falsa narrativa mañanera dosificada diariamente por seis años ha puesto a AMLO y los suyos en vilo y más cuando organizaciones no gubernamentales como Mexicanos Contra la Corrupción exponen sus pecados capitales.
He ahí la causa de persecución hacia la libertad de expresión y no hacia los criminales.
Los mexicanos decimos no a la corrupción.
Mi lucha interna siempre fue: periodismo o política.
Mi pasión por la escritura y el análisis me llevó al periodismo con especialidad en análisis político, porque el juego de la política en nuestro país me parecía que unas tantas veces terminaba con unos cuantos pecados capitales.
Después de los años tiranosáuricos y hegemónicos del PRI pensé: “ahora sí viene la reivindicación de la política mexicana, liderazgos más éticos, menos corrupción”.
Pero qué equivocada estaba, nada más lejos de mejores liderazgos y menos de corrupción.
No hago el recuento de los últimos años y daños porque ya nos lo sabemos.
El “Hoy, hoy, hoy”, la guerra contra el narco y la novela de Peña, la Gaviota y la Casa Blanca sólo fueron el preámbulo del descaro que ahora vemos y vivimos con la supuesta Cuarta Transformación.
Digamos que la cereza del pastel de la corrupción la pusieron AMLO y los suyos.
De los 180 países evaluados en el Índice de Percepción de la Corrupción, México por cuatro años consecutivos se mantuvo en el número 126, uno de los países más corruptos, compartiendo la misma puntuación que El Salvador, Kenia y Togo.
Hemos sido el 126 del 2019 a la fecha.
Mucho que avergonzarnos, nada que presumir.
Basta con leer las primeras planas de los periódicos no sólo de nuestro país, sino de Estados Unidos y del mundo para saber que México es, en 2024, de los países más corruptos.
Con ver el tema principal más reciente sabemos que nuestro país esta sumergido en un narcoestado, y me supongo que nada que no sepa el presidente.
Porque si es como dice, que no sabe nada, peor aún, no sólo las supuestas mentiras, sino la corrupción está desbordada.
Por eso que ahora AMLO y los suyos salgan a exponer a la organización no gubernamental Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad me parece un tanto irónico, porque a los que deberían de exponer es a los criminales y a los corruptos de su sexenio.
No importa si son amigos de años o familiares, corrupción es corrupción.
Pero no, prefieren dedicarle no sólo una mañanera, sino varias a exponer a la presidenta de dicha organización, María Amparo Casar.
A la organización en sí, al decir que Mexicanos Contra la Corrupción recibió más de 96 millones de pesos de parte de la Embajada de Estados Unidos.
Y todo porque dicha organización hace tan buen trabajo, exponiendo desde casos como el de Segalmex y el desfalco multimillonario (no por nada el gobierno reservó por cinco años la investigación), las revelaciones de La Casa Gris en Houston, las propiedades que Manuel Bartlett ocultó, entre otras grandes y éticas investigaciones.
La organización que dirige María Amparo Casar es tan incómoda para el presidente que es mejor cantar la tan trillada narrativa de “ellos son de oposición y nos quieren hacer daño”.
Está muy equivocado, señor presidente, el daño lo ha hecho usted, cuando ve lo que hacen sus hijos y voltea hacia otro lado.
Casa Gris en Houston.
Tráfico de influencias y amiguismo.
Vacaciones de lujo cuando usted presume austeridad.
El daño lo ha hecho usted cuando sabe que sus amigos se enriquecen y los defiende ante lo indefendible.
Las casas y lujos de Rocío Nahle.
Las propiedades y el paraíso secreto de Manuel Bartlett y su familia.
Las concesiones de Daniel Chávez.
El daño lo ha hecho usted cuando sigue vendiendo su narrativa de “abrazos, no balazos”, mientras lo expone su vecino porque el escenario se salió de control.
El daño lo ha hecho usted con sus obras insignia y el despilfarro descarado.
Protegiendo y premiando a los que roban a todas luces.
Olvidando lo que usted alguna vez dijo.
Hoy quiere callar a los que aún tienen la esperanza de un México mejor.
Ese México por el que alguna vez usted genuinamente luchó, pero que ahora se ha convertido, no sólo en uno más del montón, sino en uno de los presidentes más tóxicos, corruptos, machistas y penosos de nuestro país.
Mexicanos Contra la Corrupción hace su trabajo.
Y lo hace bien.
Es la lupa anti corrupción tan necesaria en un México podrido de raíz.
Que si es financiado por quién sabe quién.
Que si es injerencismo.
Que si quieren manchar su nombre y el de sus familiares y amigos.
Nada de eso, quieren poner un alto a tanta corrupción, que ni siquiera se dan abasto.
Al contrario, que haya más organizaciones así.
En otros países, estas organizaciones son parte del gobierno, son la ley.
Así que, de nada sirven sus mañaneras amenazantes.
Mexicanos Contra la Corrupción no tiene nada qué esconder.
¿Usted?
Me imagino que tampoco.
Porque bien dice que se va tranquilo a su rancho “La Chingada”.