24 de febrero 2026
¡Que alguien me explique!
“El Mencho”: 2 visiones
En medio del festejo nacional e internacional por la captura y muerte de Rubén Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, es indispensable un análisis más serio sobre lo que sucedió en la guarida del capo en Tapalpa, Jalisco
Por Ramón Alberto Garza
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En medio del festejo nacional e internacional por la captura y muerte de Rubén Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, es indispensable un análisis más serio sobre lo que sucedió en la guarida del capo en Tapalpa, Jalisco.
Y es que, a pesar del parte dado ayer lunes en La Mañanera por la presidenta Claudia Sheinbaum, por el General Secretario Ricardo Trevilla, y por el Secretario de Seguridad Omar García Harfuch, existen enormes cuestionamientos sobre el qué, el cómo y el quién capitaneó el operativo binacional México-Estados Unidos, que culminó con la captura del narcotraficante más buscado del planeta. Toda una hazaña.
Insistimos: no pretendemos descalificar ni restarle valía a un suceso largamente esperado. Sea como sea, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum tiene el mérito de lo que otros -panistas, priistas o morenistas del sexenio anterior- no se atrevieron a hacer. Por incompetencia o por complicidad.
Pero lo que vino a confirmar la captura y muerte de “El Mencho” es que la política de “Abrazos, No Balazos” que impuso el ex presidente Andrés Manuel López Obrador ya llegó a su fin. Por eso, es necesario evaluar las dos visiones de lo que sucedió el domingo en Tapalpa, así como entre Saltillo y Torreón. Hay que entender quién operó, pero sobre todo, a quién benefició esa captura y muerte del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación.
I.- QUIÉN DE VERDAD CAPTURÓ A “EL MENCHO”
Versión Optimista: Fue un operativo de la Secretaría de la Defensa, apoyado con información de los servicios de inteligencia norteamericanos. El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum lo ordenó frente a las presiones del presidente Donald Trump, quien incluso ayer lunes, a pesar de la captura del gran capo, todavía no se mostró satisfecho. Y en su red social Truth, el inquilino de la Casa Blanca dijo: “México debe intensificar sus esfuerzos contra los cárteles y las drogas”. Para Donald Trump esa captura no ameritó ni festejó ni felicitación. Nada de celebración.
Bajo ese supuesto, se le dio la responsabilidad de la captura por completo a la Secretaría de la Defensa, a la que se le venía acusando de ser la protectora de esa organización criminal, creada y protegida desde el sexenio del priista Enrique Peña Nieto. Y se habría dejado intencionalmente a un lado al secretario Omar García Harfuch y a la Secretaría de Marina, que mantienen una estrecha comunicación y cooperación con el gobierno norteamericano. Bajo esta visión optimista, la Secretaría de la Defensa -con 25 elementos abatidos en la captura- habría recobrado la confianza perdida frente a los norteamericanos. Aunque se les haya muerto el capo capturado, a quien se buscaba vivo por el valor de lo que sabía.
Versión Pesimista: Frente a un inminente operativo de la Secretaría de Seguridad y de la Guardia Nacional para capturar vivo a “El Mencho”, la Secretaría de la Defensa se adelantó y fue por él a su guarida de Tapalpa. El capo, quien sostenía presuntos acuerdos con algunos mandos militares, fue citado en la confianza a una plática con algunos uniformados, como la que exhibió en 2021 la revista Proceso y en la que se ve en una fotografía de 2018 al general Ricardo Trevilla -entonces jefe militar en Apatzingán- conversando con Ulises Sánchez Garibay, alias “El Inge”, operador financiero del Cártel Jalisco Nueva Generación.
La de Tapalpa sería una reunión para dialogar, pero culminó con la captura y la posterior muerte de “El Mencho” en su traslado de Guadalajara a la Ciudad de México. Valía más muerto que vivo. Silenciado. Sabía demasiado y sería un peligro si se le extraditaba a los Estados Unidos, donde era buscado con una recompensa de 15 millones de dólares. Por eso, ni el secretario Omar García Harfuch ni la Secretaría de Marina fueron invitados al operativo. Por eso, la reacción violenta en el bloqueo de carreteras en 20 estados, el ataque a grandes y pequeños negocios, desde Costco hasta Oxxos, el incendio de decenas de vehículos en innumerables ciudades, en una batalla campal que ya se acerca a los 90 muertos. El nivel de la reacción acusa traición. Por eso, la destrucción e incendio de 35 Bancos del Bienestar. Para dejar en claro que, el gobierno que solía estar con ellos, ya no lo está. Y las reacciones serán mas violentas en las próximas semanas.
