[hurrytimer id="116852"]
30 de agosto 2025

27 de septiembre 2022

¡Que alguien me explique!

Colosio y el Holandés

Si Luis Donaldo Colosio Riojas de verdad aspira a estar en la boleta presidencial tiene que dejar a un lado su estrategia de “calma” y revisar lo que le falló en estos primeros 12 meses

Por Ramón Alberto Garza

COMPARTE ESTA HISTORIA

Luis Donaldo Colosio cumplió ya un decepcionante primer año al frente de la alcaldía de Monterrey.

El joven político de Movimiento Ciudadano está dejando mucho que desear en sus primeros 12 meses de su debut como jefe político de la capital industrial de México.

Y esto quizás sería poco relevante para México, si no fuera porque gracias a su apellido -Colosio-, el hijo del candidato presidencial asesinado en Lomas Taurinas es el puntero en las preferencias de los electores para la carrera presidencial 2024, entre los precandidatos opositores a la Cuarta Transformación.

Se le ve poco, se le siente ausente, exhibe muy limitados y pobres resultados. Por el contrario, su cuestionable estilo personal de gobernar ya tiene paralizados amplios sectores del desarrollo metropolitano, con un enorme daño para la economía y para el empleo locales.

Uno de sus grandes pecados fue el de ningunear en la integración de su gabinete al talento local y decidirse a importar a decenas de amigas y amigos desde la Ciudad de México, y otros rincones, como si en el Monterrey de las mejores universidades públicas y privadas no existiera quién le hiciera frente a los retos de su ciudad.

Uno de los casos más emblemáticos es la disputa frontal que tienen las dos más importantes funcionarias, ambas “importadas” y desconocedoras de la realidad de Monterrey: Ana Lucía Riojas Martínez y Laura Ballesteros.

La Secretaria del Ayuntamiento -segunda después del alcalde- y la Secretaria de Desarrollo Urbano libran una fiera batalla por el control de los permisos de construcción que están paralizados desde que se inició la actual administración, pretextando que la herencia del último gobierno priista fue de una insultante corrupción.

Asumiendo sin conceder que así lo fuera, ya pasó un año y nadie destraba el nudo gordísimo que impide que decenas de edificios y grandes construcciones sean autorizadas, porque a todas se les coloca el sello de “corrupción”.

Y en esta agria disputa entre funcionarias, Colosio parece inclinarse por un tercero en discordia, un ingeniero de nombre Kees Wout Bleijenberg Von Der Linden, al que ya se le reconoce bajo el seudónimo de “El Holandés”. Un funcionario de tercer nivel que se desplaza en auto blindado y con guardaespaldas.

El epicentro del conflicto radica en que, pretextando la escasez de agua, desde el gobierno de Nuevo León, Juan Ignacio Barragán busca ser la palabra final en la autorización de las construcciones de edificios y fraccionamientos.

Pero como Laura Ballesteros, la Secretaria de Desarrollo Urbano, no comulga con sus exigencias, se habilitó a Mario Ibarra como operador para revisar los permisos, pero desde la Secretaría del Ayuntamiento que preside Ana Lucía Riojas.

Y frente a esa confrontación, aparece “El Holandés”, quien desde su cargo oficial como director general de Control Regulatorio, no solo entra a negociar asuntos de desarrollo urbano, sino de permisos e inspecciones de los llamados “giros negros”, que son el gran negocio municipal. Los únicos giros que no registran clausuras significativas.

El drama es que, frente a las intrigas de los “extranjeros” del Palacio de Cristal, la construcción privada en Monterrey está paralizada, sin permisos para nadie, con el severo impacto en más de 150 mil empleos en ese sector tan crucial para la economía.

Y para colmo, comenzaron ya a darse los llamados juicios de lescividad, con los que se busca desconocer permisos ya existentes y definir en un litigio a quién le asiste la razón. El costo para el gobierno regio de suspender obras que ya tienen una enorme inversión avanzada acabará por impactar seriamente las finanzas públicas.

Y esta es solo una pequeña muestra del descontrol, pero sobre todo, del peculiar estilo personal de gobernar de quienes muchos asumen tiene “tamaños” para ser el candidato presidencial de la oposición en 2024.

Pero si en una ciudad como Monterrey no puede con el paquete, qué garantía de equilibrio político puede tener para aspirar a gobernar una convulsa nación.

Si Luis Donaldo Colosio Riojas de verdad aspira a estar en la boleta presidencial tiene que dejar a un lado su estrategia de “calma” y revisar lo que le falló en estos primeros 12 meses.

Digan lo que digan, el apellido Colosio por sí mismo no es suficiente. Hace falta algo más de estabilidad y sobre todo resultados para ser jugador en las ligas mayores 2024.

Publicidad
Publicidad
Publicidad