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06 de Marzo del 2020

Quiero ser una pared

Ojalá Fátima no hubiera sido una niña de 7 años, sola, afuera de la escuela. Ojalá Ingrid no hubiera tenido a su lado un hombre violento. Ojalá Brenda no se hubiera subido a ese taxi. Ojalá Valeria no hubiera ido en esa combi. Ojalá todas ellas hubieran sido una pared.
Sí, ojalá todas las mujeres en este país fuéramos una pared. Una pared a la que el gobierno cuida y protege. Una pared para que todos se indignen si nos pasa algo. Una pared para que todo mundo nos defienda. El mismo día que nos enteramos que Fátima, esa niña de 7 años, fue secuestrada, violada, asesinada, y abandonada en un baldío como basura, el presidente dijo que todas tenemos derecho a protestar, pero siempre y cuando no rayemos las paredes. Es preocupante, por decir lo menos, que quien gobierna el país no muestre la mínima comprensión del problema, ni empatía con las mujeres, ni ofrezca siquiera un horizonte de certidumbre para resolver la situación. Porque el decálogo este improvisado que presentó luego de que fuera cuestionado sobre el tema de los feminicidios, no solo es ofensivo por su simpleza. Está lleno de palabras huecas y de lugares comunes que hacen pensar que no hay una idea de lo que debería ser una política pública efectiva. “Es una cobardía agredir a una mujer”. En serio esa es una acción contra la violencia feminicida? Es igual a decir: Estoy triste. Ya no estés triste. Sígueme para más consejos. En 2018 en nuestro país murieron asesinadas 3 mil 752 mujeres, según los últimos datos oficiales. De esas, mil 463 eran menores de edad, según las cifras de la REDIM. Y sí, a los hombres también los matan. Y sí, quizá en mayor proporción que a las mujeres. Pero a los hombres generalmente los matan otros hombres y en situaciones a las que las que, por cierto, las mujeres también estamos expuestas. No los matan porque se les quemó la comida, o por que se subieron a un taxi de noche o porque la violación se salió de control o porque decidieron terminar una relación. Los asesinatos de mujeres están ligados a su género. Los de los hombres no. En los últimos meses cada vez más mujeres han alzado la voz para visibilizar la la violencia de género. Sin embargo, para muchos, la situación “no es para tanto”. La simple palabra feminicidio sigue causando controversia. Aún hay muchos que no entienden por qué es importante esa figura legal. Identificar el asesinato de una mujer como feminicidio, visibiliza el problema. Y puede ayudar a atender las causas de origen. Si no lo nombras también minimizas la sentencia. No es lo mismo matar a un hombre de un tiro en un asalto que matar a una niña de 7 años, después de violarla y extraerle los órganos. ¿O sí? no pueden ser tratados igual. En los últimos cuatro años y medio, apenas 1 de cada 5 asesinatos de mujeres en México se clasificaron de inicio como posible feminicidio. La situación es alarmante. Pero pocos parecen alarmarse lo suficiente cuando encuentran a una mujer desollada. Pero eso sí, cuando las protestas se intensifican salen unos a exigir respeto por las paredes pintadas. Ojalá Fátima no hubiera sido una niña de 7 años, sola, afuera de la escuela. Ojalá todas las mujeres en México fuéramos una pared.