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Foto incrimina a hijo de AMLO

Si el inquilino de Palacio Nacional dice que sus hijos nada tienen que ver con su gobierno, ¿qué hacía José Ramón López Beltrán, sentado en la mesa de un restaurante de una ciudad fronteriza norteamericana con el poderoso jefe de las aduanas mexicanas?

Por Ramón Alberto Garza

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El escándalo de la investigación del New York Times, que pretende ligar a los hijos del presidente Andrés Manuel López Obrador con redes del narcotráfico, sacudió la semana pasada al gobierno de la Cuarta Transformación.

Y la respuesta del mandatario fue que era un documento carente de pruebas, insistiendo en que sus hijos nada tienen que ver con la operación de su gobierno y, por tanto, desestimó el reportaje al que calificó de calumnia.

Hoy, Código Magenta está en posibilidad de desmentir lo dicho por el presidente López Obrador. Sus hijos operan desde las entrañas de su gobierno sospechosas negociaciones de manera directa, con altos mandos del gobierno en el que ellos, sus hijos, no detentan oficialmente ningún cargo.

Para muestra, aquí les presentamos una fotografía tomada en abril de 2023, en el restaurante Pappadeaux de Pharr, en Texas. En ella se ven cuatro hombres, entre los que son claramente identificables dos. Uno, Rafael Marín Mollinedo, en esos días director general de Aduanas. Otro, de espaldas y con camisa negra, José Ramón López Beltrán, el hijo mayor del presidente, el de la Casa Gris de Houston.

Si el inquilino de Palacio Nacional dice que sus hijos nada tienen que ver con su gobierno, ¿qué hacía José Ramón sentado en la mesa del restaurante de una ciudad fronteriza norteamericana con el poderoso jefe de las aduanas mexicanas?

Coincidentemente, Pharr es área conurbada de la metrópoli de McAllen, que colinda con la aduana de Reynosa y que fue el epicentro del huachicoleo fiscal operado por Sergio Carmona y por su hermano, el administrador de esa aduana, Julio Carmona, en favor de allegar recursos a Morena, a través de su presidente Mario Delgado.

Curiosamente, sólo unas semanas después de ese encuentro, Rafael Marín Mollinedo renunció con seis meses en el cargo. No soportó las presiones y como premio de consolación, le dieron la embajada de México ante la Organización Mundial del Comercio.

Marín Mollinedo fue el cuarto director de Aduanas del gobierno de la Cuarta Transformación, una posición plagada de corruptelas y acuerdos oscuros para allegar recursos a Morena y a ciertos bolsillos particulares, como los de los Carmona.

El arquitecto de esas maniobras en Aduanas fue Ricardo Peralta Saucedo, quien fuera su primer director y a quien se le atribuye la creación de una red de operaciones corruptas, que incluían la venta de las plazas de directores de las 50 aduanas que operan en México.

Fue Ricardo Peralta Saucedo quien vendió la aduana de Reynosa a Julio Carmona, quien operó el paso de combustibles de Estados Unidos a México sin pagar impuestos, con una utilidad de 16 mil dólares por pipa cruzada. Su hermano, Sergio Carmona, acribillado en San Pedro Garza García, era el responsable del lavado y dispersión de esos recursos que fueron a financiar campañas de Morena en estados como Sinaloa y Tamaulipas. Sus dos contactos centrales eran Mario Delgado, presidente de Morena, y Erasmo González, presidente de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública de la Cámara de Diputados.

Pronto, muy pronto se conocieron las corruptelas de Peralta Saucedo, quien debió renunciar a los cinco meses de debutar en el cargo. En su lugar fue colocado Ricardo Ahued, quien también transitó sólo 11 meses en Aduanas, cuestionado porque sus acciones continuaban ejerciéndose de la mano de Peralta Saucedo.

Vino entonces el tercer director de Aduanas, Horacio Duarte, quien se dedicó a destruir la red de complicidades que Peralta Saucedo creó en las aduanas de Baja California. Para diciembre de 2022, Horacio Duarte renunció para dar paso a Rafael Marín Mollinedo, el jefe de Aduanas al que se le ve departiendo con José Ramón López Beltrán en el restaurante de Pharr, Texas.

Pero de nuevo las presiones de Peralta Saucedo sobre Marín Mollinedo obligaron al nuevo jefe de Aduanas a renunciar apenas seis meses después de tomar posesión. No tenía interés en participar de los jugosos negocios del huachicoleo fiscal que ya eran entonces investigados.

En su lugar fue instalado el general André Georges Foullon, un militar de todas las confianzas del presidente López Obrador, quien fue considerado para ser Secretario de la Defensa de este sexenio.

Sea como fuere, cinco directores de Aduanas en cinco años de gobierno de la Cuarta Transformación hablan por sí solos del desorden que se da en los pasos aduaneros por los que se introducen los precursores para la fabricación del letal fentanilo y  los millones de litros de huachicol fiscal que pasan por esas aduanas.

De ahí que la pregunta persiste: ¿Qué hacía el hijo del presidente, José Ramón López Beltrán, departiendo en un restaurante de Texas, cuando carece de rango o funciones dentro del gobierno cuatroteísta?

¿Son estas imágenes, parte de las investigaciones a las que se refiere The New York Times y que incluirían, no sólo fotos, sino videos del presunto involucramiento de la familia presidencial en actos ilícitos?

¿Quiénes son y a qué se dedican los personajes que acompañan a Marín Mollinedo y al hijo del presidente en la mesa? Si los identifica, envíe esa información a través de comentarios.

Por ahora, el presidente ya no puede decir que sus hijos son ajenos a las decisiones de la Cuarta Transformación. Sentarse en la mesa de un restaurante texano, colindante con la “huachicolera” aduana de Reynosa, no es obra de la simple casualidad.

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