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30 de agosto 2025

16 de noviembre 2022

¡Que alguien me explique!

El juego cambió

El presidente López Obrador y Morena entrarán, por su nerviosismo, en zona de elevada turbulencia, mientras que la ciudadanía, crecida por el resultado del domingo, buscará demostrar que tiene con qué pelear la silla presidencial

Por Ramón Alberto Garza

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Diga lo que diga de dientes para afuera, el presidente Andrés Manuel López Obrador no acaba de asimilar el golpe tan rotundo que significó la marcha en defensa del Instituto Nacional Electoral. No lo esperaba. No de esa magnitud, aunque en sus fantasías mañaneras lo minimizara.

Y la razón es muy simple. Los cientos de miles de ciudadanos, rechazando abiertamente sus propuestas de gobierno, vinieron a descuadrarle su proyecto político del 2024. El juego sucesorio sufrió un vuelco que obligará al inquilino de Palacio Nacional a replantear su estrategia.

El primer damnificado es el propio mandatario, quien comienza a notar -demasiado tarde- que ya no las trae todas consigo. Que el haber adelantado con tanto tiempo su sucesión le está agriando el cierre a su gobierno, está fragmentando todavía más a las tribus de Morena y está arreciando la guerra entre sus “corcholatas”.

La damnificada mayor es Claudia Sheinbaum, la corcholata favorita, a quien la marcha le vino a recordar -como ya se lo hicieron saber en las urnas en 2021- que amplios sectores de la Ciudad de México ya no están con ella. Si no convence a los que gobierna, menos a los que desconoce.

Debe ser muy traumático ver que en la ciudad capital que gobiernas salgan a la calle miles y miles de ciudadanos a repudiar las políticas electorales promovidas por el presidente y por el partido que piensas te va a postular. Sus correligionarios morenistas, Marcelo Ebrard y Adán Augusto López, deben estar felices.

Pero el morenista más beneficiado con la marcha del domingo es Ricardo Monreal, el líder en el Senado quien ya salió a acusar recibo para decir que, a diferencia de “ya saben dónde”, en la cámara alta no se aprobarán retrocesos electorales.

Y esa posición de darle su lugar a la voz de los ciudadanos convierte al político zacatecano, hoy la “corcholata” menos favorecida por el presidente López Obrador, en un duro rival si cruza la calle para encabezar el frente de la Oposición. 

Una oportunidad mejor, después de que en Morena no solo lo desprecian, sino que lo atacan, es imposible para Monreal.

El otro gran beneficiario de la marcha es Alejandro “Alito” Moreno. El líder nacional del PRI, quien ya una vez se cubrió de gloria al frenar la Ley Eléctrica, puede repetir la hazaña si cumple la promesa que hizo el lunes, de que el PRI no votará en favor la reforma electoral. Le dará oxígeno al tricolor.

Curiosamente, los dos personajes más beneficiados, Monreal y Alito, son los dos políticos a los que por consigna viene golpeando con la filtración de ilegales audios la gobernadora morenista, Layda Sansores, quien desde Campeche opera como La Porro contra los “enemigos” del presidente y de la Cuarta Transformación.

Decimos que el juego cambió, porque al tomar la calle, el creciente número de ciudadanos inconformes está evidenciando que no todo está escrito para el 2024.

El presidente López Obrador y Morena entrarán, por su nerviosismo, en zona de elevada turbulencia, mientras que la ciudadanía, crecida por el resultado del domingo, buscará demostrar que tiene con qué pelear la silla presidencial.

Por lo pronto, el inquilino de Palacio Nacional ya ordenó la contra marcha del desquite en favor de la reforma del INE para el domingo 26 de noviembre, en el Zócalo. Esa por supuesto no será de espontáneos, sino de “pueblo bueno y sabio” acarreado en camiones.

Será tarea del PAN, el PRI, MC y el PRD -en solitario o en bloque- darle cauce a ese descontento que, sin duda, comenzará a mover las preferencias electorales y podría asomar sus primeras sorpresas en el Estado de México y en Coahuila en 2023.

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