9 de enero 2026
Opinión
#LosTaconesDeMarcela | Make America Latina Great Again
Los Tacones De Marcela
Lo que hoy debemos poner en una balanza como latinoamericanos es el hecho de que alguien como EEUU tenga el poder de la intervención en países como Venezuela, Colombia, Cuba y México
Por Marcela Garza Barba
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Hoy no nos toca analizar si el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, es buen gobernante en su país, si quiere tapar sus fechorías relacionadas con la lista de Jeffrey Epstein o si prefiere enfocarse en una narrativa de un nuevo súper poder para que los estadounidenses se olviden de aquel llamado a la insurrección el 6 de enero de 2021, en el atentado contra el Capitolio o la incesante guerra interna entre ICE y los migrantes.
Lo que hoy debemos poner en una balanza, como latinoamericanos, es el hecho de que alguien como Estados Unidos tenga el poder de la intervención en países como Venezuela, Colombia, Cuba y México.
La narrativa coloquial: la eliminación de cárteles terroristas y dictaduras a modo.
La narrativa detrás: China, Rusia, el petróleo, los dólares y minerales.
Hoy no importa el cómo, importa el por qué y para qué.
El lado correcto de la historia no es dictatorial es democrático… y Sheinbaum, Maduro y Petro están del lado INCORRECTO de la historia.
Los tres no están en posición de ponerse al tú por tú con Trump.
No deben bailar el mismo baile.
Ni seguir mandando petróleo a Cuba, por aquello de que Sheinbaum aún defiende el punto.
¿Ayuda humanitaria?
Los mexicanos no somos ignorantes, al contrario, sabemos lo que estos líderes autoritarios representan y no queremos vernos en el mismo espejo que Venezuela.
¿O sí?
¡Make America Latina Great Again!
El poder corrompe.
El petroleo y el dinero, también.
La guerra en 2026 es ideológica, de egos y de territorio.
Xi Jinping en China.
Vladimir Putin en Rusia.
Donald Trump en Estados Unidos.
Y el Delirio Don-Roe.
El crimen organizado, gobernando en países populistas como Venezuela, Colombia, Cuba y México.
He aquí el punto de inflexión para cambiar las fichas de poder de Estados Unidos.
Un mal que a nadie conviene: países sumergidos en un narcoestado, de ahí el término trumpista “cárteles terroristas” y todo lo que conlleva para eliminarlos por cielo, mar y tierra.
Cuba, el primer narcoestado de América Latina bajo el régimen de Fidel y Raúl Castro.
Venezuela, otro narcoestado con el Cártel de los Soles bajo el manto de Hugo Chávez y Nicolás Maduro.
El Clan del Golfo en Colombia, con Petro.
El Cártel de Sinaloa, en México, empoderado por el régimen actual y su estrategia de “abrazos, no balazos”.
Y cada cártel de cada país autoritario, entrelazados entre sí.
Apenas la primera parte del juicio de Maduro y México ya salió a relucir con sus embajadas y el tema de la cocaína.
Los cárteles, un cáncer para Estados Unidos, debido al impacto en áreas clave como salud pública, en el caso de la crisis del fentanilo y seguridad nacional.
De ahí, Trump, el regreso del súperpoder y el fin que justifica los medios.
Como dice el marketing del Departamento de Estado trumpista, apenas la primera semana de enero de 2026 y “America is Back”… y pronto, América Latina, nos conviene a todos.
Eliminación de dictaduras, despertares democráticos.
La caída de Nicolás Maduro, entonces presidente ilegítimo de Venezuela, este pasado 3 de enero no fue consensuada, al menos no por el Congreso de Estados Unidos, aunque varias versiones indican que sí por una Delcy Rodríguez, ahora presidente interina de Venezuela.
Trump y Marco Rubio aseguraron que la operación quirúrgica para derrocar a Maduro no se mandó al Congreso para visto bueno, ya que cabía la posibilidad de una filtración que pusiera en riesgo la detención del líder venezolano y su esposa Cilia Flores.
Aquí, el fin sí justifica a los medios.
Porque en una dictadura de años, como la de Venezuela, no hay otra manera para comenzar a desmantelar al régimen autoritario putrefacto, que suma a 36 mil 800 víctimas de tortura y violencia estatal, más de 18 mil presos políticos, 400 medios de comunicación censurados y cerrados por el régimen, y una población con 90 por ciento de pobreza, mientras que Maduro envía 127 toneladas de oro a Suiza, durante cinco años.
¿Les suena familiar?
Nicolás y “Los Nicolasitos” (sus hijos) se enriquecen, mientras el pobre es más pobre.
AMLO, los López Beltrán (sus hijos) y amigos se enriquecen, mientras México se descarrila en pobreza.
Y todavía, la presidente Claudia Sheinbaum y el ex presidente López Obrador, se atreven a publicar una serie de tweets apoyando a Maduro y declarando NO abrazos a Trump, pero sí al Plan C de NARCOESTADO.
¿Ya se les olvidó que no tienen el sartén por el mango?
Ni en los aranceles.
Ni en la economía.
Ni en el tema de los cárteles, están presuntamente coludidos.
Puede que Trump no haya obtenido el premio Nobel de la Paz, pero hoy, el futuro le es más brillante con el manejo de petróleo y minerales de países como Venezuela.
El presidente estadounidense afirma que Venezuela entregará entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos.
Gustavo Petro, al parecer, se reunirá con Trump en las próximas semanas… ¿no querrá el mismo futuro que Maduro?
Trump presiona a la nueva presidente interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, para cortar lazos económicos con China, Rusia, Irán y Cuba.
¿AMLO y Sheinbaum seguirán enviando “ayuda humanitaria” a Cuba y defenderán “a capa y espada” a sus amigos líderes del narcoestado?
Que lo piensen dos veces, porque por ahora somos el vecino incómodo que apoya a las dictaduras que quiere eliminar Trump.
Y Trump y los suyos no andan con juegos, operan en pos de “Make America Latina Great Again”.