18 de febrero 2026
¡Que alguien me explique!
La “rebelión” de Jesús Ramírez
No se confundan ni se distraigan. La rebelión en la SEP no es de Marx Arriaga. La gestó Jesús Ramírez Cuevas para sacar de las primeras páginas los señalamientos en su contra que lo exhiben en el libro de Julio Scherer Ibarra
Por Ramón Alberto Garza
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No se confundan ni se distraigan. La rebelión en la Secretaría de Educación no es de Marx Arriaga. La gestó Jesús Ramírez Cuevas para sacar de las primeras páginas los señalamientos en su contra que lo exhiben en el libro “Ni Venganza, Ni Perdón” de Julio Scherer Ibarra.
Peor aún, fue el mismo Jesús Ramírez Cuevas quien diseñó la estrategia de distracción mediática del atrincheramiento del autor de los libros de texto, porque el todavía jefe de Asesores de la Presidenta Claudia Sheinbaum entró en pánico al saber que su nombre figura, de manera preponderante, en las listas de políticos que son investigados en Washington.
De hecho, el nombre de Jesús Ramírez Cuevas sólo viene detrás de quien se presupone que es el personaje líder de esa lista, que es Audomaro Martínez, el otro tabasqueño de todas las confianzas del ex presidente Andrés Manuel López Obrador.
Quienes desde más allá de nuestras fronteras están vigilando de cerca los pasos, tanto de Audomaro Martínez como de Jesús Ramírez Cuevas, saben muy bien dónde están, lo que ambos están fraguando y con quiénes están operando.
En el caso de Audomaro Martínez, lo que se conoce es que ya limitó su movilidad entre Tabasco y Palenque. De ahí no sale. Y sólo tiene una mujer que sin teléfono, por tierra -no por aire- le lleva y le trae lo necesario para continuar operando lo que le está exigiendo Andrés Manuel López Obrador. Dineros incluidos.
En el caso de Jesús Ramírez Cuevas, el pánico lo alcanzó después del debate generado por el libro del ex Consejero Jurídico del ex presidente, en donde se le señala por sus peligrosas relaciones, abrirle las puertas de Palacio Nacional al huachicolero Sergio Carmona, además de pactar -extrajudicialmente- una liquidación de 27 mil millones de pesos para el Sindicato Mexicano de Electricistas. La presunción es que el jefe de Asesores de la presidenta Claudia Sheinbaum lucró con estas negociaciones, además de no rendir cuentas claras de los gastos para imprimir dizque millones de copias del periódico “Regeneración”, el órgano impreso de Morena.
Pero, ¿qué es lo que une a Audomaro Martínez y a Jesús Ramírez Cuevas en esta trama en donde se involucran petróleo, sangre -el asesinato de Carmona- y miles de millones de pesos en efectivo? Pues que fueron ambos personajes los que apadrinaron la entrada del “Rey del Huachicol” al despacho presidencial.
El jefe de facto de Sergio Carmona -más allá del entonces jefe de Aduanas, Ricardo Peralta o del entonces líder nacional de Morena, Mario Delgado– era Audomaro Martínez. Sobran los testigos que ya declararon que Sergio Carmona pasaba largas horas en su despacho del Centro Nacional de Inteligencia. Y ya entrados en confianza, el huachicolero pidió una oportunidad para que le permitieran una breve visita al despacho presidencial para tomarse una selfie y demostrarle a los suyos que sí estaba cerca del presidente Andrés Manuel López Obrador.
La petición se la hizo Audomaro Martínez a Jesús Ramírez Cuevas, quien logró sentarlo frente al presidente a conversar algunos minutos. Debió el inquilino de Palacio Nacional sentirse sorprendido por la facilidad con la que lograba sacarle información a Sergio Carmona, que cuando terminó el encuentro y ya solo con Audomaro y Ramírez Cuevas, el mandatario les dijo que el sujeto era peligroso, porque tenía demasiada información que compartía con extrema facilidad.
El comentario presidencial preocupó a sus dos subaleternos. El resto de la historia la conocemos. Sergio Carmona fue asesinado en una barbería de San Pedro Garza García. Y, a partir de entonces, al menos diez personajes que tomaron total o parcialmente su lugar como traficantes de huachicol fueron también asesinados o desaparecidos.
Un dato clave más: Audomaro Martínez y un puñado de sus hombres cercanos están hoy bajo investigación en Estados Unidos, por la venta clandestina de falsos pasaportes mexicanos -tasados en 50 mil dólares cada uno- a por lo menos 400 rusos y otro número similar a chinos, en lo que podría ser una de las acciones criminales que más irritaron a los centros de inteligencia norteamericana. Pero esa será una historia para contar por separado.
Por ahora, baste decir que los nombres de esos dos personajes clave del lopezobradorismo -Audomaro Martínez y Jesús Ramírez Cuevas- están bajo severa investigación más allá del Bravo.
Por eso, el Jefe de Asesores de la presidenta Claudia Sheinbaum, convenció a su amigo Marx Arriaga -uno más de “los puros más puros”- a provocar el escándalo del “no me voy, sáquenme”, con el beneplácito no sólo del secretario Mario Delgado, sino de la misma inquilina del Palacio Nacional. Ya no querían que el libro de Julio Scherer y Jorge Fernández Menéndez acaparara los reflectores y las primeras páginas y las redes sociales. A ver cuánto les dura el distractor.
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