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10 de marzo 2026

9 de marzo 2026

Economía

El shock económico de la guerra de Irán en América Latina

El repunte del conflicto en Medio Oriente volvió a colocar al petróleo en el centro del riesgo macroeconómico global y reabrió el escenario de un barril por encima de los 100 dólares, con efectos inmediatos sobre los mercados financieros y las expectativas de inflación

Por Redacción Magenta

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¿Qué pasó?

  • De acuerdo a analistas consultados por Bloomberg, el encarecimiento del crudo reactivó un patrón conocido en América Latina: mejora para exportadores de hidrocarburos, pero mayor presión para economías importadoras de energía.
  • El detonante del shock es la amenaza sobre el Estrecho de Ormuz, un paso estratégico por el que transita alrededor de una quinta parte del consumo mundial de petróleo y productos petroleros.
  • “Estamos viendo que la resiliencia vuelve a ser puesta a prueba por el nuevo conflicto en Medio Oriente”, dijo Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI. “Cada aumento de 10% en los precios del petróleo, si persiste durante la mayor parte del año, resultará en un incremento de 40 puntos base en la inflación global”, agregó.
  • Reuters documentó que, en la fase más aguda de la tensión, el crudo llegó a rebasar momentáneamente los 100 dólares y se disparó hasta niveles no vistos desde 2022, antes de moderarse por expectativas de una posible desescalada.
  • Para América Latina, el impacto no es homogéneo: Colombia y Brasil aparecen entre los países con mayor potencial de ganancia externa, mientras Chile y Perú resienten más el deterioro por mayores costos energéticos; México queda en una posición intermedia por su doble condición de productor de crudo e importador de combustibles y gas.
  • “Esperamos que los precios abran (después del fin de semana) mucho más cerca de los 100 dólares por barril e incluso que superen ese nivel si vemos una interrupción prolongada en el Estrecho”, dijo Rajan Parmar, analista de mercados petroleros en ICIS.

¿Por qué importa?

  • Porque un petróleo caro puede reactivar presiones inflacionarias justo cuando varios bancos centrales de la región intentaban consolidar la estabilidad de precios y abrir espacio para recortes de tasas.
  • El beneficio exportador no se traduce automáticamente en una mejora neta: Bloomberg Economics estimó que, con el petróleo alrededor de 108 dólares, las exportaciones de las seis mayores economías latinoamericanas podrían obtener beneficios de hasta 59 mil millones de dólares, pero una parte importante de esa ganancia sería erosionada por importaciones energéticas más caras.
  • En México, el riesgo no sólo es inflacionario, sino también fiscal: si el gobierno contiene el precio al consumidor vía estímulos o menor IEPS, amortigua el golpe a hogares y empresas, pero absorbe parte del costo en las finanzas públicas.

Los detalles:

  • La Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA, por sus siglas en inglés) subraya que el Estrecho de Ormuz no sólo es crucial para el petróleo: también moviliza cerca de una quinta parte del comercio global de gas natural licuado, lo que amplifica el riesgo energético internacional.
  • En Brasil, el petróleo representa cerca de 12.8% de las exportaciones, por lo que un alza del crudo mejora tanto la cuenta corriente como los ingresos públicos vinculados al sector.
  • En Colombia, el mayor precio del crudo puede aliviar el frente externo, aunque la sensibilidad del sector petrolero a ese beneficio se ha reducido tras la reforma fiscal de 2022.
  • En Argentina, el posible beneficio de precios más altos existe, pero está condicionado por cuellos de botella de infraestructura para evacuar más producción desde Vaca Muerta.
  • En México, la vulnerabilidad estructural sigue siendo energética: el país importa volúmenes relevantes de gas natural desde Estados Unidos y mantiene dependencia de combustibles refinados del exterior, lo que limita su capacidad de capturar plenamente un rally petrolero.

El contexto:

  • Antes del escalamiento bélico, el escenario base de organismos como el Banco Mundial apuntaba a precios energéticos más bajos en 2026 por desaceleración global y mayor oferta; la guerra alteró abruptamente esa expectativa.
  • El FMI ha advertido que los shocks petroleros generan efectos distintos entre importadores y exportadores de energía, y que su transmisión a inflación y crecimiento depende de la estructura económica y del régimen de política pública de cada país.
  • En América Latina, esa heterogeneidad es clara: exportar crudo no equivale a ser inmune a la inflación si al mismo tiempo se importan gasolinas, diésel o gas natural.
  • El episodio confirma que la guerra en Irán no sólo es un choque geopolítico: para América Latina es, sobre todo, una prueba de estrés sobre inflación, subsidios, cuentas externas y margen de maniobra de los bancos centrales.
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