25 de febrero 2024

20 de noviembre 2023

¡Que alguien me explique!

La cobardía en Nuevo León

La cobardía se está adueñando de Nuevo León, cuando sus instituciones enmudecen y se paralizan frente a las locuras y los caprichos de un gobernador que, en medio de su inconsciencia y su sed de poder, se siente dueño de vidas y haciendas

Por Ramón Alberto Garza

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La cobardía se está adueñando de Nuevo León, cuando sus instituciones enmudecen y se paralizan frente a las locuras y los caprichos de un gobernador que, en medio de su inconsciencia y su sed de poder, se siente dueño de vidas y haciendas.

¿Dónde están los Colegios de Abogados, las cámaras institucionales, el empresariado otrora aguerrido que defendía principios, los organismos cívicos o las organizaciones no gubernamentales? Callados, silenciados en medio de una afrenta política que le puede acarrear a Nuevo León una crisis constitucional que podría saltar hasta la petición de una desaparición de poderes.

El estado insignia de avanzada en México está a punto de entrar en una severa crisis constitucional, como consecuencia de los desplantes emocionales de su gobernador con clara vocación de tirano, y de su Secretario de Gobierno que amenaza con defender con las armas un interinato que constitucionalmente no le pertenece.

El periódico El Norte de Monterrey tituló ayer su encabezado principal con un “Tendrá NL ¡dos Gobernadores!”… Sería uno el que está imponiendo a capricho y por la fuerza Samuel García. El otro, el que decida en legítimo derecho el Congreso Local. Pero eso no es ni viable, ni es factible. Gobernador sólo puede existir uno.

Si se cumple la amenaza del ahora candidato de Movimiento Ciudadano a la Presidencia, tanto Samuel García como su interino impostor, Javier Navarro, entrarían a partir del 2 de diciembre en desacato del fallo de la Corte, que dejó en claro que al interino lo nombra el Congreso local. Un amparo con un juez de Tamaulipas jamás estará por encima de lo que el máximo tribunal judicial de la Nación dictamina.

Navarro incurriría, además del desacato, en usurpación de funciones y el peligro de cárcel se impondría no solo sobre el candidato presidencial, sino en el personaje que le siguió la corriente.

 ¿En qué momento un prestigiado abogado con imagen de sensato y conciliador como Navarro se perdió en las sórdidas luchas de poder y el apego a la ambición?

Adelantemos la escena al próximo 2 de diciembre, cuando el gobernador interino designado por el Congreso local trate de ocupar su oficina y sea impedido por guardias de Fuerza Civil, como ya lo amenazó el actual encargado del despacho y auto nombrado futuro interino. ¿Quién sería el detenido? ¿Sería el gobernador designado por el Congreso o Navarro quien estaría usurpando funciones?

Ese caos desencadenaría un estado de ingobernabilidad que podría desembocar en el Congreso Federal, con una petición de desaparición de poderes para Nuevo León. Y entonces sí, el gobernador sería designado no por el Estado libre y soberano, sino por la mayoría de los legisladores federales, quienes acabarían por designar a un interino que ni siquiera fuera de Nuevo León.

¿Será eso lo que intencionalmente está buscando Samuel García para acabar por instalar, con el apoyo de Morena, al interino que él quiere al frente del gobierno de Nuevo León?

Por eso sorprende la cobardía de los prohombres y mujeres de Nuevo León que con su silencio cómplice, agazapados en miedos, están permitiendo que el gobernador Fosfo Fosfo haga y deshaga por encima de la Ley, sin que existan siquiera consecuencias de una condena contundente.

Hasta ahora es curioso que solo un bloque de neoleoneses encabezados por Tatiana Clouthier y Waldo Fernández, estén censurando la actitud del gobernador y conminando a un diálogo para destrabar la crisis política que presagia días negros.

Dónde están hoy los Andrés Marcelo Sada, los Jorge Chapa, los Ricardo Margáin Zozaya, los Rogelio Sada, los Fernando Canales, los José Luis Coindreau, las Norma Zambrano, las Connie Maldonado, los Héctor Luis de León, entre muchos, que sabían ponerle el alto a los abusos del poder. Deberían despertar de su letargo y enviar un claro mensaje para devolver las cosas a su estado original.

Al menos que acabemos, ahora sí con éxito, el sueño de Santiago Vidaurri de crear “La República de la Sierra Madre”.

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