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18 de Agosto del 2020

#YoQuéVoyASaber | La burbuja que no da risa

Creo que la mayoría estamos de acuerdo en que su “broma” estaba destinada al fracaso, primero porque la idea es bastante estúpida. Pero sobre todo, porque una broma desde una relación asimétrica de poder, no es broma. Es abuso.
Esta rubia ojo azul con cierta solvencia económica sabe que puede hacerle una broma a Silvia… Pero Silvia muy probablemente sabe que ella no tiene esa opción. Porque entre estas dos personas no hay un “el que se ríe se aguanta”. Entre estas dos personas, solo Silvia tiene que reír y también aguantar. Aguantar la exhibición, la humillación y el abuso… y por supuesto, la falta de talento para la comedia de su patrona. A mí me encanta el humor, creo una sociedad que abraza el humor es una sociedad más sana y más libre. El problema es que lo que vimos en esos 55 segundos es a una mujer, primero negada para la gracia, y además limitada para dimensionar la sutil brecha entre una broma y un insulto. Una mujer tan encerrada en su burbuja que le pareció una excelente idea compartir el video en sus redes, seguramente con la certeza de que sería una bomba de risas y aplausos. La humillación como la más ruin búsqueda de likes. Y lo más grave es que esa burbuja que les impide ser sensibles y empíricos con la realidad social está presente en muchas de las esferas del poder. Para muestra, este tuit. El director General de Gobierno y Asuntos Jurídicos de la alcaldía Miguel Hidalgo, Hegel Cortés, presumió orgulloso su implacable decisión de retirar de Polanco 140 triciclos -fuente de trabajo del mismo número de familias- los cuales según la normatividad, eran un riesgo sanitario. Porque evidentemente alguien vende pan, tamales o elotes en un triciclo es un riesgo sanitario mucho más alto que los centros comerciales abiertos. Porque los centros comerciales de Polanco están abiertos desde principios de mes. Pero lo más inconsciente del asunto es que, ante las críticas, el funcionario argumentó que ellos eran sensibles y respetuosos de la realidad social y económica del país. Esa sí es una buena broma. Cuál de estas acciones en su mente será la más sensible: La parte en las que le quitaron el triciclo, cuando amenazaron con destruirlos o cuando lo compartió en redes como un gran logro administrativo. Es la inconsciencia. La ignorancia total de esa realidad social que los rodea, pero no los toca. Es esa burbuja que les impide dimensionar lo desagradable de sus acciones. Esa ceguera que les impide ver que en este país 99.2 % de las trabajadoras del hogar no tiene un contrato laboral que las respalde y que el 56.7% de la población trabaja en la informalidad. Y esa es una realidad social que no da nada de risa.