II.- POR QUÉ DESCUIDARON A LA PRESIDENTA
Cuando una acción como la captura de “El Mencho” tiene lugar, la obligación del círculo cercano a la presidenta Claudia Sheinbaum era la de protegerla, aislarla frente a una eventual venganza. Eso se vio claro el 11 de septiembre de 2001, cuando el presidente George Bush fue informado del ataque a las Torres Gemelas en el momento en que leía cuentos a los pequeños estudiantes de una escuela. De inmediato, el mandatario fue trasladado de regreso a Washington desde donde con su círculo cercano dio seguimiento al drama en su llamado “cuarto situacional” o “war room”. ¿Por qué en su gira del domingo entre Saltillo y Torreón, Coahuila se dejó que la presidenta Claudia Sheinbaum continuara con sus actividades públicas al aire libre, con lo que eso significaba de peligro para su persona y su investidura? ¿Acaso no tenían que alguien indignado por la captura de “El Mencho” pudiera hacerle daño?
Versión Optimista: La inquilina de Palacio Nacional fue informada, la noche del sábado y la madrugada del domingo, del operativo exitoso en la captura de “El Mencho”. Pero ella no consideró que debería regresar a la Ciudad de México como tampoco estimó dar esa mañana del domingo -ante los coahuilenses o ya en Palacio Nacional- un mensaje a la Nación, dando a conocer el histórico hecho. Simplemente decidió que todo se daría un día después, en un “parte de guerra” del General Secretario Ricardo Trevilla, en la mañanera del lunes. Prefirió bajo perfil, a ruidoso jolgorio.
Versión Pesimista: La presidenta Claudia Sheinbaum no fue informada lo suficiente -ni en tiempo ni en forma- de la captura y muerte de “El Mencho”. Por eso, no regresó a la Ciudad de México donde debería estar con su Gabinete de Seguridad, evaluando las consecuencias de ese hecho. Y no se le dio todo el parte, porque la orden de captura salió “de otra parte”. Por eso, se sumaron de ese operativo no sólo la ausencia de la presidenta Claudia Sheinbaum, sino de su hombre de más confianza, Omar García Harfuch y de la Secretaría de Marina. La Secretaría de la Defensa tendría que operar en solitario, para darle a quien lo pidió el resultado esperado.
III.- CAPTURA AMERICANA O CAPTURA MEXICANA
Versión Optimista: El operativo para capturar a “El Mencho” fue instrumentado totalmente por la Secretaría de la Defensa, apoyada por la Guardia Nacional, el Centro Nacional de Inteligencia, apuntalada con información precisa que le entregaron los centros de inteligencia de Estados Unidos. La narrativa, tanto desde México como desde el norte de la frontera del Río Bravo, coincide en que la cooperación fue sólo con informaciones que apoyaron a ubicar a “El Mencho”.
Versión Pesimista: No es casualidad que la captura del capo se dio a unos días de que el Senado mexicano aprobara la entrada a nuestro país de 12 elementos de la élite militar norteamericana. En la teoría, vienen a adiestrar a militares mexicanos; en la práctica, se presume que intervendrían tácticamente en ciertos operativos clave, como la captura de “El Mencho”.
El acuerdo entre el gobierno de la Cuarta Transformación y el gobierno norteamericano fue el de limitar la cooperación al nivel de información estratégica. Admitir operaciones tácticas de apoyo en el lugar de la captura sería -desde la óptica morenista- una “violación a la soberanía” que en la ideología pregonada desde la mañanera es “inadmisible”.
Sea como fuere, los mexicanos necesitamos más y mejor información que la que se ha dado hasta ahora, para apreciar y no dudar de la dimensión de la captura de “El Mencho”. Podríamos comenzar por exhibir -en privado o en público- el cuerpo sin vida del capo, para acabar con las especulaciones de que continúa o no con vida. Una mera declaración de que se cotejó su ADN en la Fiscalía General de la República -que depende de Morena- no es suficiente ni contundente. Siempre dejará abierta la duda.
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